Semana 20: Día 135: Ir más lento para llegar más lejos

Una de las lecciones más duras durante mi trayectoria atlética fue la que aprendí en la Ultra Buenos Aires 2012. Aquel fue mi primer intento para clasificar en la Espartatlón, y me encargué de hacer las cosas muy mal. Mi teoría, que hasta ese momento me había funcionado en las carreras, era la de salir rápido al principio para acumular tiempo y después acomodarme. Algo que me servía en una media maratón, pero no en una ultra…

Empecé por debajo de los 5 minutos el kilómetro. Tenía que completar los 100 km en menos de 10 horas y media, así que supuse que eso me iba a dar tiempo de sobra para hacer la mitad tranquilo. Hice 25 km y llegué fantástico. Me cambié porque estaba transpirado y hacía un poco de frío, me puse Voltaren en las rodillas (ya entonces era adicto a esa cosa) pegué la vuelta y volví a arrancar. En la meta completaba los 50 km y solo me quedaba volver a hacer ese recorrido. Pero claro, apenas arranqué noté algo: no tenía más energía.

Juli, un amigo de los Puma Runners, me interceptó en el kilómetro 30 y corrió a mi lado. No podía seguirle el ritmo. Cada tanto le pedía que parara. Empecé a caminar. No podía levantar la velocidad. Llegué a la meta (que, en esta instancia, era la mitad de los 100 km) con la idea de descansar un poco, pero me mandaron a que siga y no pare. Otros chicos se me sumaron. No me quedaba nada, me había gastado todo. Caminé mientras me iba frustrando y me mentalizaba a que no iba a poder terminar. El tiempo me preocupaba, pero si no podía correr, menos iba a poder competir contra el reloj. Me di cuenta, en ese momento, que la Espartatlón estaba todavía lejísimos para mí. En el km 77 vomité y con eso convencí a mis amigos de que no me sigan insistiendo para que corra. Mi carrera había terminado.

Sabía que me había equivocado (corrí solo con cosas dulces hasta que me asqueé, me quemé al principio), pero en un primer momento no entendía bien por qué. Un lector del blog me lo dijo claramente: en las ultramaratones hay que correr lento para retrasar la aparición del ácido láctico.

Hoy tuve la oportunidad de ponerlo a prueba. Ya tengo varios entrenamientos de 50 kilómetros y me estoy acostumbrando a la distancia. Algunas veces competí contra el calor, que me liquidó, y otras corrí bajo la lluvia, que me refrescó. Noté una diferencia enorme entre correr acalorado y con un clima más frío (obviamente la preferencia es la segunda situación). Tengo a un amigo, lector del blog, que se llama Jorge y está preparándose para los 100 km de la Patagonia Run. Cada tanto, si vamos a enfrentar a un fondo largo, nos invitamos mutuamente a hacerlo juntos. Él me habla de Trecaman y otros corredores de ultramaratón que no conozco, y yo lo reto cada vez que dice que mejor se toma el tren de vuelta porque no se quiere exigir.

No voy a subestimarlo, tiene un físico de fondista (estilizado, poca grasa), tiene experiencia, pero le falta una cosa fundamental: disciplina. Por eso en más de una ocasión quiere bajarse “por las dudas”, a pesar de que no siente ningún dolor físico ni tiene signos de fatiga. Si hoy hubiese tenido un rebenque, en más de una oportunidad le hubiese dado para que no camine y siga. Al final completamos los 50 km en poquito más de 5 horas, y hubo tramos en donde sacaba una energía de quién sabe dónde y se me adelantaba más de 100 metros.

Mi último fondo de 50 lo hice en 4 horas y media. El tiempo estaba fresco y eso definitivamente me ayudó. Hoy fuimos más tranquilos, frenando para comprar agua y haciendo paradas técnicas (para ir al baño… ese era siempre yo, debo reconocer). Me di cuenta que estaba haciendo un ritmo un poco más relajado que la vez anterior, y terminé mucho menos cansado. Si lo comparo con la Maratón de la Ciudad de Buenos Aires, que la hice en 3 horas y monedas, aquella vez hice menos distancia pero terminé muy dolorido. Justamente pasé mi umbral de ácido láctico porque iba quemando llantas a 4:10 el kilómetro, y hoy estaba haciendo entre 5:20 y 6:00. Sin duda esa diferencia me permite llegar más lejos y terminar más entero.

No soy un experto en la materia, pero sé que los músculos tienen fibra de reacción rápida y lenta. Una sirve para correr rápido y otra para correr lejos. Yo necesito de la segunda, que es la que me va a permitir superarme y poder hacer más distancia. Me cuesta, pero tengo que esforzarme por no apurarme. Lento y constante… así se termina una ultramaratón.

Publicado el 9 febrero, 2014 en Entrenamiento, http://schemas.google.com/blogger/2008/kind#post, Spartathlon, ultramaratón. Añade a favoritos el enlace permanente. 4 comentarios.

  1. Yo cuando voy a un tenedor libre empiezo a las 11:30hs y termino a las 17/18hs morfando aproximadamente el equivalente a la energia necesaria para remolcar un falcon de burzaco a laferrere. Quizas te sirva como comparacion.

  2. Excelente αναλογíα.

  3. Si me acuerdo cuando te di con un caño y me dedicaste una entrada en el blog. Y como no puedo evitar mi espiritu critico ahi va:
    1.Necesitas descansar mas (laburas mucho y dormis poco).
    2.Gimnasio. Esta demostrado que en los corredores, el entrenamiento de fuerza genera mejoras en la potencia máxima y submáxima, ahorro del gasto energético y mejoras en la velocidad de ejecución (cuando aparece la fatiga solo queda la fuerza).
    3. Ejercicios de tecnica (cuestan poco y valen mucho).
    4. Masajes al menos una vez a la semana (probalos y despues me contas. Mejoran mucho la recuperacion).
    5. Investiga el tema del compex. Tiene fundamentos fisiologicos solidos. Yo no tengo experiencia. Habria que probar
    La clave en tu caso es la recuperacion. Para asimilar un alto volumen de entrenamiento necesitas recuperarte rapido. Y si…. estas medio loco. Pero esa locura (que ojala todos tuvieran de un tipo que esta vivo y que haces la cosas con pasion (nada hecho sin pasion tiene sentido). Abrazo grande

  4. Roberto, ¡de los errores se aprende! Y yo aprendí mucho.
    1. El descanso es mi gran déficit (en la vida) y este año me prometí darle bola. No puedo más que irme a dormir y despertarme sin reloj. Ya no trasnocho más, algo muy habitual en los diseñadores gráficos.
    2 y 3. Esa parte la tengo cubierta. En el entrenamiento hacemos crossfit, y a veces hago algo en casa.
    4. Realmente estoy recuperándome muy rápido. Al día siguiente de hacer 50 km no tenía ninguna molestia. Mi entrenamiento posterior fue tranqui, con pocas progresiones para no forzar tanto las piernas, pero me sentí muy bien.
    5. No sé qué es el Compex, ¡lo voy a investigar!

    ¡Gracias por tus consejos!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: