Semana 36: Día 250: Un día salteado

Este año me decidí a cumplir con un post por día, más allá de que me falte alguno en los primeros meses. Y venía bien, algunas veces con entradas muy pobres de contenido, hechas a las apuradas… pero era parte del ejercicio.

Hasta ayer. Ayer no pude. Fue un mal día, triste. He escrito en este blog tantas cosas profundas y personales, que me pareció que era muy falso no hacerme cargo y no hacer referencia a esto. Creo que por primera vez en años (aunque pareció ser “en la vida”) decidí no salir a entrenar. Quedarme en casa, comiendo galletitas Cachafaz, mirando capítulos de Padre de Familia, intentando sonreír. Estoy metido en lo de “100HappyDays”, en el que subo en mi instagram una foto diaria de algo que me haga feliz. Y ese día no pude subir nada.

Ahí estaba yo, autocompadeciéndome, vestido como para salir a entrenar, con la mochila lista, y no quise. Avisé por whatsapp a mi entrenador, y me quedé ahí, tirado. Me levanté para trabajar, ya que al menos quería aprovechar esas horas extra en casa.

Al día siguiente, recibí una nueva comunicación de mi entrenador. “Casanova, te NECESITO con la CABEZA en ESPARTA”. Le admití que yo también. Me preguntó,  “¿Querés tu TATOO de la hazaña más GRANDE de TU VIDA?”.  Le respondí que claro que sí. Fue lapidario: “Faltar a un ENTRENO es ir 15 días para atrás para ESPARTA”. Le admití que no podía ir porque no estaría pasando por un buen momento anímico. “¡Pasalo, Tincho!”, me dijo. “¡¡¡Hacé como si fuera una diapositiva y pasalo!!!”. Lo estaba intentando, pero tenía que intentarlo con más ganas.

Lo que dijo a continuación fue muy certero. “¡¡¡NO TE BOICOTEES, MARTÍN, por favor!!! ¡¡¡Hace años que estás buscando esto!!! No busques NADA EN LAS MUJERES. ¡¡¡EL ÚNICO QUE TIENE PODER SOBRE VOS SOS VOS!!! Después de Grecia te tatuás y te ponés pollera. ¡¡¡Pero aguantá hasta septiembre!!!”. Sentí que podía hacerlo. Era como aprender a desayunar todos los días, comer sano, hacer ejercicio todos los días. Si pude poner a prueba costumbres más sanas pensando en una meta de 52 semanas, ¿cómo no puedo aguantar mis angustias hasta fines de septiembre?

“Tincho, es TU MOMENTO. No lo regales ni boicotees más”. Sentí que tenía razón.

No puedo decir que me arrepiento de no haber entrenado. Pero es cierto que si hubiese ido tampoco me hubiese arrepentido. Hay momentos en la vida donde uno se siente superado por las cosas que no funcionan. Ayer, casualmente, me dijeron que mi problema es que siempre estoy atrasado. Siempre corro a la vida por detrás, las cosas se solapan y siempre me falta tiempo/ganas/energía/timing/5 pal peso.

Bueno, si pude lograr todo lo que logré en estos años, si trabajé tanto e involucré a tanta gente en este sueño, nada es imposible ni demasiado grande. Y por sobre todo, no me puedo poner en mi contra. Espero poder enfocarme en este objetivo, que no es otra cosa que en mí mismo. Todo lo demás puede esperar cuatro meses…

Publicado el 4 junio, 2014 en determinación, Espartatlón III semana 36. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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