Semana 15: Día 100: Cómo combatir el calor… corriendo

Verano. 30 grados a la sombra. Por alguna extraña razón que nos hace ver como unos dementes frente al común de la población, decidimos salir a correr. Los primeros metros, sea la época del año que sea, los llamamos “entrada en calor”. Es irónico, dado que la temperatura está que arde, pero aunque sea verano, igual queremos entrenar.
Hacer actividad con frío me resulta más fácil, porque uno puede agregarse capas de ropa y así ir controlándolo. De última, cuando uno finalmente entra en calor, todo se vuelve más fácil (hasta el momento en que nos detenemos, todos transpirados, y ponemos nuestra salud en serio riesgo). A veces cuando entreno en días sofocantes como los que vivimos actualmente en este Hemisferio, me saco la remera, pero no puedo sacarme mucho más (a veces envidio a Robbie Williams que pudo).
Esto es lo que suelo hacer en fondos largos, y quizá ayude a alguien que no se anime a salir o que sufra mucho del calor.
Lo primero es hidratarme antes de salir. Medio litro de agua fresca, independientemente de lo que vaya a tomar después.
Si justamente voy a correr por varias horas y no sé si voy a tener para beber, salgo con la mochila hidratadora. Esto inevitablemente nos va a dar calor en la espalda, pero hay que compensar. Además suelo meter bebida extra, como un Powerade, y también viene bien para las llaves, billetera y algunas pasas de uva.
Por ahí a alguno le sorprenda saber que últimamente no estoy corriendo con gorra. Muchos amigos, con más o menos pelo que yo, se sorprenden, me dicen que estoy loco y la mar en coche. Hay una creencia de que el calor corporal se pierde mayormente por la cabeza (en realidad es el 10% del total), pero igualmente llevarla cubierta me resulta muy molesto. Así que este verano he optado por ponerme protector e ir bronceándome hasta no tener la necesidad de taparme nada. Mis amigos mojan su gorra cada tanto, en canillas o fuentes (lo hacen furtivamente). Cuestión de gustos.
Una técnica para tomar agua lo más fría posible es guardar la mochila hidratadora o las caramañolas con la mitad de agua en el freezer. Cuando llega el momento de salir a entrenar, se las llena hasta el tope. Dura fresco un buen rato, pero tampoco es magia.
A menos que haga un calor espantoso, intento medirme al tomar agua. Como dije al principio, tomo medio litro antes de salir, y después espero a sentir un poco de sed para retomar. En carreras quizá me cuido más y lo hago automatizado, cada veinte minutos (en esas situaciones no hay margen para el error). Creo que llegar al punto de la deshidratación es una tontería; uno conoce su cuerpo mejor que nadie. Las señales son la boca pastosa, por ejemplo. El extremo, cuando ya nos deshidratamos, puede ser con la aparición de los calambres.
Si me cruzo con una canilla (puede ser en una plaza o en un baño público) me mojo la cara, la cabeza y la nuca. Esto último es como una inyección de energía. También las muñecas, y que alguien me explique cómo refresca tanto eso, porque no tengo idea.
En la muñeca donde no llevo el reloj, me envuelvo un pañuelo tipo buff para secarme la transpiración. Alguna vez también fue un gorro de emergencia, si el sol estaba demasiado fuerte. Alguna vez ha llegado a hacer demasiado calor, tanto que me molestaba llevarlo, así que lo guardaba o lo envolvía entre la palma de la mano.
No está de más llevar plata y reforzar el agua o las bebidas isotónicas en el camino. Probablemente paguemos precios exorbitantes, en especial en estaciones de servicio y kioscos, pero lo vale. Hay un kiosquito frente a la estación Punta Chica, en el Tren de la Costa, donde venden limonada con menta y gengibre, a la que le ponen hielo picado. En días de calor es la mejor inversión que un corredor puede hacer, sobre todo si falta para que el entrenamiento llegue a su fin.
Por último, a veces intento buscar la sombra de los árboles, pero la verdad es que también trato de amigarme con el sol. Sé que hay carreras donde me va a ser imposible escaparle, así que prefiero acostumbrarme y que no me sorprenda.

Publicado el 5 enero, 2014 en calor, Entrenamiento, Espartatlón III semana 15, hidratación, http://schemas.google.com/blogger/2008/kind#post, running, salud, sol. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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