Semana 25: Día 170: Los 25 km de la Adventure Race Tandil 2014

Otro año, otra Adventure Race en Tandil. Esta es una de las carreras que más me gustan del cronograma anual. Es un recorrido duro, técnico, apto para muchos niveles de corredores.

Primero, las críticas. Nuevamente el Club de Corredores desperdicia la charla técnica y hace una actividad aburrida y poco didáctica. Fui a acompañar a los chicos de los Puma Runners que corrían por primera vez, y me sirvió para recordar por qué había decidido no ir más a una de estas charlas.

El evento empezó muy arriba, con el tema “Life is life”. Después, en cuádruple pantalla proyectaban imágenes de una carrera de montaña alternado con un video en vivo de U2. Como edición era impecable y emotivo… pero lo que mostraban era El Cruce de los Andes. Una larga y poderosa publicidad. Y luego, nada más. ¿No hubiese sido mejor ver imágenes de años anteriores de la Adventure Race Tandil? ¿Realmente creían que queríamos ver eso? Fue una oportunidad muy desaprovechada. Después del spam vino una charla que empezó con “Vamos a hacerlo rápido para que no sea aburrido”. Las pantallas, apagadas. Nada de lo que se dijo del recorrido o de los consejos se acompañó con imágenes. Para haber sido la 15a edición, creo que los corredores merecíamos otra cosa.

Como otros años, al final de la carrera regalaban cerveza. Pero mientras antes solían darte comida (una bebida y una hamburguesa) esta vez solo había un puesto de venta. Entiendo que regalen productos de sus sponsors (en el kit venían sus botellas de Terma), pero es hora de que dejemos de caretear que el alcohol tiene algo que ver con el deporte. Tomar cerveza antes o después de correr es un error que una entidad como el Club de Corredores debería ayudar a desterrar. Sí, hay gente que se motiva y sueña con tomarse una fresca en la meta, pero solo se hacen bolsa el hígado. Tandil no es una carrera sencilla. Es exigente y hay que acompañar con alimentos y bebidas afines.

Y esa dependencia de los sponsors hace que el agua que den en todo el recorrido sea de bajo contenido de sodio, algo malísimo para un deportista que, a menos que sufra hipertensión, necesita mantener los niveles electrolíticos de la sangre. Me da mucha pena que con tanta experiencia y recursos, esto pase todos los años.

Lo único que me llevé de esta charla fue que un tramo iba a ser nuevo y que ellos no recomendaban correr sin mochila. Por primera vez quería hacerla solamente con cinto hidratador y complementar con los puestos. Era jugado, pero me tenía fe.

Preparé mis cosas la noche anterior, para lidiar con la ansiedad. Me había comprado una botellita de Powerade para llevar en la mano. En las dos caramañolas del cinto puse Gatorade (no me caso con ninguna marca), y con eso completé un litro de bebida isotónica. En un bolsillo cargué pasas de uva, y listo. Si hacía rápido, con eso me iba a alcanzar.

Nos levantamos temprano y desayunamos muy bien. Lo mío fue 100% vegano: avena instantánea con pasas de uva y banana, hidratado con leche de soja. Además agua, y después me sumé con los Puma Runners y me tomé un mate cocido.

La mañana estaba fresca y nublada. A lo lejos se veían nubes de lluvia. Igual decidí correr sin abrigo, y ya que estaba sin anteojos. Lo más minimalista posible. Llegamos a la largada, que explotaba de gente, nos sumamos a la cuenta regresiva y largamos.

Esta vez quise salir con los chicos, que tienen la costumbre de llegar sobre la hora y arrancar al fondo. “¿Qué se siente empezar con la plebe?”, me chicaneaban. “Me estoy muriendo”, les confesé.

La salida, en la Plaza Independencia, pasa por debajo de un arco al que le decimos “El Castillo”, y enseguida empieza a subir. Hice lo posible por ganar posiciones y salir del pelotón. Pasé finito por el costado, sobre empedrado, subí al pasto, apreté cuando la gente empezaba a caminar… Estaba descansado y creo que tengo una buena técnica para subir cuestas, así que me la jugué, preocupado de si eso no me iba a quemar como en 2012. Me exigí, pero pude sostenerlo.

En las cuestas, corría. Descubrí que eso me daba ventaja. Las primeras bajadas eran en calles de tierra, por lo que abría la zancada y me tiraba de cabeza (en sentido figurado). Las caramañolas del cinto me molestaban, así que me las tomé al principio como para aliviar el peso (y funcionó).

El cambio en el recorrido fue sutil. Varió un poco el paisaje, pero no el terreno. Ripio, pasto, tierra, piedras. Como había llovido, teníamos el agregado de bastantes charcos. Muchos le esquivaban al barro y buscaban el centímetro de calle seca. “¿A qué vinieron?”, les pregunté. “¡Esto es una carrera de aventura!”.

No tenía en claro cuánto iba a tener piernas, pero aguantaron. Ataqué las cuestas y mantuve en los llanos. El problema empezó cuando la tierra dejó paso a las piedras. No sé exactamente cuándo fue, pero en un momento me torcí el tobillo derecho. Y después de nuevo. Y otra vez. Eso es señal de que estoy yendo demasiado rápido.

En un momento, empezó a llover copiosamente. Yo había decidido correr sin abrigo, así que no me quedó otra que aguantar. Igual refrescaba y eso ayuda a bajar la deshidratación.

Un poco después de la mitad, pasando el segundo puesto de hidratación (que sí tenía Gatorade), empezaba la trepada más grande. Éramos pocos, una señal excelente que indicaba que estábamos en la punta. Este año, como siempre se hace un embudo en esta etapa, decidieron bifurcar la subida en tres caminos. No en nuestro caso, que hicimos el trayecto habitual. Con respeto y pidiendo permiso, pasé a algunos corredores, pero igual no pude ir a mi verdadero ritmo.

Fue la etapa más lenta y también algo frustrante. Pero lo peor fue correr entre las piedras, porque por supuesto me caí de cara a las rocas. Después en las bajadas me dio una especie de pánico. Algunas piedras patinaban con el agua de lluvia y no sabía cómo encararlas. Además sentía que me iba a matar. Entre las patinadas, tropezones y el miedo a lastimarme, empecé a bajar muy lentamente. Hasta ese momento había venido casi exclusivamente pasando gente. En las bajadas perdía posiciones, cuando alguien no me pasaba por encima. Uno se apoyó en mi espalda para pasarme, algo que no me molestó tanto por la clara falta de respeto, sino la inconsciencia. Nos podíamos haber matado.

Pero a todos los que me pasaban volando en las bajadas, los alcanzaba en las subidas. Salvo en un par de tramos que me parecía imposible, siempre hice las cuestas trotando. Cuando tenía que subir caminando, lo hice dando largas zancadas. El entrenamiento con los Puma Runners me rindió sus frutos.

Pero las bajadas eran muchas. La única que pude hacer corriendo fue la de la cantera, un largo zig zag donde casi volé. Como esta carrera ya la había hecho cinco veces, conocía un poco el terreno y podía adelantar qué se venía y cómo encararlo. La gran bajada, antes de llegar al bosque que anticipa el último tramo de rocas, intenté hacerlo rápido, pero las piedras eran enormes y en punta. Mientras bajaba, me sostenía en los pastizales y las plantas. Los corredores más experimentados (o los más osados), me pasaban silbando por al lado. Fue dura esa bajada, no terminaba más.

Llegar al asfalto fue un alivio inmenso. Finalmente pude correr como quería, y crucé el dique a toda velocidad. Del otro lado esperaba esa escalera mortal de unos quince escalones. Subí como pude, tomé el camino de tierra y luego el pasto, con los gritos y la murga de la llegada sonando alto. Le puse todo lo que tenía, y crucé la meta en 2 horas y media, con el gps marcando 25,3 km. Por supuesto grité “¡¡¡¡ESPARTAAAAA!!!!”, y me sentí muy feliz de bajar más de veinte minutos mi mejor tiempo.

Después de comer algo e hidratarme, me hice un kilómetro de vuelta para encontrarme con Mery, nuestra fotógrafa, que tenía algo de abrigo. Me la banqué todo el camino pero cuando frené, me empecé a congelar. Y ahí me quedé con ella, esperando a los Puma Runners y alentando a los corredores que le ponían toda la garra para terminar. Terminé de esa manera, feliz por mis logros y felicitando al resto por el de ellos. Por más que el Club tiene muchas cosas por mejorar, Tandil es un escenario espectacular para correr y superarse.

Publicado el 16 marzo, 2014 en Carrera, Espartatlón III semana 25, http://schemas.google.com/blogger/2008/kind#post, running, Terma Adventure Race Tandil. Añade a favoritos el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Muy bueno Tincho…como siempre. FELICITACIONES POR TU CARRERON!!!

  2. ¡Gracias, querido! Felicitaciones a vos también…

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