Semana 19: Día 133: La recuperación

Cuando terminé mi primera maratón, el 10 de octubre de 2010, descubrí que correr durante 4 horas seguidas daba muchas ganas de ir al baño. Resultó ser que se aflojan los esfínteres, y que no es necesario salir corriendo al baño (de hecho, después de hacer tus primeros 42 km, es difícil que puedas correr).

Me tomó cuatro días volver a moverme como una persona “normal”. Subir escaleras no era problema, el tema era bajarlas. Sentía cuchillazos en los cuádriceps. También dolor de espalda y de hombros (por miedo a no tener suficiente hidratación en los puestos, corrí con mochila). Ese fue mi parámetro de recuperación. Necesitaba cuatro días después de un gran esfuerzo para sentirme bien.

Esto se trasladó independientemente de las distancias. El día siguiente era tortuoso, el que le seguía podía llegar a ser el peor, y después los dolores amainaban hasta desaparecer.

Afortunadamente el cuerpo se adapta, y los períodos de recuperación se han ido acortando. Lo que también descubrí en estos años es que depende del esfuerzo que uno haga, pero ante un cuerpo mejor preparado, todo mejora. En mi primera maratón hice los 42 km en 4 horas 6 minutos. Ayer entrené 50 km y terminé en 4 horas 36 minutos, o sea que mi tiempo de maratón lo mejoré (creo que pasé esa marca en 3:48). El punto fue que la primera vez que lo hice, fue mi mayor esfuerzo. Ahora esa misma velocidad de hace 3 años y medio ahora es un paso “relajado” para mí. Y ahí está la clave para evitar posteriores dolores.

Hoy me siento estupendo, como si no hubiese corrido. Hice mi fondo a la mañana, bajo una intensa cortina de lluvia, y aunque a la noche me dolían mucho las abdominales, ahora estoy como nuevo. Scott Jurek aseguraba que desde que se hizo vegano sus períodos de recuperación se acortaron bastante, pero creo que tampoco desestimaba que a mayor entrenamiento, menos secuelas le dejaban las ultramaratones.

Yo creo que es una combinación de mantener alejado todo lo posible el umbral de ácido láctico (cuando el cuerpo produce más de lo que elimina), una buena alimentación (con proteínas e hidratos para la recuperación muscular), descanso y una buena base de desarrollo físico. Las tres primeras se pueden experimentar en cualquier momento de la vida deportiva, pero el último hay que trabajarlo durante años. Recuerdo las palizas que significaban para mí las carreras de aventura, sobre todo los 27 km de la Adventure Race de Tandil. Una vez terminé dos días en cama, con fiebre. Hoy estoy haciendo fondos de 50 km y planificando uno de 100 para este mes. ¿Cómo llegué desde aquellas carreras que me dejaban postrado a correr una ultramaratón antes de sentarme en al compu a trabajar? Aprendí a armar mi propia estrategia y no dejé de entrenar durante años… Cuando uno cuida al cuerpo, él se acomoda y acompaña…

Publicado el 7 febrero, 2014 en correr, Espartatlón III semana 19, http://schemas.google.com/blogger/2008/kind#post, ultramaratón. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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