Semana 32: Día 223: ¿Dónde va el número?

El fin de semana pasado fui a correr la Star Wars Run. Era la primera carrera de mi amigo Seba, y había sumado a dos amigos cinéfilos que iban por la Guerr a de las Galaxias y para probar suerte en un evento deportivo. Uno, de hecho, era un experimentado corredor que por lesiones había abandonado hacía tiempo las carreras.

Así que estábamos los cuatro dirigiéndonos en auto hasta el Hipódromo de San Isidro. Como siempre hago todo a último momento, decidí ponerme el número de corredor en el viaje, un poco adivinando dónde colocar los ganchitos en la oscuridad. Me lo puse donde hago siempre: en el pantalón. Generalmente es del lado derecho, supongo que porque soy diestro. Me sorprendió la pregunta de Seba, que desde el asiento del acompañante me preguntó “¿Dónde te ponés el número?”. Él se lo había puesto, como lo haría cualquier persona, en la remera, a media altura entre el pecho y la panza, intentando no tapar la imagen fosforescente de Yoda.

Le expliqué dónde me ponía siempre mi número dorsal y por qué: generalmente, las remeras son muy frágiles. Cualquiera que haya participado en dos o tres carreras notará la constante de que se enganchan fácilmente de cualquier cosa. No hablo de un clavo, sino de la imperfección en una madera, por ejemplo. Se corre el tejido y ya está, queda marcada para siempre. Si corrés con mochila sabés que tendrá un desgaste eterno. Así que, para preservar un tiempo más la tela, intento no atravesarlo con cuatro agujas. Además hay un motivo práctico, que se aplica a las carreras de aventura pero que el hábito traslada a todo tipo de competencia: el abrigo.

Cuando uno corre en la montaña, con temperaturas muy frías, seguramente quiera ponerse un abrigo. Algunas organizaciones exigen que el número esté siempre a la vista, para una mejor identificación para los voluntarios. No es muy práctico ponerse un buzo, colocarle el dorsal, y cuando entremos en calor sacarse todo y volver a enganchar el tyvek en otro lado. Por eso un día descubrí que ponerlo en el pantalón, que no me iba a sacar hasta no meterme a bañar después de terminar la carrera, era lo más práctico.

Parece tonto, pero esas cosas ahorran segundos, esfuerzos, y agujeros en remeras. He visto gente que se los pone en la espalda (imagino que lo hacen solo en competencias de calle donde no tienen que ponerse mochilas hidratadoras). Lo cierto es que para encontrarse uno en las fotos es mejor que el fotógrafo tenga el número a la vista. En algunas páginas uno se puede buscar por su código de corredor. A veces, por supuesto, no aparecemos ni que nos lo hubiésemos puesto de antifaz. Pero bueno, no está de más facilitarle las cosas a la organización…

Publicado el 8 mayo, 2014 en Carrera, Espartatlón III semana 32, http://schemas.google.com/blogger/2008/kind#post, número, running, tyvek. Añade a favoritos el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. como te banco crack!!abrazo!!

  2. Martín, otra forma muy cómoda que uso normalmente es usar el cinturón portanúmero. Se usa mucho en triatlón, porque lo tenés que usar en distintos lugares de acuerdo al deporte (ponerlo hacia atrás en el tramo de ciclismo y hacia adelante en la carrera). Eso hace que no tenga que agujerear ni remera ni pantalón y realmente es muy cómodo para llevar. Saludos!

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