Semana 15: Día 105: Respondiendo mis dudas

Comencé a escribir este blog el 17 de agosto de 2010. Mi idea era empezar a entrenar en serio, con una dieta saludable, el 1º de septiembre… pero no pude con mi ansiedad, y empecé antes, como para ir calentando motores. Pasaron más de tres años, algo así como 41 meses, y en ese período escribí 1170 posts (este es el 1171). La idea se me ocurrió ese mismo mes, probablemente si la hubiera tenido antes, el comienzo de Semana 52 hubiese sido el 1º de agosto…
Antes de empezar tenía montones de dudas. Porque mi idea era aguantar un año y después volver a mi rutina habitual (estar tirado en la compu, comiendo pan con mayoliva). El mundo se divide entre los que se preguntan cuánto falta para terminar y los que miran atrás y ven todo lo que recorrieron. Quiero ser la segunda clase de persona, y hoy me dio por repasar las cosas que pude aprender gracias a escribir este blog.

¿A alguien le va a interesar?
Aunque me avergüence admitirlo, me preocupaba si iba a superar al círculo de amigos y familiares. El primer día empecé con unas 20 visitas, pero no tenía ni idea de qué clase de impacto podía tener por fuera. Lo curioso es que encontré una base de 400 personas estables que pasean por este blog, número que se triplica cuando hago una reseña de una carrera. Solo comento las que me tienen como participante. Evidentemente podría aumentar el tráfico de Semana 52 mencionado a cada una de las que se realizan en Argentina, pero de pensarlo me da mucha fiaca.

¿Voy a aguantar un año?
Mi GRAN duda era cuánto iba a durar. La meta de 52 semanas me daba bastante flexibilidad, pero nunca había intentado un cambio que hubiese sostenido, a excepción de mi vegetarianismo. Años antes de abandonar la carne, cuando me enteré cómo se hacía el salame, me dio mucho asco y juré no volver a comerlo. Aguanté unos 10 días. Había escuchado que comer seis veces por día mejoraba el funcionamiento digestivo y que era el mejor camino para quemar las reservas de grasa. Lo hice un día y medio. Ni siquiera era constante con mi grupo de entrenamiento, ausentándome constantemente, a veces durante meses. Conociéndome, era el que menos confiaba en sostener este proyecto. Pero pude, probablemente porque lo convertí en un estilo de vida.

¿Podré llegar a correr una maratón?
¡Realmente me preguntaba eso! Está ahí, en la primerísima entrada del blog. Me parecía algo muy lejano, como que hoy me proponga, no sé, correr la Espartatlón. Lo tiré como un objetivo real, pero en mi cabeza era absolutamente lejano. No me sentía preparado, y creía que someterse a una distancia de 42 km era demoledor. Y a los dos meses de escribir eso, corrí mi primera maratón en 4 horas 6 minutos. Fue una de las experiencias más gratificantes de mi vida. Y volví a correr más maratones, la última en 3 horas 3 minutos. Actualmente llevo cinco en mi haber, más incontables entrenamientos donde hice el equivalente a eso, y más.

¿Podré correr 80 km?
Ese era mi sueño secreto. La meta más allá de la meta. La locura. En aquel primer post me preguntaba si podría hacer La Misión, pero en mi cabeza no pensaba en la de 160 km. Eso me parecía absolutamente imposible. En realidad tenía en la cabeza a la Half. Tan guardado lo tenía que en una época “llegara80km” era mi contraseña. Participé de La Misión en 2012, y abandoné en el km 112 (bueno, bastante más que lo que me había propuesto al empezar). Igual es una cuenta pendiente. Hice otras carreras todavía más largas, como la Patagonia Run o la Ultra Buenos Aires, ambas de 100 km (y este año quiero repetirlas).

¿Se puede ganar masa muscular siendo vegetariano?
Casi no tenía dudas sobre esto, pero me intrigaba. Yo consumía “proteínas” de la leche y los huevos. De hecho no me gustaban los lácteos, y mi nutricionista me obligó a incorporarlos a mi dieta, a punta de pistola. Puse “proteínas” entre comillas porque yo también creía, en esa época, que solo se podía obtener de los alimentos de origen animal. La cuestión fue que sí, podía ganar masa muscular, pero cuando empecé a aumentar el entrenamiento, quemaba mucho músculo y además de bajar grasas perdía mi ya de por sí pobre musculatura. Con ciertos tips nutricionales y constancia en el gimnasio, comprobé que ni siquiera necesitaba suplementos (como la creatina, por ejemplo).

¿Se puede ganar masa muscular siendo vegano?
Esta es una duda más reciente. Cuando me enteré de las investigaciones que desaconsejaban el consumo de proteína animal, quise hacerme vegano, y empecé el 1º de octubre de 2012. Había leído bastante para esa época y me había cruzado con la historia de otros atletas veganos, como Scott Jurek. Decidí intentarlo, a pesar de que mucha gente aún me insiste en que si no como carne o alimentos de origen animal, no voy a poder con toda la exigencia física a la que me someto. Resulta que estoy en mi pico de masa muscular, jamás, ni siquiera cuando comía carne o derivados lácteos, tuve el físico que tengo. No tiene solo que ver con lo que como, sino con el entrenamiento. Pero evidentemente la proteína vegetal funciona tan bien como la animal.

¿Alcanzaré la musculatura que deseo?
Lamentablemente nunca pude aclarar esta duda. No recuerdo ahora con qué soñaba hace tantos meses atrás. Creo que en mi infantil imaginación creía que iba a tener el físico de Spider-Man, pero me tenía que decantar por una cosa: correr o ganar músculo. El truco, aprendí después, es encontrar el equilibrio. Sin embargo, aunque estoy contento con mis resultados y me doy cuenta que el camino al cuerpo ideal (sin suplementos o químicos) lleva muchos meses. Quizás años. Yo no alcancé la musculatura que deseo. Probablemente el inconformismo sea el motor que me impulsa a seguir. ¿Quiero estar conforme? (una nueva duda) Por ahí eso solo me lleve a ponerle un punto final a mi deseo y terminar para siempre de entrenar. No me veo trabajando para “mantenerme”. Lo que me moviliza es progresar. Así que quizás alcance alguna vez el físico que quiero, pero sé que todavía no llegué a eso.

¿Cuándo terminará todo esto?
Esta es otra gran duda. ¿Hasta cuándo voy a correr? Porque el objetivo de pasar 52 semanas lo logré. Tres veces. ¿Correré para toda la vida? ¿Me conformaré con participar de la Espartatlón para darle un punto final? Si este año no me permiten inscribirme en la madre de todas las carreras, ¿continuaré con el 2015 como meta? La verdad es que no tengo idea. Está bueno ponerse metas, pero también vivir el día a día, estar conectado con el presente. A veces me pregunto cómo sería mi vida sin la “obligación” de reportarme en el blog. Probablemente desperdiciaría esos momentos trabajando. Por ahora, no he encontrado la respuesta…

Publicado el 10 enero, 2014 en determinación, Espartatlón III semana 15, http://schemas.google.com/blogger/2008/kind#post, metas, objetivos, running. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: