Semana 14: Día 93: Correr a fuego lento

Hola, soy Martín Casanova. Quizá me recuerden por haber editado quince minutos la revista Comiqueando, o por otros éxitos como el ciclista que regaló su bici una semana después de que lo chocó un auto.
Ayer, como todos los 28 de diciembre, escribí cualquier tontería, y aunque algunos descubrieron la mentira, muchos me preguntaron por la HiperEspirulina. Los amo, a todos.
Estos días de calor agobiante he salido a correr. La explicación de tamaño acto de masoquismo es que uno nunca sabe qué clima va a tocar en una carrera. Pero a veces se hace insoportable.
Ayer hicimos un fondo de 30 km, desde el Hipódromo de San Isidro hasta el monumento al remero, en el Tigre, ida y vuelta. De un bebedero salía agua como para el mate, pero igual nos mojamos la cabeza. En el camino compramos agua, gatorade y limonada con hielo picado (el elixir de los dioses). También mendigamos una palangana con agua. Llegamos empapados de transpiración, con sed y hambre. No nos dimos cuenta que habíamos arrancado a las 9 y terminamos 13:20.
La mujer que nos dio una palangana de agua (además de la exquisita limonada) nos dijo que estábamos locos por haber salido a correr en un día así. Le dije que se me había roto el aire acondicionado en casa y que por eso había ido a correr. No fue un chiste del día de los inocentes.
Hoy se podía suponer que iba a descansar, ya que en la semana estoy yendo bastante seguido a correr en la Reserva, al rayo de un sol abrasador. Pero como tenía que ir a retirar el kit de la San Silvestre, me pareció una buena idea ir y volver corriendo. Total, ¿qué son 11 kilómetros?
Bueno, me derretí. Las suelas Dr las zapatillas se pegaban al asfalto. Podría haberme hecho un wok de verduras en el pavimento (lo normal es cocinar un huevo frito, pero eso no es vegano).
Cuando llegué a retirar mi kit, la chica de la organización me reconoció por el blog. Yo morí un poco de vergüenza porque chorreaba transpiración… pero siempre es lindo que me reconozcan, y más cuando hay testigos y no creen que deliro por el calor.
Estos días son duros y yo no creo que tengamos que usarlos de excusa para no hacer nada. Con previsión y mucha agua, hasta puede ser divertido. Y nos prepara para inesperados climas extremos en carreras. ¿Por qué iba a dejar pasar la oportunidad?

Publicado el 29 diciembre, 2013 en calor, determinación, Espartatlón III semana 14, http://schemas.google.com/blogger/2008/kind#post, running. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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