Semana 20: Día 137: ¿Estoy loco?

¿Qué sentirías si quisieras hacer algo y todo el mundo te dijera que estás loco? Probablemente algunos abandonarían la idea y otros encontrarían en esa observación una motivación para hacerlo. Correr es cosa de dementes, aparentemente.

“¡Locooooo!”, le gritaban a mi papá cuando entrenaba por su cuenta, solo, en las calles del barrio, entre los años ochenta y noventa (me refiero a las décadas, no a su edad). Y él corría porque le gustaba, en una época donde acá no estaba el boom del running que disfrutamos en la década del… um… ¿diez? ¿Cómo le decimos a la época post 2000? Ustedes me dirán.

Algo de él tengo en mi sangre. Además de que me llevaba a correr con él los fines de semana (cosa que me gustaba más por compartir un rato entre padre e hijo que por el deporte en sí), seguramente heredé en mis genes alguna cosa atlética. Aunque estaba fuera de estado, cuando empecé a entrenar mi cuerpo se fue amoldando y pareciéndose al de él en sus años de juventud. Y a mí ahora es al que llaman loco, aunque correr esté más de moda que nunca.

Pero mi salud mental no solo la cuestionan los que no hacen deporte, sino los que suelen correr a mi lado. Algunos me dijeron, con cierta razón, que yo solo busco ser “exclusivo”. Por eso soy el ultramaratonista vegano, porque hay pocos y yo quiero resaltar. Es muy probable que sea verdad. Eso explicaría el por qué de este blog… Pero bueno, me pongo a contar el objetivo de la Espartatlón, los 246 km en un máximo de 36 horas, y se les ponen los ojos como platos y me dicen, con un dejo de preocupación en la voz, “Podés parar para descansar, ¿no?”.

Ayer vino un amigo a casa, de esos adictos a la Coca Cola, cuya máxima aspiración deportiva es cuántos cómics se pueden leer en un mismo día. Y le comentaba de mis carreras, mis entrenamientos, y le dije “Ayer corrí 50 kilómetros”. Se incorporó hacia adelante y me miró fijo. “¿CINCUENTA KILÓMETROS?”. Le aclaré que el sábado corro el doble. “¿CIEN KILÓMETROS? ¡Vos estás loco!”. Ahí le hice otras dos aclaraciones, que era un entrenamiento y no una carrera, y que en verdad me estaba preparando para una de 246 km. A eso sumémosle la preocupación de mis amigos que dicen que me ven muy flaco y me sugieren comer (como si no lo hiciera).

Entendería que me lo diga gente que no corre, que se imagine que esto es tortuoso y nocivo para la salud. Pero me pasa también con colegas deportistas, a los que alguien convenció de que hay ciertas distancias que no se pueden hacer. Dentro de mi subjetividad pienso que esto no es nada, que yo empecé de cero, que odiaba correr de chico, que 15 kilómetros me parecía una distancia inhumana… y que con el tiempo y la constancia, todo cambió. Lo del próximo sábado me asusta un poco porque hace rato que no corro 100 kilómetros, pero lo que me da miedo también me representa un desafío. ¿Estoy loco por buscar mis límites, por querer ponerle el cuerpo a los desafíos? Quizá…

La experiencia es algo difícil de compartir. Yo puedo contarles a todos cómo empecé, qué cosas hice, qué me funcionó, qué no… el camino está ahí, yo ya lo recorrí y no es imposible ni tampoco creo que esté del tomate. Esto no fue de un día para el otro, todo lo contrario. Pero supongo que quien no lo vive o no lo ha experimentado, no le encuentra un razonamiento lógico a lo que hoy estoy haciendo. ¿Querés correr ultramaratones? ¿Quién dice que no podés hacerlo? (más allá de vos mismo…) ¿Estoy loco por pensar que cualquiera con paciencia podría hacerlo? Parece muy fácil estando ya de este lado. Me da la impresión de que no hay que estar loco para lograrlo, sin embargo cuando te embarques en este viaje, muchos van a cuestionar tu sanidad mental…

Publicado el 11 febrero, 2014 en correr, determinación, Entrenamiento, http://schemas.google.com/blogger/2008/kind#post, mente, running, ultramaratón. Añade a favoritos el enlace permanente. 4 comentarios.

  1. Hijo: te quiero, no estas loco, me asusta un poco (pero no mucho) tu determinación y solo sueño que cumplas con tu sueño.

  2. No pasa nada, mami, ¡estoy bien asesorado!

  3. Si Martin, estás loco!! :p Hablando con bastante gente, llegué a la conclusion de que hacer cosas que para otro representen salirse de su zona de comfort, es una locura.

    Ej: ayer comentaba con un conocido que va a correr La Mision, sobre lo que estuviste probando respecto de la faina mientras corres y que voy a hacer la prueba este fin de semana… no le parecio una locura los 246km, pero si el cocinar la faina de forma casera cuando capital esta lleno de pizzerias abiertas todo el dia.

    En fin, me dio hambre el hablar de Faina, voy a ver que hay en la cocina para tirar hasta el mediodia.

  4. Jaja… pero le ponen mucho aceite. NUNCA es mejor comer afuera que tu propia comida, sobre todo si te dedicás al deporte y a la vida sana.

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