Semana 26: Día 182: A mitad de camino

¿Qué día es hoy? Uno como cualquier otro, donde Fibertel me dejó sin internet todo el tiempo, los trabajos se acumulan, me cociné cous cous con soja texturizada y tomates desecados, corrí y me bañé. Pero podríamos decir que es un día especial.

Hoy es el día 182 de Semana 52, o sea que es exactamente la mitad del trayecto. Desde el Spartathlon 2013 a el Spartathlon 2014. Nunca pensé que iba a durar más allá del primer año, y después vino el segundo y ahora el tercero, buscando cumplir ese sueño tan lejano.

¿Cómo me encuentra estar exactamente parado en la mitad? Un poco ansioso, porque estoy lejos del dinero que necesito para viajar con mi equipo a Grecia. Sé que de mi bolsillo solo me puedo pagar todo, pero siento que con eso no va a ser suficiente para llegar a la meta. Como sea, también estoy contento por todo lo que logré. Esta semana tuve algo de preocupación por mi pie izquierdo, una molestia sobre el empeine, casi pegado al tobillo externo… dolía correr, incluso caminar. No me apareció pegado a Tandil, ni durante el último fondo de 50 km… sino el lunes, como quien no quiere la cosa. El miércoles seguía molestándome, y por eso me reservé y no volví corriendo a casa.

Pero hoy… me tomé un momento para salir a trotar, sin tener idea de cómo estaba. Lo único que le administré fue descanso. Salí y me fui a la Reserva Ecológica, que estaba desierta. Anoche llovió mucho, así que era un barrial. Yo creía que los días posteriores a una tormenta no abrían, pero como estaba tan estresado y tan necesitado de correr, me mandé sin pensar. Una vez adentro noté lo dificultoso que es hacer un fondo sobre barro… pero no me detuve. Hice 20 km, de los cuales casi 18 fueron adentro de la Reserva, pisando a veces el barro y otras esquivándolo. ¿El tobillo? No me molestó absolutamente NADA. Igual saqué turno con unos traumatólogos especialistas en atletas, porque quiero que me revisen de punta a punta. No está de más evaluar cómo estoy por dentro…

En la Reserva me pasó algo extraño, una de esas cosas que no podría ver como molestas y a la vez divertidas. Estaba corriendo e intentando identificar por el suelo si me iba a hundir o si la tierra era firme… y con el correr de los kilómetros empecé a acumular barro en la suela de la zapatilla. Se podía sentir alterando mi pisada, agregándole peso a mis pies… y al seguir avanzando, rápido y dando pisotones fuertes, empezaba a sentir cómo se desprendía el barro por cachos enormes… algunos me pegaban en los gemelos con cada zancada. Era una situación placentera, como esa sensación de sentir la estática cuando te sacás un pullover en invierno, o cuando te despegás la plasticola de la yema de los dedos. En fin, cosas que te pasan corriendo en el barro.

Ahora que estoy recuperado espero aprovechar los últimos días de marzo para aumentar mi kilometraje y ver en qué número cierro. Falta mucho para Grecia pero también muy poco. Son solo 182 días hasta llegar a la largada…

Publicado el 28 marzo, 2014 en Espartatlón III semana 26, http://schemas.google.com/blogger/2008/kind#post, lesión, Reserva Ecológica, running, Spartathlon. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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