Semana 33: Día 228: La mala suerte no existe (tampoco la buena)

Hoy es martes 13. Se supone que es un día de mala suerte, y quizás el origen venga del dicho de “en día martes no te cases ni te embarques” (viene de la época en la que la gente embarcaba en barcos, no es aeropuertos). Casualmente hoy tuve lo que podríamos considerar mala suerte: me cambié de obra social y me enteré de que todavía tengo en débito automático las cuotas de ambas. También me enteré de que falleció una queridísima amiga que me crió y alimentó por años, viviendo la infame época en que decidí dejar de comer carne. O sea, tuve un día bastante de mierda, porque sigo siendo pobre y ahora estoy lleno de remordimientos por una persona a la que no veía desde hacía una década y por quien nunca cumplí mi auto promesa de ir a visitarla.

Pero no creo en la mala suerte. Tampoco en la buena. O sea, no siento que haya cosas predestinadas. Tampoco creo en el karma, aunque me encantaría que existiese. Creo que en el universo pasan millones de cosas e inevitablemente algunas se superponen. A esas coincidencias algunos le llaman suerte.

Yo podría elegir ponerme mal por este maldito martes 13, y la verdad es que es difícil no encararlo de otro modo (una importante pérdida emocional y una reemplazable pérdida material). No creo que la suerte exista, es casualidad que Ceferina haya fallecido justo hoy. Tenía problemas de salud, y le llegó su hora. No es mala suerte que no la haya visto en los últimos años, es puro egoísmo mío. Tampoco puedo acusar a la mala fortuna de estar pagando dos obras sociales, cuando me cambié porque la anterior no la podía seguir afrontando. Puse la responsabilidad en un tercero para hacer la baja, en lugar de encargarme yo (veo una constantes en mí, la de no hacerme cargo).

En el pasado escribí sobre esto, y decía que en una carrera o entrenamiento no se le pueden achacar los resultados a la buena o mala suerte. Uno es lo que hizo y lo que hace, es imposible que en un evento deportivo haya cosas libradas al azar. ¿Hace frío? Hay que abrigarse. ¿Llueve? Depende de si tengamos calor o no, habrá que ajustar la vestimenta. ¿Nos lesionamos en medio de la competencia? Algo malo habremos hecho, como forzarnos de más o estar distraídos.

En lo que sí creo es en las oportunidades. En saber verlas y no dejarlas escapar. Si dos amigos van caminando por la calle y encuentran 100 pesos, no los va a levantar el que tenga más suerte, sino el que haya estado más atento. Los contratiempos tampoco son mala suerte, simplemente son cosas que pasan y que uno debe resolver. Es parte de hacerse cargo. Si uno enfrenta un problema y lo resuelve, cualquier victoria va a resultar más sabrosa.

Ni Dios, ni el destino, ni el karma decide si nos van a pasar cosas buenas o malas. Sería mucho más fácil que la responsabilidad estuviese afuera de nosotros, pero no es así. Hay oportunidades, y nos tenemos que hacer cargo de si las dejamos pasar o no.

Publicado el 13 mayo, 2014 en determinación, Espartatlón III semana 33, http://schemas.google.com/blogger/2008/kind#post, motivación. Añade a favoritos el enlace permanente. 1 comentario.

  1. La etiqueta (si, las leí esta vez) determinación está bien puesta. Seguro que acción y reacción es un fenómeno que deberías comenzar a contemplar en tu día a día. Sabemos que uno mueve la rueda, nuestra rueda.

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