Semana 25: día 175: Una sencilla fórmula para mejorar

Probablemente pocos lo admitan, pero casi todos hemos jugado a un juego. Facebook es el culto al ocio, y alguno habrá caído en el Candy Crush. Supongamos que no, pero por ahí nuestros dedos intentaron derribar a los cerdos verdes del Angry Birds, o lograr hacer la mayor cantidad de combinaciones en el Bejeweld. Como sea, podemos encontrar una constante: al principio éramos muy malos.

Claro, uno podrá recordar que los primeros niveles los pasó sin mucha dificultad. Convengamos que al principio, cualquier juego es fácil (bueno, excepto el Flappy Bird). Cuando nos encontramos con la primera dificultad, ¿qué hacemos? ¿Abandonamos? ¡Claro que no! Seguimos intentando hasta mejorar. Antes de que nos demos cuenta, pasamos nivel tras nivel, y en cierto punto, al mirar atrás, nos damos cuenta de todo lo que avanzamos y de lo fácil que era todo en un principio (aunque no nos diésemos cuenta).

¿Me creerían si les digo que con el running es exactamente igual? Cualquiera puede correr una cuadra. Imaginémoslo como el primer nivel. Hacer tres, cinco, diez cuadras más es algo que no lo podríamos considerar inalcanzable. Y a medida que queremos llegar más lejos, se hace más difícil. Pero fracasando y volviéndolo a intentar, adquirimos experiencia. Nos volvemos mejores en eso. Y podemos pasar de nivel. Carreras de 5 km, de 10, media maratón… El juego no tiene fin, siempre y cuando uno siga practicando. Las recompensas son muchas. A más puntos de experiencia, más lejos podemos llegar.

¿Cuál es el límite? El que uno quiera. La ventaja de mejorar en el running por sobre un juego es que el cuerpo se adapta y mejora. Casi podría decir que en ambos uno desarrolla sus capacidades mentales. Uno aprende. No existen los errores, no importa si nos tenemos que bajar de una competencia o si perdemos vidas. Siempre podemos volver y aplicar eso que incorporamos.

La fórmula es extremadamente sencilla. Hay que soportar las frustraciones, la ansiedad, la impaciencia. Pero vamos a mejorar en cualquier cosa que pongamos nuestro empeño y que constantemente estemos volviendo. La clave es no abandonar. Mantenerse firme, y siempre pedir más.

Publicado el 21 marzo, 2014 en determinación, esfuerzo, Espartatlón III semana 25, running, salud, superación. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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