Semana 8: Día 51: Armando la valija

Si volviésemos a antiguos posts míos en los que me estaba por ir de viaje, seguramente haya mencionado que nunca hago las cosas a tiempo. Siempre la valija es lo último que armo, y alguna vez la preparé el mismo día que viajaba. Hoy, gracias a que Fibertel está andando pésimo desde hace varias semanas y me volvieron a cortar internet, aproveché el tiempo libre para hacer la valija. Y como siempre me surgieron las mismas dudas… ¿qué llevo?
Antes de decidir qué cosas iba a empacar, una aclaración: por cuestiones de costos, voy a hacer algunos vuelos internos en Europa, o sea entre países de la Comunidad Europea. Para esto recurrí a vuelos low cost, que son ridículamente baratos, pero como siempre con trampa. ¿Querés elegir tu asiento? Pagá más. ¿Querés servicio abordo? Pagá más. ¿Querés despachar tu equipaje en bodega? Pagá más. Con estos trucos deben hacer la verdadera recaudación, ya que las medidas y el peso del equipaje de cabina es bastante estricto, y he visto varias veces enviar a pasajeros a que despachen sus maletas porque eran muy pesadas. También tienen una especie de canasto donde uno va a humillarse al medir si valija o mochila. Como la idea es gastar lo menos posible, me tengo que arreglar con equipaje de mano, sí o sí.
Para mí no es un problema, ya que siempre viajo ligero. Pero estoy yendo al frío, así que necesito abrigo. Y quiero correr, por lo que me quería guardar varias remeras, medias y pantalones cortos, más alguna calza y buzito por si me encontraba con temperaturas muy bajas. Me crucé con este tutorial de internet, que es genial. Realmente hice exactamente lo que hace este tipo y creo que hasta me sobró espacio (juro que mientras la armaba sonaba esa musiquita de Benny Hill de fondo en mi cabeza).
http://www.youtube.com/watch?v=N9BI7sHQaoM
Más o menos tenía definido qué cosas llevar, como mi campera de montaña, que es bien impermeable, algunos cuellos polares, mi remera térmica, calzas, etc. Pensando en correr, me guardé la mochila hidratadora, que en los días de paseo por la ciudad también cumplirá sus funciones. Pero lo que me atormentaba era… ¿cuántas zapatillas llevo? Si quiero entrenar mínimo necesito las que uso para correr. El tema era si llevaba un par extra. Eso me quitaba mucho espacio, así que hice lo que hago en todos los viajes, que es arreglármela con las mismas zapatillas. Como en los lugares donde voy, además de cocina, tengo lavadero, así que me las ingeniaré para lavar las cosas y secarlas antes de pasar a la siguiente ciudad.
Por las dudas me llevo también el cinto hidratador, aunque creo que si encaro un fondo de más de 10 km voy a necesitar sí o sí la mochila. Y esto debe ser una especie de récord… haber empacado dos días antes de partir… es toda una novedad para mí. Pero al menos es otra cosa por la que ya no me tengo que preocupar…

Publicado el 17 noviembre, 2013 en http://schemas.google.com/blogger/2008/kind#post, viaje. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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