Semana 35: Día 245: El DNF

A medida que pasan las semanas, me interiorizo más con la Espartatlón. He leído una decena de reseñas de corredores que la corrieron (algunos los compartí en este blog), y tanto en los que llegaron a la meta como los que tuvieron que abandonar, se puede leer en sus relatos el pavor que provocan tres letras: DNF.

Estas siglas sirven para identificar a los atletas que quedan afuera de una carrera, ya sea por voluntad propia o de la organización. Viene del inglés, “Did not finish” (no terminó), y hay quienes lo conjugan como un verbo (algo bastante complicado de replicar en el castellano, pero lo intentaré por ustedes: “tuve que dnfnear”. Sí, suena espantoso).

En la Espartatlón hay unos micros, llamados “death bus” (el autobús de la muerte) que va juntando a los atletas que quedaron afuera de la competencia. Dicen que la vista adentro del vehículo es dantesca: seres humanos muertos en vida, algunos vomitados, otros sin fuerzas para mantenerse despiertos. Están muy golpeados físicamente, pero peor anímicamente. El micro los lleva hasta Esparta, pero no puede hacerlo hasta que no esté completo, así que hay terroríficas leyendas de corredores DNF que golpean y secuestran a otros corredores para subirlos al autobús de la muerte cubrir el cupo y poder irse al hotel (bueno, lo acabo de inventar, pero podría pasar).

Abandonar es muy duro, en especial cuando uno estuvo meses preparándose y realizó tantos gastos para estar ahí. En un gran porcentaje los vence el miedo, pero hay otros que se deshidratan y se desvanecen. Es una carrera muy dura en la que la experiencia a veces juega a favor, y otras en contra. He leído casos de espartatletas que, después de terminar tres ediciones seguidas, se encuentran obligados a abandonar en su cuarto año consecutivo y les cuesta mucho poder explicar por qué.

Hoy faltan 118 días para la Espartaltón. Mis últimas ultramaratones y fondos me sirven de parámetro como para decir “Ok, yo puedo correr 20 horas como mínimo”. Más allá es todavía un misterio para mí, pero lo que me permite enfrentarme a lo desconocido, al agotamiento extremo, es una buena cabeza. Y para tenerla hace falta estar seguro de uno mismo y de haber planificado una buena estrategia. Porque alimentarse como corresponde y no quemarse impactan físicamente, pero no cometer errores también mantiene la moral lo más intacta posible. Repasar los errores y contrastarlo con lo que todavía falta para la meta puede ser un cóctel explosivo, que grabe en nuestra frente las letras DNF.

Yo intento tomármelo con calma. Me cuesta imaginarme la agonía de estar ahí, y ayer mi mamá me dijo, convencidísima de que era una buena idea, que ella tenía mucho miedo de lo que estaba haciendo. “Me dijeron que te lo tenía que decir”, se justificó. Le pedí que le dijera a esa persona que estaba muy equivocada. Esas son cosas que las quiero saber el día después de que cruce la meta, no cuatro meses antes. Pero no importa, intento mantener una actitud positiva, pongo toda mi confianza en Germán, mi entrenador, y hago lo que siempre hice: pensar en los peores escenarios. ¿Qué pasaría si termino siendo un DNF? No va a ser el fin del mundo, pero va a ser duro. Convertiré esa mala experiencia en la motivación para volver a intetnarlo al año siguiente.

Creo que lo que más me costaría es pensar en justificarme ante la gente que me va a acompañar, tanto personalmente en Grecia como desde este blog y las redes sociales. Quiero ser una inspiración de que todo es posible si uno tiene determinación y un buen plan. No sería la primera vez que no termino. Me pasó en mi único intento de La Misión, y también en 2012, cuando quise preclasificar para la Espartatlón y terminé vomitando al costado del camino. No me morí aquellas veces y hoy son recuerdos que quedaron opacados por todo lo bueno que vino después.

Hay algo en lo que sí puedo confiar, y es en que siempre será mejor un “no terminó” que un “no empezó”. Estar en la línea de largada es siempre un mérito inmenso, y espero que esa enseñanza quede, termine o no esta carrera.

Publicado el 30 mayo, 2014 en Espartatlón III semana 35, http://schemas.google.com/blogger/2008/kind#post, mente, motivación, Spartathlon. Añade a favoritos el enlace permanente. 1 comentario.

  1. Justificarte? sos tu mejor propio modelo en constante evolución.
    Cuando se llega a estos niveles de “ganas” uno siempre hace mas de lo que puede y debe… “adonde esta el límite?”

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