Semana 23: Día 164: El elogio a los excesos

La escena es conocida. Cambian los interlocutores, el escenario y el récord, pero la fórmula es la misma. “¡No sabés! ¡Pepito, así como lo ves, se sirvió seis platos en un tenedor libre!”. Pepito es un nombre ficticio, que usamos para proteger su identidad.

Pareciera que nos fascinan los excesos, independientemente de si son benignos o no. Sigue el principio de “No existe la mala publicidad”. Que hablen de uno es más importante que cualquier otra cosa. Todos conocemos nuestras limitaciones, y nos llama la atención que alguien lo supere. A mí me pasaba, tengo un amigo (otro Pepito) que en épocas del 1 a 1 se comía 20 hamburguesas de McDonald’s. Me impresionaba pero jamás me planteé, en ese momento, si era sano o cómo le afectaba al cuerpo. Yo solo veía el récord.

Las ultra podrían ser consideradas por cualquiera como otro exceso. Correr cinco, ocho, once horas, es algo fuera de lo habitual (fuera del circuito del atletismo). Me duele decirlo, pero cuando me dicen que me admiran por mi dedicación al running siento que también lo harían si les dijese que me como 20 hamburguesas y me puedo ir del McDonald’s caminando.

¿Es el que fuma cinco atados por día digno del mismo reconocimiento que el que corrió 42 km? A veces pareciera que sí.

Algo debe tener que ver cierto desconocimiento de las consecuencias de nuestros actos. Correr más de lo que nuestro cuerpo soporta seguramente nos terminará lastimando. Comer, beber, fumar, drogarse también. Todos conocemos a alguien que sufrió de alguna enfermedad terrible como cardiopatías, cáncer, obesidad, y otras más habituales (que la mayoría tiene sin saberlo) como el colesterol alto. ¿Asociamos esos excesos a lo largo de nuestra vida con esos males? ¿O preferimos pensar que todo es culpa de genética en lugar de nuestros hábitos?

Quizá yo cometa excesos corriendo. No por nada tuve que ver a traumatólogo más de una vez. Por eso me tomo los eventuales elogios con pinzas. Sé que, al igual que los Pepitos con sus marcas gastronómicas, yo también camino sobre la cuerda floja. A mi favor solo puedo decir que en mi búsqueda constante de superar mis límites, no me olvido de que eso va acompañado de intentar mantener siempre el equilibrio…

Publicado el 10 marzo, 2014 en Alimentación, balance, deporte, equilibrio, Espartatlón III semana 24, excesos, http://schemas.google.com/blogger/2008/kind#post, nutrición, salud, ultramaratón. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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