Semana 34: Día 235: Hacer un fondo en el frío

Mirando mi cuentakilómetros puedo sacar como conclusión que en el verano hago los entrenamientos más largo y acumulo mayores distancias. El calor invita a correr, por supuesto, pero si en las carreras existe la posibilidad de pasar frío (como en la noche griega), no queda otra que salir a enfrentar los climas poco amigables.

Lunes por la noche. Entrenamiento con los Puma Runners. Yo ya había decidido volver corriendo hasta casa para meter un buen fondo. Como después de entrenar elongo y me como un sándwich de tofu (para incorporar hidratos y proteína) generalmente me enfrío. Al principio cuesta enfrentar esos 22 km que me quedan por delante, así que en estas épocas me preparo una remera térmica para protegerme. No me la saqué en ningún momento, además de que me puse un buff en la cabeza, para no enfriarme la azotea.

Lo bueno de las remeras térmicas es que aíslan de los climas fríos incluso si estamos transpirados. Obviamente yo estaba empapado de sudor, pero no me afectaba como sí me pasaría con absolutamente cualquier remera común que tuviese (como las dry-fit). Opté por calzas largas, también, para cubrirme las piernas. Y después de meter 10 km alrededor del Hipódromo, en los que me congelé las manos, me hidraté, comí y rajé.

Hacía un tiempo que no tenía un fondo nocturno. Dudo que haya sido el peor frío del año, obviamente esperan sesiones duras y con mayor abrigo (un gorro windstopper, guantes, etc). Correr transpirado y con ese clima es horrible, pero es lo que hay. Entrenar es una sensación hermosa, una vez que uno logra superar ese eterno estado de incomodidad.

Algo que siempre intento recordar cuando corro con frío es a no descuidar la hidratación. En verano transpiro más y eso me da más ganas de tomar, pero hay que regirse por la sencilla máxima de “Tomar sin sed, comer sin hambre”, o en una ultramaratón estás frito. Probablemente podría hacer 32,5 km sin un sorbo de agua (la pasaría espantosamente mal), pero entre las ventajas de estar bien hidratado se encuentra la de evitar los calambres, motivo más que suficiente para imponerse un sistema cada tantos minutos o kilómetros. Yo me lo dividí en 250 cc cada 5 kilómetros, aproximadamente. Eso me dio un litro en 22 km, lo cual me parece que está más que bien.

Me esperan fondos ásperos estos meses, más incómodos que los del verano en los que todo se resolvía sacándome la remera. Acá voy a tener que encontrar el equilibrio entre correr cómodo y ligero con abrigado. Me entusiasma seguir investigando.

Publicado el 20 mayo, 2014 en Entrenamiento, Espartatlón III semana 34, fondo, frío, http://schemas.google.com/blogger/2008/kind#post, running. Añade a favoritos el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. El frío está genial para correr. Tu cálculo del agua me parece poco, yo suelo consumir el doble exactamente, pero si a vos te da resultado…cada cual tendrá su receta.

    Me llama sumamente la atención verte con auriculares. A ver si nos comenzamos a hacer valientes y dejamos la paparruchada esa para luego de la Spartathlon.

  2. El cálculo del agua, corriendo en calle, que me dio la nutricionista, era ese, 500 cc por hora. Los campeones de maratones toman incluso menos, porque cada gramo cuenta para ellos.

    Sobre los auriculares… necesito mantenerme informado…

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