Semana 8: Día 50: Reconociendo a los corredores

En días calurosos como el de hoy, quizá vea a esta nueva tribu urbana conocida como los “corredores”. Es importante saber identificarlos (para que no se lo lleven puesto), así que aquí les presentamos una breve pero intensiva guía.
Si bien hay corredores de todas las formas y colores, suelen reproducirse en épocas de calor intenso. El pico máximo es cerca de su período de migración, cuando viajan en oleadas al mar. En los meses previos (no más de dos) los puede ver corriendo de aquí para allá, sudando y sin aliento. Esta especie prácticamente desaparece en el invierno, y la combinación frío + lluvia ha demostrado ser fatal para ellos.
La forma típica de reconocerlos es por su vestimenta. Todos llevan zapatillas, pantalón corto y remera, la que puede tener mangas o ser del tipo musculosa. Los corredores de edad más avanzada parecen haber perdido el interés por vestir ropas sofisticadas o de marca, y corren con espantosas remeras desgastadas de nylon o de algodón. Los más jóvenes usan remeras transpirables y sus atuendos son en vivos colores flúo.
Los corredores aman correr, y por oposición odian detenerse. Bufan en los semáforos, bufan cuando una madre con un carrito se pone en su camino, y bufan cuando un automóvil les corta el paso. El sonido es más o menos así: “buf”. Si ve a uno que corre hacia usted, no se preocupe. No intenta alcanzarle o robarle la billetera, simplemente no lo sabe pero se ha puesto en su camino. Le sugerimos que dé un paso al costado para que no le bufen. Los corredores generalmente tienen buena vista periférica y en profundidad, por lo que y saben esquivar obstáculos. Si usted está de espaldas no se asuste, van a esquivarlo. Si está de frente intente siempre correrse para que le rebasen por su izquierda. Los corredores están acostumbrados a mantener su derecha.
Debido a su actividad física, es posible que esta tribu urbana despida un olor fuerte y a veces hasta nauseabundo. No sirve para atraer ejemplares de distinto sexo (tampoco del mismo), como tampoco es útil para repeler a sus depredadores. La ciencia aún no ha dictaminado para qué sirve esta baranda, pero se cree que es peor en el sexo masculino que en el femenino.
Hablando de los rituales de apareamiento, los machos detestan correr más lento que las hembras, por lo que siempre intentarán pasarlas (no sin antes mirar fijamente el trasero de las corredoras). Gran parte de los corredores machos, ante una presencia femenina, se demuestran más ágiles y menos perezosos que cuando están solos o en compañía de otros hombres.
No intente alimentar ni darle de beber a los corredores. Primero, como vienen corriendo probablemente se terminen chocando y se produzca un horrible accidente. Segundo, su alimentación es muy compleja y se balancea entre los vegetales u otros productos con bajo contenido de grasa y el asado y las medialunas. El agua es su bebida predilecta, pero no siempre la beben. A veces se la tiran en la cabeza ya que su cuerpo es incapaz de controlar su temperatura interna.
No importa cuál sea su idioma, entre ellos se comunican con términos anglosajones como “runner”, “dry fit”, “finisher” y “camel”. Sin embargo, tienen una frase que la repiten mucho, en cualquier idioma, y que traducida al castellano vendría a ser algo así como “Hoy es un día hermoso para correr”.

Publicado el 16 noviembre, 2013 en corredores, Espartatlón III semana 7, http://schemas.google.com/blogger/2008/kind#post, running. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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