Semana 23: Día 158: Correr adelgaza… y reduce tu altura

Hay días en que no pasa mucho con mi vida. Quiero actualizar el blog, pero no hay mucho para decir. Por ahí podría contarles que me pasé todo el feriado en calzoncillos, trabajando en adaptar cómics para plataformas digitales, y en un momento de esparcimiento me vi una película. Pero no creo que a muchos les interese.

Es cierto que parte del entrenamiento de cualquier corredor es descansar. Ayer tuve un día muy intenso, con duras sesiones de musculación con los Puma Runners. Y lo coroné volviendo los 21 km que separan San Isidro de Retiro corriendo. Llegué a casa a las 12 de la noche, más mojado por la transpiración que por la lluvia, con hambre y sueño. Hoy me levanté con dolor en todo el cuerpo, pero no por correr, sino por los ejercicios de musculación. Estoy dedicándome más al running que a otra cosa, así que las flexiones de brazos y las dominadas me cobran un precio más alto que el que estaba pagando hace un par de meses.

Y en estos días donde no pasa mucho y me distraigo con la internet, me puse a investigar sobre ultramaratones, y el impacto que tiene sobre el cuerpo humano estar corriendo semanas sin parar. Encontré un artículo (en inglés) muy interesante en el que un panel de especialistas se dedica a filosofar si era posible que una persona haga el épico trote de Forrest Gump (visto en su película homónima, que se estrenó hace… ¡20 años!). Recuérdenme en algún momento traducirlo y publicarlo.

Revisando los comentarios de este artículo, alguien dijo “¡No mencionaron a Eddie Izzard!”, y compartió un link al periódico Daily Mall. Me sorprendió porque conozco a este actor y no tenía idea de que corría. Resulta que en dos meses corrió 1770 kilómetros por todo el Reino Unido, gracias a lo cual reunión 200 mil libras para obras de caridad de Sport Relief. Él mismo asegura que antes de comenzar, el 26 de julio de 2009, solo había entrenado 5 semanas. Hacía más de 43 kilómetros por día, seis veces por semana, y empezó completando la distancia en 10 horas y para el último día lo había bajado a la mitad.

Pero lo que me llamó la atención fue cuando en el artículo mencionaban que su mejor se debió al “efecto entrenamiento”. Mientras el cuerpo se ajusta al ejercicio, soporta mejor las demandas físicas al tiempo que los músculos se agrandan, el ritmo cardíaco se adapta y baja, y la capacidad pulmonar y respiratoria mejora. John Brewer, estudioso del deporte en la Universidad de Bedforshire, dijo que golpear el pavimento por tanto tiempo podría haber reducido la altura de Izzard: “Podría ser un poco más bajo”, declaró. “Los estudios han mostrado que los corredores de maratones tienden a perder entre uno y dos centímetros de altura porque la columna se contrae un poco. Esto es un efecto a corto plazo”, por lo que uno “volvería a la normalidad” en poco tiempo.
En realidad debería corregirme, porque hasta en los días en que “no pasa mucho” en mi vida se puede aprender algo… Quizás el día en que deje de correr sea para recuperar esos dos centímetros de altura que perdí.

Publicado el 4 marzo, 2014 en correr, http://schemas.google.com/blogger/2008/kind#post, impacto en el cuerpo, running, ultramaratón. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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