Semana 10: Día 69: De regreso a casa

Bueno, ya estoy en Buenos Aires, listo para volver a mi rutina. ¿Cómo me recibió el país? Con un poco de angustia, como no podía ser de otra manera. Después de haber gastado una importante torta de guita en ropa de Decathlon, cómics (muchos, muchos cómics), y otras cosas de menor importancia (comida, por ejemplo), me desayuno que el nuevo gabinete económico subió al 35% este “impuesto” al uso de tarjetas de crédito en el exterior. Me volvió el alma al cuerpo cuando me enteré de que zafé por un pelito, y solo me retienen el 20%. Pero la pegué tan cerca que hasta hay sospechas de que tenga algún informante en el gobierno.
Lo que hice fue ordenar la valija, contabilizar que no me faltase nada (me olvidé una remera para mi hermano que estaba seguro de que había comprado) y tratar de acomodarme al horario local, del que estaba desfasado por 4 horas. Una de las primeras sorpresas que me llevé fue darme cuenta de que había dejado la bolsa de basura dos semanas en la cocina, la cual obviamente se llenó de moscas y me hizo sentir una vez más como un fracasado que, aunque intenta planear todo, los mínimos olvidos se transforman en un problema. Intento mantener el departamento inmaculado, y tener 50 mosquitas pequeñitas dando vueltas como zombies me descompensa. Por suerte el problema ya está casi contenido.
Pero sin dudas el gran shock fue el cambio climático. Ya sabía que esto iba a pasar; imagínense estar viajando con una remera de manga larga, buzo, y tres camperas (una de polar, otra Montagne, la última impermeable y para media montaña, destinada a La Misión), solo para encontrarse con los 30 grados que hacía en Buenos Aires. Esto era algo que ya me imaginaba, pero no me quedó otra opción ya que estaba volando con un moderado exceso de equipaje. De hecho, llevaba tantas cosas en los bolsillos de las camperas que no me podía cerrar ninguna.
Coroné este primer día en Buenos Aires yendo a entrenar con los Puma Runners, a quienes extrañaba bastante. Me sentí bien, aunque terminé medio molido por el viaje y el jetlag. A la mañana siguiente aproveché y me fui a entrenar a la Reserva Ecológica, haciendo mucha barra y un fondito de 10 km. Estoy de nuevo en casa, pero todavía volviendo.

Publicado el 5 diciembre, 2013 en Espartatlón III semana 10, http://schemas.google.com/blogger/2008/kind#post, running, viaje. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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