Semana 29: Día 202: Volver al gimnasio

Hoy, que ya me siento prácticamente recuperado de los 100 km de la Patagonia Run, volví al gimnasio. Pero es en un plan distinto a cuando dejé en noviembre del año pasado. Ahora retomé pero concentrándome en mis piernas, algo que anteriormente dejaba de lado.

La rutina de ir todas las mañanas al gimnasio era algo que extrañaba. Tener eso fijo, todas las mañanas, me resultaba muy agradable. Desayunar, armar la mochila, caminar esas 15 cuadras hasta la sede, dejar las cosas en el vestuario, hacer una entrada en calor en la cinta y buscar la máquina o la barra, lo que me tocara ese día. Era ponerme al día con los programas matutinos de la radio, mirar los noticieros en los televisores de pared, donde obviamente no escuchaba nada, y ver un progreso muscular de a poquito. También era esa ducha caliente, mucho más cómoda y maniobrable que en mi casa, y volver caminando, dispuesto a enfrentar el día.

El reloj también me mide el ritmo cardíaco, así que el año pasado subía toda la info de musculación y, comparativamente con la de running, era 50 y 50. Pero empecé un nuevo año, decidido a estar preparado para la Espartatlón, así que me concentré en correr, correr y correr. Quedó poco tiempo para otra cosa. Ahí puse mis prioridades.

Unas semanas atrás, me fui a ver con un deportólogo para adelantarme a cualquier lesión que pudiese desarrollar de acá a la carrera, en Septiembre. Me midió, me encontró falencias estructurales, y me dijo que si buscábamos la simetría y trabajar ciertos músculos, podíamos escaparle al deterioro del entrenamiento. Y claro, entre sus recomendaciones estaba ir al gimnasio.

El doctor me armó una rutina, concentrada en el tren inferior. “No buscamos hipertrofia”, me dijo. Todo tranquilo, casi sin peso, muchas repeticiones. Así que volví a mi viejo gimnasio, habiendo pagado tres meses por adelantado, cosa de no tener excusas para no ir. Tan desacostumbrado estoy que me olvidé la toallita para secarme la transpiración y para secar las máquinas después de usarlas (soy muy considerado). También me olvidé las ojotas para la ducha. Errores de novato.

El médico me dijo que tenía que ir 2 o 3 veces por semana. Intentaré ir igual el resto de los días, pero trabajar el tren superior. Quizá no me influya tanto en la Espartatlón, pero bueno, ya que pagué por tres meses, mejor sacarle provecho, ¿no?

Publicado el 17 abril, 2014 en Espartatlón III semana 29, gimnasio, http://schemas.google.com/blogger/2008/kind#post, rutina. Añade a favoritos el enlace permanente. 1 comentario.

  1. Es muy importante arriba también. Felicitaciones es un eslabón importante de tu estrategia. No lo dejes. Además por la hora que veo que vas te tranquiliza la loca para todo el día ja ja. Abrazo Juanca.

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