Semana 16: Día 106: Contra la depresión, correr

No me pidas datos científicos. Seguramente Wikipedia o Google sean una buena fuente de información. Quizá se trate de las endorfinas o algo más psicológico que químico u hormonal. Pero yo puedo afirmar, por experiencia propia, que la actividad física es el antidepresivo natural.
Soy una persona muy psicoanalizada. Estuve como 12 años haciendo análisis, y la conclusión a la que llegaba era siempre la misma: “Hay que ponerle el cuerpo a las situaciones”. Esto no necesariamente implica enfrentarlas, tiene más que ver con una actitud personal. No creo que sea casual que haya encontrado el final de mi terapia cuando empecé Semana 52.
Fui a analizarme en un momento de mi vida de mucha confusión. No sabía qué iba a ser de mi vida, ni siquiera tenía planeado el resto del año. Sin perspectivas, estaba muy triste. De a poco fui avanzando, encontrando mi vocación y aprendiendo más de mí. Pero siempre volvía a esa situación de parálisis, de saber qué cosas me disgustaban (de mí, de otros) y no hacer absolutamente nada.
Ya corría, muy esporádicamente, y el running, mientras hacía terapia, no era central en mi vida. Era algo que hacía, y punto. Pero en un momento empecé a notar que las preocupaciones (sobre todo laborales) quedaban en un segundo plano cuando entrenaba. Quizás el tema es que me subestimaba mucho: como había personas mejores que yo, no veía el sentido de esforzarme.
Este blog fue la oportunidad de reivindicarme conmigo mismo. No para compararme con otros, sino para mejorar. Con confianza renovada, me di de alta. Seguí teniendo preocupaciones y angustias, de hecho volví por un corto período a terapia, pero las cosas habían cambiado enormemente para mí.
Con el running como actividad central en mi vida, aprendí a valorar ese momento de paz mental que da correr. Los problemas de trabajo, sociales, de pareja, económicos, nunca se colaron en mi cabeza mientras hacía actividad física. Después de entrenar, me siento fantástico. Conmigo mismo, porque cada entrenamiento suma a mi bienestar general, y seguramente a nivel hormonal, con las endorfinas y todo eso (para más información, la Internet).
Sin embargo, es imposible escaparle a todo. Hace unos años me enteré de que una chica que me gustaba mucho estaba embarazada. Llega un monumento en la vida, para los mayores de 25, que esto es una situación cada vez más habitual. Viejos amores de la adolescencia siguen su vida y sin felices sin uno. Que una ex o un amor secreto sea feliz con otra persona, se case y tenga hijos es algo que les llega a casi todos, pero nuestra psiquis no está del todo preparada para aceptarlo. Así que con mi bronca y quizás algo de envidia, decidí salir a correr. Sin medir tiempos ni con una distancia definida. Solo… poniéndole el cuerpo a la situación.
¿Había algo que podía hacer? ¿Reclamarle? ¿Patalear? ¿Podía siquiera demostrar mi bronca? La respuesta a todas esas preguntas es no.
Correr permite poner la cabeza en blanco. Pensar en ese momento puede ser peligroso: uno se encierra en pensamientos que, conforme se acumulan los kilómetros, se instalan más y no permiten disfrutar de la carrera (por eso Scott Jurek dice que si en una ultramaratón se te pega una canción, más vale que sea una buena).
Ese fondo terapéutico me sirvió muchísimo. Me despejé de todos los pensamientos negativos y eso me ayudó a pensar después, mientras las pulsaciones volvían a su ritmo de reposo. Ahí me di cuenta de que mi actitud era inmadura y que de nada servía aferrarse al pasado. Correr, para mí, es conectarse con el cuerpo y la mente, pero también con el presente, el ahora. Y supongo que ahí radica el poder terapéutico de la actividad física.
Aunque sea duro y los músculos me duelan, entrenar o participar de carreras me da mucha satisfacción. Me tomó mucho tiempo alcanzar este estado, pero no me cabe duda de que lo logré cuando empecé a tomarme en serio esto de correr.
Entrenar tres veces por semana es sentirme bien tres veces por semana. Es por eso que la tristeza y la angustia que solía sentir tienen poco lugar en mi actualidad.

Publicado el 11 enero, 2014 en análisis, depresión, entrenar, Espartatlón III semana 16, http://schemas.google.com/blogger/2008/kind#post, mente, running. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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