Semana 17: Día 115: Encontrando huecos para correr

Hoy me tocó una nueva dosis de la vitamina B12. Duele un poco, pero su beneficio anti neutrítico vale la pena.
Yo ya consideraba que corría mucho, pero no alcanza para el objetivo que me puse de la Espartatlón. Ya había logrado que los días de entrenamiento (lunes, miércoles y sábado) sean sagrados. Resulta que si le decís a tus amigos, clientes y familia que a tal hora cortás porque tenés que entrenar, lo suelen respetar. En realidad es cuestión de que uno le dé el lugar de importancia a la actividad física.
En este contexto, queriendo sumar kilómetros pensando en la Espartatlón, necesitaba encontrar huecos para sumar distancia. Un día se me ocurrió la brillante idea de volver del entrenamiento corriendo. Con eso sumaba entre 21 y 24 km, dependiendo del camino que elija. El tema es que con el dolor de nalga que queda después de la inyección, volver corriendo no era opción. Entonces… ¿por qué no correr hasta el entrenamiento y después hacer actividad física con mis compañeros?
Así que eso fue lo que hice hoy. Hice un error de cálculo, pensé que me alcanzaba una hora y media para hacer la distancia de una media maratón, y para un entrenamiento, con mochila, era una locura. Cuando me di cuenta de que las matemáticas seguían sin ser lo mío, me quedaban 1:45 hora para llegar en horario al entreno.
Me guardé una botella de agua, una de Gatorade, pasas de uva y una caramañola con dos geles diluídos en agua, un buff, los lentes, un sándwich de tofu para después, y 17:45 partí.
A pesar de la hora, el sol pegaba fuerte y yo no paraba de transpirar. Resolví parar cada 5 km y resguardarme en la sombra para hidratarme y reponer energía con pasas o el gel. Así emulaba los puestos de hidratación de una carrera.
Cuando bajó un poco el sol, se hizo mucho más tolerable. Decidí ir por Libertador derecho. Es un poquito más corto (21 km), y no quería llegar muy tarde. Por suerte tuve pocas interrupciones en semáforos, y ningún coche me pisó, lo que siempre es bueno. Cerca de destino encontré una estación de servicio con la buena voluntad de dejar sus baños sin llave. Tomé agua de la canilla y me mojé la cabeza y la nuca.
Terminé llegando en 1:47:47, y teniendo en cuenta que nunca paré el reloj cuando hacía mis paradas técnicas, creo que es un muy buen tiempo. Y después tuve que entrenar como todos mis compañeros, sin chistar.
Creo que cuando hay voluntad, uno se puede armar los horarios y encontrar alguna vuelta para correr más. Las posibilidades siempre están. Yo jamás me imaginé que podía ir o volver corriendo en el mismo día que entrenamos, pero quizá las oportunidades se encuentren,justamente, cuando buscamos más allá de nuestros límites autoimpuestos.

Publicado el 20 enero, 2014 en Entrenamiento, Espartatlón III semana 17, http://schemas.google.com/blogger/2008/kind#post, motivación, running. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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