Archivos Mensuales: octubre 2013

Semana 2: Día 12: Sueños maratonianos

Es sorprendente cómo pasa el tiempo. Me fascina mirar hacia atrás y ver el recorrido que hice.
Empecé este blog sin haber corrido nunca una maratón. Me intrigaba esta prueba, tanto que escribí sobre ella en forma obsesiva. Sabía mucho sobre el temido “muro”, el esfuerzo que era hacerlo, pero me parecía algo lejano, que iba a hacer eventualmente. Gracias a Dios, mi amigo Yayo se cruzó en mi vida y me desafió a hacerla. ¿Para qué esperar? Él me pagó la inscripción, y un 10 de octubre largamos juntos, hace ya tres años. Fue la mejor experiencia de mi vida, de esas imborrables.
Haber conquistado los 42 km con 195 metros no significó el fin de esta distancia para mí. Diez meses después lo volví a hacer, pero esta vez en Grecia, corriendo al costado de la ruta, intentando seguir el recorrido oficial. Hice una crónica en video de este otro hito en mi carrera deportiva, y temo que por haberlo subido en fin de semana, haya alguno que se lo haya perdido. Para mí, no tiene desperdicio (y eso que dejé 40 videos afuera).
Hoy estoy a poquísimos días de correr la maratón por quinta vez, cuidando mi alimentación, y soñando con mantenerme por debajo de las tres horas y media. Es mi único objetivo, después de llegar. Creo que voy a andar bien, superé esa distancia muchas veces en ultratrails, o en entrenamientos largos, yendo a Tigre ida y vuelta, o bordeando los caminos de la Reserva Ecológica. Aunque mis sueños se posaron en la Espartaltón, que equivale a cinco maratones seguidas, los 42 km siguen apasionándome. Nunca pasaron a ser algo sencillo, para hacer “de taquito”, y quizá por eso es que me sigue entusiasmando y generando esta ansiedad.
Para esta edición tengo muchos amigos que hacen su debut. Están a punto de desembarcarse en un viaje de ida, una experiencia que cuesta mucho describir. Conozco pocos esfuerzos tan descomunales que no te matan, sino que te fortalecen. El día de la carrera se ven atletas de todas las formas y colores compitiendo contra ellos mismos. Algunos se queman y abandonan, otros le dan para adelante y no dejan que nada los detenga. Todos compartimos el sueño de llegar, de sentirse Filípides cayendo rendido en Atenas.
Todos son, en gran medida, héroes. Van a buscar vencer al oponente más difícil, uno mismo. La gran mayoría lo va a lograr. Algunos se darán contra el muro y volverán a intentarlo en otra oportunidad. La maratón siempre da revancha, dependiendo de la determinación y la paciencia de cada uno. Allan Lawrence citaba en su libro “Autoentrenamiento para corredores” la frase “Termina una maratón y jamás morirás del corazón”. Tanto es el esfuerzo por hacer que inevitablemente reditúa en salud cardiovascular. Pero más que pensar en la salud física, se me ocurre parafrasear esa cita y decir “Termina un maratón y vivirás para siempre”. Porque la gloria está ahí, al alcance de cualquiera con determinación y entrenamiento.

Semana 2: Día 11: Plantillas nuevas

plantillas_running
Hoy tuve mi turno con el especialista en ortopedia y podología, Marcelo Giroldi. Quizá alguno le haya prestado algo de atención al cuentakilómetros, y habrá visto que abajo puse una cuenta regresiva para el cambio de plantillas. Increíblemente no solo le hice caso, sino que me anticipé y saqué turno antes de que llegar a cero.
La secretaria de Giroldi me recordaba, mi última cita había sido en abril. Pero como le parecía que había ido hacía poco tiempo, pensaba que iba a retirar unas plantillas, no que iba a una consulta. De hecho, deben estar acostumbrados a que uno no vuelva nunca más, o que se tomen su tiempo. Así hice yo, porque mis anteriores plantillas las usé dos años, o 3500 kilómetros (el recomendado por Giroldi eran 800). Como me parecía poco, lo estiré a mil, y ahí estaba, con 950 kilómetros recorridos.
Con menos de un año desde el último estudio, donde se ve la forma de pisar del pie caminando y corriendo, no hacía falta repetirlo. Así que, en esta oportunidad, voy a tener el mismo modelo que antes. La fecha para retirarlos va a ser el viernes 18, y seguramente me pase de los mil kilómetros (entre los entrenamientos de esta semana, la maratón del domingo y lo que siga en los días posteriores, voy a quedar en default).
Imagino que hay otros especialistas, pero Giroldi me gusta, así que nunca tuve necesidad de averiguar por otro. Él conserva todos los estudios que me hizo, así que se puede ver mi historia clínica en su consultorio, sin que yo me tenga que acordar de llevarla. Así pudimos ver cómo evolucionó mi pisada, desde que lo vi por primera vez hace varios años. Siempre que veo a alguien progresando y conquistando mayores distancias, me pongo en insistente con el tema de mandar a hacerse plantillas. A mí me ayudaron muchísimo a evitar dolores en las articulaciones, y la periostitis que sufrí después de la Ultra Buenos Aires seguramente tuvo que ver con una falta de amortiguación. Por eso me lo tomé en serio y puse la cuenta regresiva para hacerme el nuevo par.
Creo que los pilares para el fondismo son el entrenamiento, la alimentación y el calzado, y ahí lo subdivido en zapatillas y plantillas. No me pondría tan quisquilloso con alguien que recién empieza, pero cuando cruzamos la barrera de la experimentación y empezamos a tomarnos en serio esto de correr, lo que sirve de sostén para nuestros pies es fundamental. Sí, hay gente que corre descalza, uno que hace maratones en mocasines, y hasta dementes que corren con las Vans de lona. Pero mientras más tiempo pasemos corriendo, más impacto va a tener sobre nuestro cuerpo. Quizá no haga falta ponerse una cuenta regresiva o armarse un excel, pero llega un punto en donde tenemos que cuidarnos en serio. Yo quiero correr hasta los 100 años, y me parece que el camino está más o menos por acá. Veremos en 65 años si tuve razón.

Semana 2: Día 10: El click

A veces me pregunto si debería hacer más marketing con el blog y meter términos como anzuelo. Cuando me entrevistaron del programa Lado B, co-conducido por Úrsula Vargués, lo comenté en el post y cayó mucha gente porque buscaba info de esa bella mujer. Hoy quizás alguno caiga creyendo que vamos a hablar de El Click, la obra mega erótica de Milo Manara, sobre un dispositivo que suelta toda la lujuria de las mujeres. Pero a ellos los voy a desilusionar.
El click no se refiere a esta historieta europea, sino al instante en que algo se quiebra en nuestra cabeza y se planta la semilla de un cambio. Yo tengo varios recuerdos de situaciones que después entendí como cruciales para estar donde estoy hoy (blogueando en el tren). Pero hay uno que es clave y me resulta muy ilustrativo.
Yo trabajaba en una oficina, de traje. Lo odiaba con todo mi ser. Tenía 20 años, me acababa de separar de mi novia de la adolescencia y McDonald’s era mi fuente de felicidad. Con mi grupo de amigos nos juntábamos una vez por semana para charlar, comer porquerías y jugar las cartas. Yo, al igual que ahora, siempre me quedaba dormido (para los que creen que es algo relacionado con el vegetarianismo).
En el grupo estaba Fito, un asombroso dibujante, que además del cine tiene al fitness como hobby. En una reunión en particular, en su casa, vi uno de esos cinturones que se ponen los profesionales para levantar mucho peso. Es como un cinto de cuero, que me remite a los forzudos de la lucha libre. Y como todo amigo que revisa y prueba todo, me lo quise poner… y no me entraba. Metí panza, hice fuerza, pero era físicamente imposible. Yo sabía que Fito estaba en forma… ¡pero no que yo estaba tan fuera de estado!
Esa tontería me deprimió mucho. Sentía que ese cinturón representaba todas las cosas a las que nunca iba a llegar. Pero la connotación negativa se la estaba dando yo. No lo entendí en ese momento, pero empezó cambio de mentalidad en mí. Poco después tuve gastritis, seguramente ayudado por la porquerías que comía. Empecé una dieta líquida (por orden médica), y de ahí seguí cuidándome. Me armé una vieja máquina para hacer ejercicios que estaba en desuso y comencé UBS rutina diaria de una hora. Los domingos descansaba. Casi inmediatamente después me hice vegetariano. El entrenamiento con pesas y el running aparecieron y desaparecieron de mi vida intermitentemente, pero esa experiencia de ejercitarme y modificar mi alimentación, nació de una decepción.
De eso pasaron como 15 años. Me junté hace poco con Fito y recordamos esa anécdota del cinturón. Él creía que ahora mi cintura era más delgada que la suya (sigue entrenando y dibujando como los dioses), y lo remarcable era que hablábamos de lo que antes había sido un trauma para mí como algo divertido.
La moraleja de esta historia podría ser que por más que pasemos por algo que nos bajonea, podemos usarlo de disparador para el cambio. No importa si nos deprimimos, lo que cuenta es cómo lo vamos a ver el día de mañana. Ese fue mi click, no lo vi tan claro en aquel entonces, pero hoy me alegra haberlo sentido y no haberlo dejado pasar.

Semana 2: Día 9: Preparándose para la maratón

Falta una semana para la Maratón de la Ciudad de Buenos Aires. Obviamente que ahora solo resta esperar, porque lo que no hicimos hasta acá, no lo podremos hacer en estos siete días. ¿Zapatillas nuevas? Tarde para ablandarlas. ¿Plantillas nuevas? Ídem. ¿Fondos largos? Para la próxima. Es hora de descansar, elongar y cuidar que no nos lesionemos.
Mentalmente, esta semana es la más dura. Tenemos ansiedad y mucho entusiasmo, pero nos lo tenemos que reservar para el día de la largada. La paciencia es una virtud, hay que guardarse para los 42 kilómetros e ir dosificándose para no quemarse de entrada. Partidos de fútbol, entrenamientos de fondo… ¿para qué? No nos conviene exponernos y vamos a lograr prácticamente nada.
Lo que sí podemos hacer es cuidarnos con las comidas. Ya sabemos que el cuerpo acumula hasta 2 mil calorías, y que ese glucógeno estará disponible para que lo quememos durante la carrera. Pero una alimentación descuidada o deficiente nos puede influenciar y tirar para abajo. Yo soy de los que creen que la determinación es lo más importante, y que si desayuno con un kilo de manzanas, por más que tenga dolorosos gases durante la competencia, voy a poder llegar a la meta. Sin embargo, no es la idea. Hay que optimizarlo todo al máximo para poder disfrutar de una de las experiencias deportivas más espectaculares a las que se puede someter un ser humano. Por eso, en estos siete días conviene huirle a las grasas, al alcohol y, de a poco, a las fibras (para eliminarlas por completo a partir del jueves). La idea es prevenir molestias intestinales y tener las reservas de energía hasta el tope. Arroz, papa, pastas, cous cous… las fuentes de hidratos de carbono con bajos niveles de grasa son muy abundantes. Además, cuidarnos con las comidas y tomar mucha agua compensan esa meseta en el entrenamiento, dándonos algo en lo que ocupar la cabeza. Aquí sí hay algo que se puede hacer para lograr una diferencia.
La parte más difícil, para mí, es la de descansar lo suficiente. Viviendo a las corridas, con los segundos contados, se complica llegar a dormir las idealizadas 8 horas. También el destino y mi imprevisión me han llevado a hacer largas caminatas o a estar mucho tiempo parado el día anterior a la maratón. ¿Afecta esto negativamente en mi desempeño? Es difícil saberlo, yo diría que no, que hay que disfrutar y tenerse confianza. Pero, ¿podría haberme ido mejor si me cuidaba más? No existe forma de saberlo. Lo mejor que se puede hacer, a mi juicio, es no descuidar nada. Prefiero llegar a la línea de largada sintiendo que hice todo lo que estaba a mi alcance, para que cuando cruce a la meta sienta que di todo lo que tenía y no me quede con la duda de que pude rendir más.

Semana 2: Día 8: Mi primera maratón en Grecia

Hace dos años, cuando terminó la primera temporada de Semana 52, me copié de Murakami y me fui a correr a Grecia. Fue una experiencia alucinante, que capturé en video imaginando un eventual documental… que nunca ocurrió. Hoy estoy coqueteando con la idea de inscribirme en la Maratón clásica, que se corre el 10 de noviembre. Falta muy poco, lo tendría que cerrar ya… Pero mientras lo pienso, decidí revivir esa maratón furtiva que me mandé.
Esta es una selección de videos, algunos duran pocos segundos, pero son algunas piezas del rompecabezas del viaje. El más emocionante de todos es la llegada, donde caí a los pies de la estatua en homenaje al dios Hermes (y a los 2500 años de la batalla de Maratón). Por un lado no fue hace tanto, por otro parece una eternidad. Fue dos mudanzas atrás, en otra situación sentimental, con otro entrenamiento y otra cabeza. Empieza en mi departamento en Palermo, donde actualizo el blog… fuera de escena me afeito. De ahí pasamos directamente a la madrugada de Atenas, donde largo escoltado por mi amigo Gerjo… va saliendo el sol, y con él la llegada a la meta en Maratón. En el último tengo una emotiva conversación telefónica con mi papá…
Odio mi voz, pero si los ven igual me hacen un favor…

Semana 1: Día 7: Balance del año que pasó

Corriendo_en_Grecia
Muchas, muchas cosas pasaron durante la tercera temporada de Semana 52. No quise dejar que pasara mucho tiempo antes de hacer un balance, pero para eso necesitaba tiempo, y estos días han sido muy complicados a nivel laboral.
Huelga decir que este ha sido mi mejor año. O sea, el que empezó en la Espartatlón 2012 y terminó en la Espartatlón 2013. Así se miden los años en este blog.
Es raro que esté diciendo esto cuando también la pasé muy mal. Mi separación, básicamente, fue el punto más bajo de mis últimos tiempos. No ese día puntual, sino los que lo antecedieron. Pero crisis significa oportunidad, o al menos se escriben parecido en los ideogramas chinos, así que puedo decir que salí a flote. Las cosas hay que analizarlas en perspectiva, y en ese momento sentía que estaba más o menos en situación de calle, pero ahora entiendo que fue parte de un proceso que me llevó a estar donde estoy hoy. Y me gusta este lugar.
Esta temporada significó un cambio sustancial en mi alimentación, que fue el veganismo. Aprendí muchas cosas, pero la más importante es la de la previsión: hacerme mi propia comida, consumir más vegetales, ir preparado a las reuniones. También incoproré el tema de los jugos, y aunque a muchos les sorprende mi dedicación de lavar la máquina cada vez que la uso, para mí es lo más normal del mundo (tomo al menos dos vasos por día). Este tema llegó a ser motivo de roce en mi pareja, pero ya está incorporado, así que sé que no va a ser problemático. Quien me conozca hoy sabe que esto es parte de mí.
Sin dudas tuve las mejores carreras de mi vida. Empezando por los 100 km de la Ultra Buenos Aires, una experiencia tan deseada y tan emocionante que me largué a llorar al cruzar la meta, en 10 horas con 14 minutos. Supongo que me pasará algo parecido cuando esté en la Espartatlón. También hice mi media maratón más rápida, y terminé el ultratrail de Yaboty en noveno lugar, compartiendo varios kilómetros del principio con el puntero. Como si fuera poco, en Misiones hice nuevos amigos, y superé mi miedo de viajar solo.
La temporada empezó en un viaje por Europa, y lamentablemente no pude volver dentro de esas 52 semanas, pero hice un improvisado viaje a Río con mis amigos de los Puma Runners, algo que ya recuerdo con mucha nostalgia y cariño. Ahí también hice una maratón por las calles cariocas, algo que ni me imaginaba un mes antes.
Probablemente este año haya sido el de los impulsos, tanto para buscar la felicidad como para cumplir metas y objetivos. Volví al gimnasio y logré la masa muscular más alta de mi vida, confirmando que el veganismo no es un problema. Miro hacia atrás y confirmo que hay que escucharse a uno mismo y no dudar. Lanzarse, vencer los miedos. Nadie nos conoce como nostros mismos. Nadie nos puede dar un mejor consejo que nuestra propia cabeza.

Semana 1: Día 6: 20.000 besos

20mil_besos
Son altas horas de la madrugada y vine de reunión con amigos, la cual involucró una escapada al cine para ver 20.000 besos, la nueva película de Sebastián De Caro. Fibertel se empecinó en no funcionar, no pude actualizar el blog antes de salir, y este impasse me sirvió porque ahora tengo ganas de escribir sobre esta cinta y hacer un off-topic (porque no se puede hablar exclusivamente de correr, entrenar, comer).
Sin hablar demasiado de la trama, 20.000 besos habla de la vida de un joven tras una separación (que incluía convivencia) y cómo se reconecta con sus amigos. Está explicado en forma no tan obvia, pero el protagonista venía de aislarse y de perder un poco el contacto de quién era y qué cosas lo definían. Parte de ese viaje de reencontrarse consigo mismo lo hace vivir una experiencia intensa que tiene alegrías y bajones… como la vida misma.
No pude evitar sentirme identificado, siendo que este año me separé. Yo también tuve que ir a la pila de CDs a llevarme los que eran míos, tuve que escuchar llantos a través de una puerta, y puse mi vida en cajas (que, coincidentemente, contenía libros y muñecos). También me reconecté con las cosas que me hacían bien y con mis amigos. De hecho, terminamos en un bar hablando de la película, poniéndonos al día con nuestras historias, y nos imaginamos a alguien filmándonos… también creemos que nuestras charlas podrían terminar en la gran pantalla.
El estreno de 20.000 besos es bastante reducido por tratarse de una producción independiente, pero está brillantemente filmada, es divertida, a veces dura, y muy entretenida. Seguramente por mi situación particular me pegó más que al resto (que se encargó de destacar los bellísimos atributos de Carla Quevedo). Este tipo de películas no duran mucho en cartel, desplazadas injustamente por los tanques de Hollywood. Les recomiendo ir a verla, y les hice el favor de contar poquísimo de la trama o los actores (tiene un casting brillante, y una muy buena dirección actoral). Probablemente en algún personaje o alguna situación, todos podamos reencontrarnos a nosotros mismos… y de esa forma adueñarnos un poquito de esta película.
20000_besos

Semana 1: Día 5: La cabeza puesta en correr

Me doy cuenta de que lo que más le intriga a las personas que no corren es en qué pensamos mientras lo hacemos. Queda claro en que cualquiera puede imaginarse qué es correr. Todos lo hemos hecho, aunque sea de chicos y relacionado con un juego. Cualquiera ha hecho carreras en el colegio, ha realizado travesuras y tuvo que salir rajando (el ring raje, el carnaval), y ha tenido un profesor exigente en Educación Física. Correr, transpirar, estar cansado… no es desconocido para nadie.
Y la pregunta que se repite constantemente es “¿En qué pensás?”. El rival está en la cabeza, y todos sabemos eso. Diría, sin temor a equivocarme, que cualquiera puede alcanzar el físico óptimo para hacer una actividad física, pero lo difícil es ordenarse mentalmente. El fantasma es “aburrirse”. Al parecer hay quienes creen que correr es aburrido y otros que no pueden imaginar qué podríamos estar haciendo para nuestros adentros. Yo siempre respondo lo mismo (que es la verdad), yo canto. Generalmente me trabo en un estribillo y lo repito incesantemente en mi mente. “Estoy verdeeeee… No me dejan salir”. Eso suena muy seguido adentro de mi cabeza, seguramente porque las ultramaratones bajan mis expectativas hasta que me alcanza con llegar con vida. También calculo mentalmente cuánto falta para el siguiente puesto, o intento recordar el recorrido (generalmente le erro bastante).
Muchas, muchas veces narro la carrera como si fuese un post de este blog. Alguna vez saco una conclusión o una frase que termina llegando a la reseña de la carrera. Pero el 95% queda absolutamente olvidado. En una oportunidad me filmé hablándole a la cámara, y fue muy interesante porque después terminé por olvidar todo lo que estaba pensando. Pero de vez en cuando se cuela un chiste, una anécdota, y suelo memorizar la hora o la distancia en el GPS para que llegue al post en qué momento estaba pasando eso.
15 % alimentación, 15% entrenamiento, 70% mente. Así describía Dean Karnazes el correr, y creo que es un análisis perfecto. Porque todo interviene en algún punto, pero En la cabeza está la motivación, y sin eso no tenemos nada.
¿En qué se piensa durante una carrera de muchas horas? ¿En qué estaré pensando cuando me embargue en la Espartatlón? Una cosa es segura, cuando me toca estar muchas horas en una competencia (sean 4 horas o 36) hay una sola cosa que pasa por mi mente: llegar.
Y vos, ¿en qué pensás mientras corrés?

Semana 1: Día 4: 2598,59 km en un año

Durante el mes de Septiembre corrí 237,87 km. Fue… mucho. Más de lo que me imaginaba. Quizá esté haciendo mal las cuentas, me llevo dos en lugar de uno… no sé. Siento que puedo correr más. No me salteo entrenamientos, y si lo hice intenté compensarlo. Es un número que me gusta mucho, alimentado por fondos de 2 km para entrar en calor cada vez que iba al gimnasio.
Es una historia medio extraña la del cuentakilómetros, porque no se pone en cero con el cambio de “temporada” (esto es, cuando volvemos a la Semana 1: Día 1), sino con el cambio de mes. Así es que recién en el día 3 hice mi último fondo, y hoy estoy haciendo el reporte. La suma de todos los meses da que desde Octubre de 2012 a Septiembre de 2013 corrí 2598,69 km, metro más, metro menos. A veces me pongo a pensar si debería sumar todas las cosas que hago como parte de la vida diaria, que sería correr 1 km hasta llegar a Retiro, desesperaedo para no perder el tren, las caminatas de 1,5 km de ida y 1,5 km de vuelta al gimnasio, cuando en el entrenamiento paro el reloj y meto un pique a 100 metros para hacer pis detrás de un árbol… pero intento no volverme loco. Pienso, simplemente, que lo que registro en este blog es el piso, y que seguramente el redondeo va a ser para arriba.
El año anterior de este blog, cuando empecé con el cuentakilómetros (Octubre de 2011) dio como resultado 2272,09 km, o sea una diferencia de 326,50 km. Me gustan los números y las estadísticas, y si por esas casualidades a alguien también, acá va mi desempeño en los últimos dos años:

Semana 52: Temporada 2
Octubre 2011: 208,73
Noviembre 2011: 173,43
Diciembre 2011: 164,29
Enero 2012: 208,25
Febrero 2012: 290,93
Marzo 2012: 230,27
Abril 2012: 194,35
Mayo 2012: 258,79
Junio 2012: 162,19
Julio 2012: 211,81
Agosto 2012: 169,05
Septiembre 2012: 64,12 km
Total: 2272,09 km

Semana52: Temporada 3
Octubre 2012: 129,85 km
Noviembre 2012: 169,48 km
Diciembre 2012: 249,77 km
Enero 2013: 323,03 km
Febrero 2013: 321,88 km
Marzo 2013: 335,60 km
Abril 2013: 163 km
Mayo 2013: 157,26 km
Junio 2013: 168,60 km
Julio 2013: 128,39 km
Agosto 2013: 213,86 km
Septiembre 2013: 237,87 km
Total: 2598,59 km

Esos son mis números, y ojalá que en la Temporada 4 los pueda mejorar todavía más. Ya este mes tengo la Maratón de la Ciudad de Buenos Aires para sumar kilometraje, y en Noviembre… quizá otra maratón internacional… Lo defino esta semana.

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