Semana 21: Día 141: 100 km

Es muy extraño pensar que estuve todo el día corriendo, desde las 7 de la mañana hasta las 6 de la tarde. Nada menos que 11 horas, donde me pasaron miles de cosas que no puedo contar hoy…

Básicamente volví a casa, en tren, después de correr 100 km, y quedé destruido. Feliz, inmensamente… pero necesito un descanso. Si me tienen paciencia, mañana hago un post estando más descansado. Probablemente me lleve una hora, y necesito irme ya a la cama (aunque sean las 9 de la noche).

Voy a decir dos cosas importantes, para que este post no quede vacío de contenido. Primero, el pinole funcionó DE MARAVILLA. Me di cuenta que había hecho poco, y a pesar de que visualmente era espantoso, tuve que sacárselo de las manos varias veces a mis compañeros Puma Runners porque todos querían probarlo…

Segundo, y esto es muy importante, ayer me contactó mi amiga María de los Ángeles Musumeci Miseredino, o “Musu”. Ella coordina Espera por la vida, una fundación cuyo objetivo es generar conciencia sobre la donación en vida (sangre, médula ósea). Ella es corredora, así que optó por un modo sencillo de difusión: distintos atletas corren por pacientes que luchan contra enfermedades terribles (como el cáncer). Generalmente se trata de niños, y aunque originalmente actuaba en Tucumán, esto se extendió a todo el país.

En mi caso me pidió correr por Isac, un muchacho de 31 años que le da pelea a la leucemia, y que actualmente está en Cuba para recibir tratamiento. “Tu poco es mucho”, dice mi amigo Juanca, embajador de Espera por la vida en Venado Tuerto y un sabio atleta. El único compromiso es correr pensando en estos verdaderos luchadores, y después ellos se encargan de comentarles del triunfo y cómo pensaron en ellos. Las veces en que lo hice intenté contactarme con estos chicos, generalmente por carta, y mandarles algún obsequio o recuerdo de la carrera.

Los 100 km no fueron fáciles. Creo que no existe una frase que contenga la palabra “100 km” y “no me costaron nada”, al menos en mi vocabulario. Nunca pensé en abandonar por la sencilla razón de que ya había corrido esta distancia (una vez fallé, el segundo intento lo logré, y en 2012 fue el kilometraje de la Patagonia Run, en montaña). Eso de conocer todas las cosas que le pasa al cuerpo en tanto tiempo de exigencia permite encararlo desde un lugar de mayor serenidad. Pero tuve al menos dos momentos en donde el dolor en mis piernas era muy fuerte, o estaba cansado y la meta me parecía muy lejana. Ahí pensé en Isac, en que su pelea hacía parecer a mi esfuerzo como una nimiedad, y en que tenía ganas de que le digan “hubo un pibe en Buenos Aires a quien ayudaste a terminar 100 km”. Eso me permitió encontrar fuerzas que ninguna comida ni bebida te pueden otorgar.

Les pido que si tienen ganas de ayudar, se contacten con Espera por la Vida. Recuerden, “tu poco es mucho”.
https://www.facebook.com/groups/esperaporlavida/
https://www.facebook.com/EsperaPorLaVidaTucuman/

Me voy a dormir, que me lo merezco.

Publicado el 15 febrero, 2014 en correr, determinación, Entrenamiento, esfuerzo, Espartatlón III semana 21, Espera por la Vida, http://schemas.google.com/blogger/2008/kind#post, running. Añade a favoritos el enlace permanente. 4 comentarios.

  1. Bueno Martín…emotivo tu relato. Emotivo y muy valioso en todo sentido. En lo deportivo para quienes miramos como se resuelven las logísticas de estos desafíos, y en tu empeño solidario difundiendo la obra de Ma. de los Angeles de Espera por la vida. Gracias Martín. Es muy importante para todos los que corremos llevar en estos trancos a un pequeño o pequeña que tenga por delante esta curva cruel que la vida les pone por delante y saber que cada tranco representará para ellos una esperanza, un sueño de que en algún momento su horizonte brillará nuevamente en paz y con salud. Y así ha ocurrido infinidad de veces. Otras no pero es como llevarlos de la mano en esta recta complicada de la vida. Para ellos y sus familias. Que hallas empujado por Isac y que esta inspiración te ayudara es una maravilla. Para vos y para todos los que leemos que es posible un gesto solidario, un pensamiento, un ruego para quienes tienen fe, y que este gesto no tiene costo. Solo beneficio. Gracias Martín Tu poco es mucho! Abrazo y tengo una alegría inmensa de este logro tuyo. Juanca.

  2. Gracias Martin por “engancharnos” con las cosas positivas de la vida.
    Me alegro por tus 100K de hoy.
    Descansa esperamos a leerte!

  3. ¡Gracias, Juanca! Vos me vinculaste con María de los Ángeles y sos un referente para mí en cuento al atletismo solidario. Así que, en lo que a mí respecta, vos tuviste algo que ver en todo esto. ¡Abrazo!

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