Semana 35: Día 239: Fondo de 70 km

Ayer corrí 50 km, algo que mi cuerpo me pasó un poco de factura. Apenas terminé me fui a hacer unos trámites a Belgrano (o sea, llegué, elongué, me sequé un poco, me cambié y salí; ni me bañé porque no llegaba). Intenté cruzar una calle al trote y no pude. Las abdominales me dolían y las piernas no me respondían. En medio de la Ciudad me sentí en riesgo. ¿Cómo escaparle a los mortíferos automóviles? Me tenía que mover con cuidado.

Por suerte, caminar mucho me ayudó a aflojarme, y cuando estuve de regreso, con tiempo para una ducha, me sentía mucho mejor.

El día transcurrió sin muchos sobresaltos. Tuve que trabajar, sentado en la compu, algo que resulta especialmente difícil después de correr cuatro horas y media. Hoy lo hablaba con Mariano, compañero corredor, y me decía que era lógico. Pasar de tanto tiempo haciendo una actividad física a algo que es estático y netamente mental no es fácil. Yo sentía todavía la adrenalina, y sabía que al día siguiente me tocaba un fondo de 70 km.

Esto de meter dos distancias tan largas en días consecutivos en una forma de acostumbrar al cuerpo al cansancio y a tener que seguir la marcha casi sin recuperación. Obviamente es más fácil que correr 120 km todo seguidos, quizás hasta más sencillo que 100 km, pero igual era un experimento interesante: ver cómo reacciona el cuerpo y dónde están los límites.

Los entrenamientos de los Puma Runners arrancan a las 9 de la mañana en el Hipódromo de San Isidro, así que el plan era salir de casa a las 7 y correr los 21 km como para continuar allá con los 49 restantes. Por supuesto que arrancar fue bastante duro. No hacía tanto frío como ayer, y eso ayudaba. Tenía en mi mochila 1,5 litros de pinole, pretzels y fainá casera. Tenía poca batería en en celular, así que decidí llevarlo en modo avión y dejar los auriculares en casa.

En esos primeros kilómetros me dolían las piernas, particularmente los isquiotibiales. Pero no todo dolor es significativo, y con el paso del tiempo me iba acostumbrando. Empecé de noche, con pocos autos en la calle, pero enseguida empezó a amanecer. Me dio un poco de calor tanto abrigo, así que me fui sacando cosas: el buzo, los guantes (todo iba a la mochila).

Hice lo que me suele funcionar, que fue racionar el pinole cada 10 km, con una ración de 250 cc. Me los preparé en botellas de vidrio de medio litro de Gatorade, algo que alguno podría considerar irónico porque mi objetivo era abandonar por completo esta clase de bebida. Con una marcha tranquila y constante, siempre por la Avenida del Libertador, llegué a San Isidro. Me sentía cansado, y por primera vez pensé “¿Cómo voy a lograr esto?”. No llevaba ni un tercio del recorrido, 1:45 horas, y suponía que iba a estar bastante tiempo hasta llegar a la marca. Por suerte, no imaginarme cómo alcanzar una meta no quiere decir que sea imposible. Simplemente me dio un poco de inseguridad por el estado general de mi cuerpo, pero el cansancio y esas distancias no me son ajenas, así que seguí avanzando.

Llegué hasta donde se reunían los Puma Runners. Frené pocos minutos, pero alcanzaron para que me enfriara, por lo que me volví a abrigar con el buzo y los guantes. A partir de ahí era darle vueltas al Hipódromo, unas 10 veces. Por suerte tenía compañía y eso me ayudó a tener la cabeza despejada. Mientras mis compañeros de grupo se centraban en hacer abdominales y otros ejercicios de musculación en el suelo, yo corría con Mariano, un ex-Puma Runner que había venido de visita. Hicimos tres vueltas, que daba unos 15 km (35 de los míos) hasta que alguno de los chicos se sumó. Íbamos en patota, charlando. Yo recibía chistes de que andaba mariconeando, pero creo que no se notaba el esfuerzo que le estaba poniendo.

Me sentía mejor que en mi fondo del día anterior de 50 km porque estaba acompañado, pero físicamente estaba peor: al dolor de isquiotibiales se le sumó una molestia en las lumbares, y más tarde en la espalda, a la altura de los hombros. Mientras corría y mis compañeros de entrenamiento se iban rotando, pensaba cómo podía ser que sintiera esos dolores. O sea, ¿tenía que tomarlo como un indicio de que no estaba del todo preparado para distancias tan brutales con poco descanso? Los lectores habituales quizá no se hayan percatado todavía, pero esas molestias que sentía tienen un clarísimo origen: el miércoles fui a una clase de Crossfit, y mis dolores coincidían exactamente con los ejercicios que tuve que hacer. Este descubrimiento vino acompañado de un gran alivio. Si no hubiese sido por eso, quizá no hubiese sentido nada.

Es tramposo reducir lo que fueron 7 horas corriendo en unos pocos párrafos, pero es justo para el lector de este blog. Mantuve mi plan de 250 cc de pinole cada 10 km (por suerte la mochila quedó con el entrenador y no la tuve que llevar encima), me metí fainá en el bolsillo por si atacaba el hambre, tomé agua en el bebedero que hay en Fleming (comer sin hambre, beber sin sed), y frené solo para abastecerme e ir al baño. Lo genial de este circuito es que hay unos prácticos baños en una terminal de micro (aunque de dudosa higiene).

Corrí con amigos de diferentes niveles, algunos que no veía desde hacía rato, otros con los que nunca había dado una vuelta de 5 km, y en medio de la angustia de hacer un fondo tan largo, la pasé muy bien. Cuando terminé, a las 6 horas con 59 minutos, me estaban esperando con manzanas, pan, agua, bananas y colchonetas en las que me ayudaron a estirar. Llegando a San Isidro, 50 km antes, no me imaginaba cómo iba a ser terminar todo eso que tenía por delante. Era cuestión de paciencia. El alivio de llegar, sea a la meta de una carrera o al final de un entrenamiento muy exigente, es indescriptible. Lo logré con mucho huevo, la guía de mi entrenador Germán, y la compañía de mis amigos. Fue un gran sábado…

Publicado el 24 mayo, 2014 en determinación, dolor, Entrenamiento, esfuerzo, Espartatlón III semana 35, fondo, http://schemas.google.com/blogger/2008/kind#post, running. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: