Semana 26: Día 179: Recuperando los tobillos

Si tuviese que recomendar un modo de tratar una lesión, sería descanso y entrenamiento.

Aunque eso suene una paradoja, es lo que siempre me funcionó. No sobrecargar la zona pero tampoco quedarse quieto indefinidamente. Veo a las lesiones o los dolores como una señal de que esa parte del cuerpo necesita más entrenamiento (me refiero a las consecuencias de la fatiga, no si te cae una piedra en el antebrazo). Siguiendo esta política, en los últimos meses decidí no tomar analgésicos. Entiendo si alguien necesita tomarlos ante una situación absolutamente intolerable, pero creo que jugamos demasiado con nuestra salud y le metemos demasiados químicos a nuestro cuerpo. Sin ir más lejos, muchos calmantes tienen contraindicaciones a las que no les damos mucha importancia, la más común siendo la de hacer pelota nuestro aparato digestivo.

No me queda muy en claro qué me pasó, pero supongo que el esfuerzo por correr la Adventure Race de Tandil me dejó especialmente sensible, y ayer, un día después de correr un fondo de 50 km, empecé a notar un dolor en el tobillo izquierdo. Cuando a la noche quise entrenar, habiendo dormido muy poco en los últimos dos días, me sentía duro como una piedra y con bastante molestia. Decidí no esforzarme y correr muy poco. Después de dormir unas reglamentarias 8 horas me siento mejor, calculo que mañana será la hora de la verdad.

Si pongo la carrera en perspectiva, la montaña no es lo mío. Me cuesta mucho bajar y no piso con seguridad. Me tropecé dos veces y me torcí el tobillo todo el tiempo, pero lo raro es que era el derecho. ¿Podría ser que la molestia en el izquierdo haya sido por compensación? Todo es probable…

En 20 días es la Patagonia Run, que en comparación hace que la Adventure Race de Tandil sea una caminata al chino de la vuelta. Decididamente no me voy a enloquecer y voy a tomarme con mucha calma cualquier terreno que no sea asfalto o tierra plana. Estoy necesitando hacer una ultramaratón como entrenamiento, exigirme y salir de mi zona de confort (en la montaña no voy a poder ir a una estación de servicio a comprarme algo para tomar), pero tampoco quiero lesionarme y poner en riesgo mi entrenamiento para la Espartatlón.

Mi conclusión es que, aunque le puse mi mejor esfuerzo y me fue mejor que nunca, no estoy preparado para correr entre las rocas y mucho menos en las bajadas. Entonces, ¿para qué me meto en esa clase de carreras? Supongo que si fuera fácil para mí, no me representarían un desafío…

Publicado el 25 marzo, 2014 en correr, Espartatlón III semana 26, http://schemas.google.com/blogger/2008/kind#post, lesión, running. Añade a favoritos el enlace permanente. 3 comentarios.

  1. ¿para qué me meto en esa clase de carreras? Supongo que si fuera fácil para mí, no me representarían un desafío…

    LO MISMO ME PASA A MI… HACEMOS LO QUE HACEMOS POR EL DESAFIÓ QUE REPRESENTAN. PORQUE SI FUERA FÁCIL SERIA ABURRIDO.

  2. Aparte no hay que negar que la pasas súper bien. Y no hablo solo de la carrera, sino del entorno, el viaje, etcétera.

  3. No es “raro” que te tuerzas más el derecho que el izquierdo (Plaza San Martín es el motivo, tobillera la solución?)

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