Semana 6: Día 36: Corriendo en paracaídas

Uno asumiría que un paracaídas es para tirarse, no para correr. Pero en las carreras de velocidad, con esos autos de propulsión a chorro que un demente hizo en su garage, se usan para frenar… ¿por qué no podríamos hacerlo nosotros?
Hoy, en el entrenamiento de los Puma Runners, nuestro entrenador nos sorprendió con este artilugio. Me lo até a la cintura (con un velcro) y lo probé corriendo unos metros. Sin dudas me frenaba mucho más si iba contra el viento que a favor. Nos fuimos a entrenar al río, donde las corrientes son realmente importantes…
Me tocó estrenarlo, así que después de un fondito de 4 km me encontraba frente a una progresión de 400 metros. Casi nada. Arranqué con todo, de cara al viento, y de entrada sentí cómo me tiraban para atrás. Apreté con más fuerzas para alcanzar una velocidad que se pareciese a ir rápido. De las caderas esa tirita me frenaba y yo empezaba a sentir que las piernas se prendían fuego. Nunca me pareció tan largo correr 400 metros. Me faltó el aire, y no sabía si reír o llorar. Iba esquivando a la gente y cuando la pasaba miraba para atrás, viendo que no me la llevara puesta con ese cacho de tela que se inflaba a mi paso.
Con el pecho a punto de explotar y las piernas ardiendo (tanto en los cuádriceps como en la parte posterior) seguía apretando, casi al borde del grito (ESPARTAAAAAA). El viento hacía que el paracaídas no solo me frenase, sino que se movía de un lado al otro, moviéndome de mi eje. Después de lo que pareció una eternidad, llegué al final de los 400 metros, sin aire, con los pulmones y las piernas ardiendo. Me dijeron que arranqué demasiado rápido, y quizá me imaginaba que la distancia se me iba a hacer más corta. ¡Pero qué sensación espectacular! Como éramos muchos, fue el único momento en que me tocó usarlo. Cada uno en el grupo lo iba a ir usando.
Volví con el paracaídas en la mano. Nico, flamante compañero, me preguntó qué tal era. “Ni se siente, es una gilada”, le dije, disimulando mi falta de aire. Repetí el mismo y poco original chiste con mi entrenador, que se sorprendió y hasta pareció desilusionarse. Le tuve que confesar la verdad. “Es un chiste. Me liquidó”.
Al que tenga la oportunidad de probar cómo se siente volver a sentirse un novato corriendo, se lo recomiendo…

Publicado el 2 noviembre, 2013 en correr, Entrenamiento, Espartatlón III semana 6, http://schemas.google.com/blogger/2008/kind#post, running. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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