Semana 28:Día 195: Comer en San Martín de los Andes

No es ninguna novedad para el lector asiduo de este blog que el tema de la comida es un trastorno para mí. En cada viaje necesito una planificación especial. Y no es por la carrera en sí, ni por ser vegetariano, vegano o frugano. Soy una nueva categoría, “complicadorano”, porque no consumo productos animales, ni alimentos refinados, ni azúcar o jarabe de maíz de alta fructosa… así que esto me afecta todo, la vida y las competencias.

En el viaje de ida de micro, que se extendió a 23 horas, fui con una bolsa de compras llena de comida. Había de todo, desde pasas hasta latas de conservas, pasando por pan integral con semillas, arroz integral, galletitas veganas (para emergencias), manzanas, bananas, etc. La cena, milagrosamente, era 100% vegana, con ensalada de zanaoria y pepino, unas verduras hervidas (calabaza, lentejas, etc) y uvas de postre. La cena fue un rotundo fracaso: arroz blanco con mayonesa, unas rodajas de pepinos y zanahorias que descansaban sobre fetas de queso y una tortilla de verduras. La intención es lo que vale. Por suerte, me sobraba comida.

El haber venido a un apart hotel me vino al pelo porque tengo cocina en la que cocinar, valga la redundancia. Pudimos comprar arroz integral, polenta, papas y frutas. Nico, que no es complicadorano, se hizo con una lata de atún, pan blanco y fideos comunes. Excepto los cadáveres de peces enlatados, del resto comí o comeré. Soy bastante estricto pero a excepción de los animales, puedo comer fuera de mi dieta porque es eso o morir de hambre.

Para la carrera me armé una estrategia que ya probé otras veces. Tengo sales hidratantes para no tener que recurrir al Powerade. Un sobre por litro de agua y listo. También me traje para preparar pinole (hasta me vine con la minipimmer, o lo que queda de ella), un mix de frutas secas, pasas, pretzels y vamos a preparar fainá (sin aceite) para el recorrido. Creo que con eso voy a estar bien. Y ante una emergencia, puedo permitirme tomar bebidas isotónicas industriales. Mi convicción más fuerte es llegar a la meta. Creo que puedo lograrlo con una dieta más sana y natural, y eso es lo que voy a intentar. Pero en caso de que no me alcance lo que estoy llevando, dejaré que esta vez entre el azúcar a mi organismo, y volveré a intentarlo en la próxima carrera.

Publicado el 11 abril, 2014 en Alimentación, Espartatlón III semana 28, nutrición, Patagonia Run, veganismo. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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