Semana 28: Día 190: Cita con la nutricionista

Estos han sido días de mucha consulta con profesionales. La doctora que me dio el apto médico, el traumatólogo que me revisó la postura y la pisada, y ayer la nutricionista, que me hizo el nuevo estudio de mi composición corporal.

Los análisis de sangre los vio bien. No le preocupaban los niveles de bilirrubina elevados, algo habitual en deportistas de fondo. Sí le pareció que le faltaba un análisis enzimático, para evaluar el estrés, y de sodio y potasio en sangre. Quedará para la próxima. Me propuso hacer un estudio previo a la Espartatlón y después, usándome como un caso de estudio para evaluar el impacto que tiene una ultramaratón de esas características en el cuerpo. Lo veo muy interesante…

Fui sin muchas expectativas, pensando que como no estuve yendo al gimnasio y que estoy con un volumen alto de entrenamiento aeróbico, la medición antropométrica me iba a decepcionar. Desde el comienzo de este año prioricé el volumen por sobre todo lo demás. Quizá lo que mantengo con mucha constancia es comer sano, y eso probablemente juega a mi favor.

Mientras tomaba las medidas de largos, perímetros y pliegues, mi nutricionista iba diciendo “ajá… bien… ajá”. ¿Qué estaría pensando? “Creo que va a dar mejor”, dijo, mientras me subía a la balanza. Mi peso era de 68,3 kg. No estaba seguro de si eso era bueno o no.

Resultó que en enero estaba en 68,2, casi igual, pero el tema eran las proporciones. En tres meses perdí 580 gramos de grasa y gané 690 de músculo. ¡Una grata sorpresa! Mi entrenamiento no disminuyó, lo cual con una alimentación sana seguramente colaboró. “Lo que no está roto, ¿para qué arreglarlo? Seguí así”, me dijo.

Actualmente estoy en mi pico máximo de desarrollo físico. Tengo diez kilos menos de grasa que cuando empecé, en agosto de 2010, y un kilo más de músculo. Desde julio del año pasado que cada medición me da mejores resultados. Coincide, por qué negarlo, con mi separación, así que mi secreto para el progreso vendría a ser la soltería…

¿Pudo haber ayudado que esté abandonando los alimentos procesados y refinados? ¿Que me haya propuesto consumir más verduras en las comidas? ¿Que esté entrenando fuerte sin descuidar el descanso entre ejercicios y el reponer energía durante y después de cada sesión?

Seguramente todo influye en el resultado final. Me intriga qué va a pasar con este estudio dentro de tres meses, cuando haya tenido todo ese tiempo de gimnasio y más de mil kilómetros nuevos de entrenamiento aeróbico. Lo sabré el 18 de junio, cuando tenga mi próxima cita con la nutricionista.

Publicado el 5 abril, 2014 en Alimentación, Entrenamiento, Espartatlón III semana 28, http://schemas.google.com/blogger/2008/kind#post, nutrición, nutricionista. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: