Semana 5: Día 33: La fuerza de voluntad

Se supone que tengo fuerza de voluntad. Eso me dicen constantemente. Que me admiran. Que soy un ejemplo. Que no pueden alcanzar mi nivel de compromiso. Pero… ¡esas personas no viven en mi cabeza!
Uno es su peor crítico. Yo soy despiadado. No he llegado al punto de darme azotes, pero mientras recibo comentarios era elogiosos, siento que nunca alcanzo mis estándares. ¿Será que es un círculo vicioso (o virtuoso) y que mi inconformismo me ayuda a seguir esforzándome? ¿O la fuerza de voluntad es no tener ganas de hacer algo y hacerlo igual?
Viajo en menos de tres semanas. Eso hace que me estrese mientras el trabajo se acumula. Y no me queda tiempo para entrenar. Entonces como. Creo que un paquete de galletitas (veganas) me van a dar paz. Y la obtengo, hasta que se acaban (7 minutos después). Entonces me da culpa haber comido solo por las ganas de hacerlo.
Desde que empecé el gimnasio falté algunas veces, pero en promedio fui 3 veces por semana. Mi idea era que fuesen 5, pero a veces me dejé vencer por los fatiga. Otras logré vestirme y salir… y no siempre fue fácil. Las veces en que encontré una excusa para quedarme, me pregunté “¿Dónde quedó esa fuerza de voluntad de la que hablan?” (estados de incertidumbre como estos también pueden ser aplacados con comida).
Si tengo que ser objetivo, cosa que me cuesta serlo conmigo, debería decir que lo que cuenta es el resultado. Si así pude mejorar mis tiempos y cambiar mi físico, no hace falta ser tan duro conmigo mismo. Pero inmediatamente pienso lo que podría haber obtenido si hubiese tenido más constancia. Es ver el vaso medio vacío, o en equivalente en el running, que sería contar cuantos kilómetros faltan en lugar de cuántos hicimos.
Llevo tres meses de gimnasio, que podría ser el lapso de tiempo ininterrumpido más largo de mi vida. Para mí es una novedad. Y me costó mucho. No sé si tener fuerza de voluntad hubiese sido no servir enfrascado en un proyecto laboral y salir la calle.
Lo que me pasa, que es lo que pienso cuando me felicitan, es que a mí me cuesta ser así, y no entiendo si se dan cuenta y eso es lo que destacan, o si la admiración pasara porque creen que esto me resulta “fácil”. Este es el motivo por el que me pregunto “Si a mí me cuesta, y no estoy satisfecho pero intento seguir… ¿por qué no podrías hacerlo vos? También te va a costar y probablemente tampoco estés satisfecho”. Pareciera ser algo grosero para decir. Pero yo no tengo ningún secreto ni nada que a mí me resulte admirable. Creo que lo que yo hago lo puede hacer cualquiera que se lo proponga.
No sé si existe una “fuerza” que hace que doblegues a tu propia voluntad. Me parece que no nos podemos obligar a hacer lo que no queremos. Si deseamos algo, es cuestión de ir a buscarlo y tener paciencia.
Y permítanme disentir si alguna vez me dicen que admiran mi fuerza de voluntad. Yo voy a estar pensando que nada te diferencia de mí, más que el hecho de que yo hago pública esta puja interna mía en un blog.

Publicado el 30 octubre, 2013 en determinación, esfuerzo, Espartatlón III semana 5, fuerza de voluntad. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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