Semana 12: Día 81: Época de regalos

Maraton2010_remera
No voy a ocultar algo que vengo diciendo desde hace unos días: hoy es mi cumpleaños. Y no solo eso, también es el de mi hermano mellizo, Santi. Como si fuera poco, también es el del Papa Francisco, y el de Bart Simpson. Creo que con eso cubrimos un espectro bastante amplio de la vida.
En forma anticipada recibí algunos regalos, y el que se destaca es el que recibí en Pinamar por pare de los Puma Runners. Para cada cumpleaños mandamos a hacer remeras con nuestro logo y el número de años que se cumplen. Es un trámite que, como soy “el diseñador”, lo hago yo (aunque no junto el dinero, porque las cuestiones económicas están lejos de ser mi fuerte). Así que me dieron esta remera azul con un 36 estampada en negro en la espalda. Como entramos en receso de verano (hasta enero), me la entregaron por adelantado.
Mi cumpleaños es una semana antes de Navidad, lo que hizo que muchas veces se juntaran los regalos en uno solo. Al cumplir tan cerca del inicio del verano, era común recibir mallas, ojotas, toallas… de chiquito odiaba recibir ropa… ¡yo quería juguetes! Nunca me voy a olvidar cuando me dieron a ET y me largué a llorar… porque yo quería una pistolita que tenían mis hermanos que disparaba discos naranjas de plástico. En fin, desvarío…
Esta es una época de mucho regalar… y casualmente coincide con fin de año, que es cuando muchas empresas y grupos de amigos hacen sus balances y sus reuniones. Con los Puma Runners no fue la excepción, y en Pinamar, con la excusa de despedir el 2013, nos fuimos a correr la Demolition. Pero además convivimos 22 personas en un complejo de cabañas, donde comimos juntos y compartimos momentos. Como cada cierre de año, hicimos lo que llamamos la “Entrega de remeras”, que su nombre condiciona bastante, pero es regalarle a un compañero algo, representando una suerte de amuleto o pase de antorcha.
Yo hice mi valija una hora antes de salir, y aunque lo venía pensando, dejé para último momento lo de las remeras. Así que agarré unas cuentas, dudé un segundo de si esta sí, esta no, dejé la de mi última maratón (con la que hice mi mejor tiempo) porque me dio pánico deshacerme de ella, y salí rajando para encarar la ruta hacia la costa. El sábado pasado hicimos la ceremonia de entregas, y quizá porque me cuesta pasar desapercibido dentro del grupo, me tocó empezar. Odio hablar en público, pero como no me quedaba otra, le puse el pecho y empecé.
La primera remera fue para Nico, que se sorprendió mucho. En realidad venía hablando de “una persona” y utilicé el género correcto cuando dije “es amiga”. Por eso todos esperaban que fuera para una mujer. Pero se la di a él porque empezó a entrenar este año y le está poniendo mucha pila.
A Gloria le regalé la de Yaboty. Al ser rosa me pareció indicado para una chica. Pero además representaba un esfuerzo enorme que tuve que hacer. Fue uno de mis mayores triunfos también, porque en esa ultramaratón salí noveno. Creo que este fue un año duro para Glo, y en cada situación logró salir con la frente en alto, sin escaparle a nada. Admiro esa entereza y ese fue el motivo por el que le quise hacer ese regalo.
También le di una a Lean, a quien considero uno de mis mejores amigos dentro del grupo. Él siempre está de buen humor, muy dispuesto a divertirse y a entrenar. Es un referente para mí porque tiene un físico envidiable, y creo que desconoce su verdadero potencial porque casi siempre está acompañando a otro compañero, a un ritmo inferior al suyo. Por eso le di mi musculosa de la Maratón de la Ciudad de Buenos Aires 2011, que en su momento fueron mis mejores 42 k, con los que pude bajar la barrera de las 3 horas y media.
Otra fue a manos de Javier, alias El Gato, un miembro del grupo que supo ser inconstante y que en los últimos tiempos repuntó muchísimo. A mí me entusiasma ver la evolución de una persona, cómo va mejorando después de darlo todo. La Demolition, que hicimos ese mismo día, fue divertida pero por momentos muy dura, con mucha arena suelta y trepadas con sogas. El Gato cambió mucho su cuerpo y su cabeza, y llegó muy pegado a nuestro grupo, que nos habíamos propuesto hacer velocidad y llegar al podio (NOTA: No había podio para grupos…). Le di mi remera de la Adventure Race, que es cómoda y holgada. El es más morrudo que yo, y me gustaría que la pueda usar.
La quinta remera que entregué fue la de la media maratón de Mizuno, que se corrió en Vicente López. Como nos hicieron dar vueltas y nos marearon bastante, se la di a Marcelo, definitivamente mi mejor amigo en los Puma Runners. Él fue el barman en el viaje y nos deleitó a todos con un montón de variedades de tragos frutales. A algunos los hizo dar vueltas y los mareó bastante… igual que la carrera. Además esa remera me gustaba (todavía me gusta), por la calidad de la tela y porque es discreta. Como todas las que entregué antes, las usaba mucho para entrenar.
Cerré la entrega de remeras con la de mi primera maratón, la de 2010. La hice cuando recién estaba empezando el blog (de hecho, le había estampado Semana 52 en la espalda) y Germán, nuestro entrenador, confió mucho en mí, tanto para el proyecto cibernético como para los 42 km. Me ayudó a entrenarme, siempre me alentó, y me esperó en la meta. Si tuviese que elegir mi remera favorita de toda la vida, sin dudas era esa. Me gustaba cómo me quedaba, los colores (azul con tiritas blancas), y lo que representaba: enfrentarse a algo que me daba pánico (la maratón) y convertirlo en una de las experiencias más importantes de mi vida. Además Germán es mi amigo, y me ilusionaba que la pudiese usar.
Sin embargo, la cosa no terminó ahí. Me dejé el regalo más grande para el final, que fue para Mak. Él es un economista, padre de familia, fanático de River, y una persona que jamás dirías que puede tener algo que ver con alguien como yo, un soltero sin hijos, diseñador gráfico, que trabaja todo el día en su casa, frente a la computadora y colgado a las redes sociales. Pero nos une el running, y quizá algunos valores como la amistad, la determinación, el respeto y la honestidad. Aprendí mucho de él mientras entrenamos juntos. Él al principio me parecía un corredor inalcanzable, y con los años él podría decir que la cosa se revirtió… Pero su tozudez lo hizo superar muchísimas carreras de montaña, y pudo finalizar la durísima Misión de año pasado en la que yo tuve que abandonar. Así que, de algún modo, sigue teniendo cosas que yo no pude alcanzar. Por eso le regalé mi mochila de 30 litros que compré en Decathlon. Es ideal para esa ultra, que se corre en febrero de 2014. Como Mak es tan humilde, me rechazó siempre todos los regalos que le quise hacer. Ahí tuve la oportunidad de obligarlo a aceptarlo frente a todos los del grupo, y no le quedó otra. Como me voy a mantener alejado de carreras como esa hasta después de la Espartatlón, no la voy a necesitar, y me gusta la idea de que él sí la pueda hacer llegar a la meta.
Esos fueron todos mis regalos, que no fueron pocos. Después me tocó recibir a mí una remera de Mak, de los 60 km del Palmar. El motivo fue que él me quería dar una prenda que yo no tuviese, y como no la corrí, le calzó perfecto. Demostró admiración por mi determinación y nuestra amistad, y me emocionó mucho ese gesto. Después fue Gloria la que usó su turno para ceder un objeto y me dio su medalla de la Demolition Race de Pilar, que se corrió este año. Me emocionó mucho porque no representaba simplemente el haber terminado la competencia, sino que era la de su segundo puesto. Yo jamás hice podio (Gloria sí y creo que más de uno) y no se me ocurre un objeto más preciado para un corredor. Con eso quiso demostrar su admiración por mi dedicación, y me sorprendió mucho que me la cediera a mí. Ahora está colgada en un lugar destacado de mi casa, junto a mi medallero.
Esta tradición de deshacerse de las cosas materiales valiosas para uno se convirtió en uno de mis momentos favoritos del año. Entiendo que si uno regala algo que no le importa, no tiene el mismo efecto que cuando uno cede aquello que más atesoraba. De alguna forma termina duplicando su importancia. Hace también que se justifique el esfuerzo por haberlo conseguido, porque deja de ser un tesoro guardado en un cajón, para transformarse en un amuleto de motivación.

Publicado el 17 diciembre, 2013 en http://schemas.google.com/blogger/2008/kind#post, regalos, remera. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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