Semana 15: Día 101: Entrenando en casa

Cuando empecé Semana 52, lo que era musculación me lo reservé para casa. Empecé a correr más, a comer mejor, a visitar periódicamente a la nutricionista, y me guardaba las flexiones de brazos, abdominales y pesas para la privacidad del hogar. Al principio, con mi entrenador Germán, nos parecía divertido.
Después hubo que “dar el salto” y empecé a ir a un gimnasio. No tuve todo el compromiso que cuando lo hacía por mi cuenta, pero me sirvió bastante. En los primeros meses no podía hacer tres series de diez flexiones, era muy lastimoso… mis brazos temblaban y quedaba dolorido toda la semana. Pero tuve constancia y seguí hasta que un día dejaron de temblar… y pude agregar repeticiones. Superar esos obstáculos es maravilloso.
En el gimnasio pasé a las máquinas, que me permitían trabajar otros músculos que en casa no podía, como los dorsales. Así estuve varios meses, hasta que un día dejé de ir. Mi horario era por la mañana, pero cuando me puse de novio empecé a dedicarle esa hora a hacer el desayuno y pasear al perro. Apenas me separé tuve una especie de crisis existencial (“¿Qué estoy haciendo con mi vida?”) y volví al gym. Tres meses, entre tres y cinco veces por semana. Recuperé mucho músculo, además de ese compromiso que tenía conmigo mismo todas las mañanas.
Pero antes de volver a abandonar, apareció otro “salto”. Fue la barra. Si bien me había comprado una que quedó juntando polvo en el marco de la puerta, Germán me insistía con que eso era lo que seguía. Trabajar el propio peso, fortalecer los músculos de la espalda… colgándome podía ganar músculo, y con eso fuerza y estabilidad, cosas que me venían bárbaro para las ultramaratones.
Dejar de ir al gimnasio no fue, en esta oportunidad, porque quise dedicarme a otras cosas. En verdad empecé a colgarme y descubrí que era cierto. Ese ejercicio tan difícil, el cual solo podía hacer en series de una repetición, se volvía más fácil con la persistencia y el tiempo. Empecé a disfrutarlo mucho, y descubrí que podía hacer dominadas en frente de la Reserva Ecológica. Incluso en casa, en esa barra eternizada en la puerta del baño (pero de mi nuevo departamento). Para no perder todos esos músculos que había conseguido, empecé a colgarme más y más. Quizá no tengo tanta definición en los bíceps como cuando iba al gimnasio, pero creo que estoy logrando resultados en espalda, dorsales y abdominales.
Una vez más, llegó un nuevo “salto”. Pero esta vez dependía de mis ganas y de mí mismo.
Busqué por Twitter y por Internet ejercicios para hacer en casa. Algo como las rutinas que hacemos en los Puma Runners, pero sin pesas, ya que no tengo. Me costó, principalmente encontré trabajos de piernas para tonificar y fortalecer (muy buenos) y otros intensivos de abdominales. Pero no mucho más. Necesitaba que fuesen bien gráficos, porque aunque se me da fácil el inglés, cierta terminología no la manejo y me confunde (como es el caso de crisscross y flutter kicks).
Y un día, me iluminé. O más bien, me dije “¿Cómo no pensé en esto antes?”. ¡El celular! Ese aparato que a veces me resulta odioso. Me puse a buscar entre las aplicaciones para descargar gratuitamente que estuviesen relacionadas con el entrenamiento. Apareció una de abdominales que me la bajé, aunque me dio un poco de desconfianza. Sin embargo, nunca la probé. Porque descargué una de la empresa Skimble, que es una suerte de red social del entrenamiento. Se llama Workout Trainer, y en su modalidad gratuita tiene para hacer varias rutinas.
Lo bueno de la personalización es que se pueden elegir ejercicios dentro de un rango de tiempo, o por grupo muscular, o por intensidad. Así me fui armando mis propias series, buscando los límites sin salir de casa (el aire libre lo dejo para el running). En días de calor abrasador a veces no da para asarse al sol. Y tengo la oportunidad de entrenar totalmente en boxers.
No sé si este es el camino para aumentar la masa muscular del tren superior, pero me sirvió para aprender ejercicios nuevos y para ampliar mis horizontes. Así no dependo de los horarios de una empresa, ni me tengo que ir hasta ahí. Supongo me está funcionando, porque realmente me hacen transpirar, siento que trabajo, y lo estoy armando como quiero, combinando trabajos de brazos, espalda y abdominales.
A veces la respuesta que uno busca está más cerca de lo que uno cree. Solo hace falta saber en dónde buscarla.

Publicado el 6 enero, 2014 en Espartatlón III semana 15, http://schemas.google.com/blogger/2008/kind#post, motivación, musculación, running, tecnología. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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