Semana 9: Día 62: Hola, Barcelona

Abandoné París temprano, cuando empezaba a aclarar. Alguna fuerza de la naturaleza o del destino no quería que llegara a Barcelona. Primero, desapareció el pase del metro, necesario para hacer la combinación con el tren y después con la lanzadera que dejaba a los pasajeros en el Aeropuerto de Orly. A último momento, apareció. Luego, no encontraba mi pasaporte (que estaba guardado en el bolsillo externo de la valija). Ya en destino, en El Prat de Llobregat, perdí mi carpeta. Y debo hacer énfasis en lo importante que era.
Soy descuidado, olvidadizo y me pierdo con facilidad. Por eso me armé una carpeta con separadores para cada ciudad, donde tenía abrochado con un gancho los vuelos desde Buenos Aires hasta San Pablo, luego hasta Londres, luego París, Barcelona, Londres, San Pablo y Buenos Aires. Además imprimí las reservas hoteleras, las instrucciones de Google Maps para llegar desde el aeropuerto hasta ahí, mapas con las estaciones de subte, el listado de cosas que tenía que comprar en Decathlon y una Oyster Cardnque me prestaron, una tarjeta para viajar en transporte público londinense a muy bajo precio.
Estaba feliz de haber llegado finalmente a Barcelona, con un clima agradable (¡basta de días nublados y fríos!). Le pedí indicaciones, solo para estar seguro, a una señorita en el mostrador de atención al turista, y como me preguntó la dirección exacta a donde iba, saqué mi carpeta, vi la calle y la altura, y me anotaron en un plano de la ciudad qué autobús tenía que tomar. Esa fue la última vez que vi mis papeles, ya en el bus no tenía nada de eso. Me di cuenta cuando ya habíamos arrancado, y me quedé apretando los puños y haciendo fuerza para no olvidarme de la dirección, caso contrario me iba a ser muy difícil encontrar el departamento. No tenía ni internet ni servicio telefónico para buscar los datos o llamar.
A pesar de esta complicación que me deja intranquilo, pude disfrutar de Barcelona. Salí de compras y comprobé que es mucho más barata que Londres y París (dato que seguramente no sorprenda a nadie). Me compré libros y más cómics, lo que en lugar de alegrarme me angustia. ¡Ya no tenía más lugar en la valija! No sé cómo los voy a trasladar. Y todavía me falta visitar el Decathlon. Me parece que me vuelvo vistiendo cinco capas de ropa…

Publicado el 28 noviembre, 2013 en Barcelona, Espartatlón III semana 9, viaje. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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