Semana 31: Día 216: 248,82 km en un mes

Este mes ha sido un poco decepcionante para mí, no voy a negarlo. Siento la presión de aumentar el kilometraje mensual, pero solo he logrado que siga bajando. Lo expreso en números:

Enero: 481,46 km
Febrero: 358,90 km
Marzo: 342,83 km
Abril: 248,82 km

Hacer casi 250 km no está mal, si lo comparo con meses previos (el promedio de la tercera temporada de Semana 52 fue de 214,55 km mensuales), pero mis intenciones eran subir y hasta ahora pasó lo contrario. Hay una gran verdad que he descubierto recientemente, y es que en los meses en que corro una carrera es cuando el cuentakilómetros da más bajo. La semana previa suele ser muy tranquila y la posterior es recuperación.

Germán, mi entrenador, en quien pongo mi entera confianza, intenta calmarme todo el tiempo, convencerme de que no tiene sentido ser ansioso y romperme. Si fuese por mí correría todos los días. De momento ya no tengo carreras a la vista, y si participo en una, será recreacional. La Patagonia Run, una experiencia extenuante (pero maravillosa) sin dudas me obligó a tranquilizarme en las semanas posteriores. Sin una ultra de montaña a la vista, seguramente pueda volver a mis fondos habituales y tener un desempeño similar al que tuve en enero pasado. Veremos qué me depara el mes de mayo.

Dije que este mes había sido decepcionante, y no me refiero exclusivamente al cuentakilómetros. No estoy seguro de cómo ni cuándo, sospecho que en el vestuario del gimnasio, perdí hace una semana mi billetera con mis documentos, tarjetas de débito, crédito, obra social, etc. No quise perder la esperanza de que apareciera, de que estuviese en algún lugar escondida en mi departamento, o que un alma caritativa la hubiese encontrado para devolvérmela en un verdadero acto de altruismo. Pero nada de eso pasó. Uno creería que ante tamaño descuido yo empezaría a tener más cuidado, pero ayer perdí de modo similar mi monitor cardíaco. También lo vi por última vez en el gimnasio. Así que ahora no puedo registrar mi actividad cuando hago musculación, ni calcular el esfuerzo en un entrenamiento. Quizá la palabra “frustración” me quedaría chica en este momento.

No fueron los únicos problemas que tuve este mes, debería sumarle varios laborales y sentimentales, pero tampoco quiero que este blog sea un rincón donde venir a llorar. Abril fue un mes duro para mí, pero también tuve la gran alegría de tener finalmente un número asignado para la Espartatlón. Eso me levantó bastante, y a veces hacen falta meses malos para aprender a apreciar los buenos.

Voy a concentrar estos cinco meses que quedan antes de correr en Atenas para mejorar. Dudo que pueda volverme menos distraído, pero al menos puedo poner mi esfuerzo en alimentarme bien, entrenar duro y, lo más difícil, mantener una actitud positiva ante la vida.

Este no ha sido mi mejor mes, pero me sirve de parámetro para que los próximos sean mejores.

Publicado el 1 mayo, 2014 en cuentakilómetros, determinación, ejercicio, Espartatlón III semana 31, http://schemas.google.com/blogger/2008/kind#post, running. Añade a favoritos el enlace permanente. 1 comentario.

  1. Ahora a subir. De acá a un mea previo será todo cuesta en muy alto. Ponete el cinturón y a disfrutar.
    Lamento mas el monitor que la billetera.

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