Semana 3: Día 21: Objetivo Europa

Debería citar a Europe, que en este caso aplicaría perfecto: It’s the final countdown! Tarara ra… tarara ta ta…
Comienza la cuenta regresiva para volver al viejo continente. No pude organizar el viaje para ir a Atenas a correr la Maratón Clásica, pero no importa, voy a visitar tres ciudades asombrosas donde podré entrenar: Londres, París y Barcelona.
Viajar es, para mí, uno de los placeres más grandes en la vida. Como todas las cosas buenas, me cuesta horrores: tengo que adelantar trabajo, me estreso mucho, y nunca consigo reunir dinero suficiente para disfrutar completamente de la experiencia. Siempre estoy contando las monedas, pensando cuánto estaría pagando esa baguette si la comprar en casa… pero bueno, como decía un amigo, “el que convierte no se divierte” (y decía esto con el euro a 5 pesos).
Siempre me gustó viajar, pero por prejuicio o desconocimiento hubo muchos lugares que nunca los hubiese conocido… si no hubiera sido por el running. Correr me abrió la cabeza a ciudades a las que le tenía idea o que ni me imaginaba lo que podían llegar a ser. A veces fuera de la frontera, como Río de Janeiro o Atenas, y otras en casa, como Misiones o la Patagonia. Tiene lógica porque correr es una forma de viajar, así que esa apertura mental debe estar relacionada.
En mi viaje anterior a Europa pude darme el placer de correr en París y Londres, algo que quiero volver a repetir. Porque ahora que participo de carreras y hago fondos largos, las distancias me resultan diferentes a como eran antes. Una caminata de 9 km me parecía impensado, mientras que ya no me resulta un desafío trotando. Así como en la Maratón de Buenos Aires (o en otras carreras más cortas) vamos viendo los puntos emblemáticos, correr me sirvió para conocer mejor a las ciudades. Salir al aire libre y hacer un entrenamiento que una el Louvre, la Torre Eiffel y el Arco del Triunfo, no tiene precio.
Hice mi primer viaje a Londres en 2008. Era la primera vez que salía del país, si no contamos a Uruguay que, aunque tienen una moneda diferente, se siente muy parecido a estar en casa. Ir a un lugar donde no hablaban tu idioma fue toda una revelación. Lo que más me quedó fue ver a tanta gente entrenando al costado del río (se repitió en París). Los londinenses no solo corrían, sino que lo hacían a las chapas. Como si aprovecharan cada segundo del día. Volví de ese viaje cambiado. Fue en marzo, y un mes después estaba entrenando por primera vez en un running team. Nunca lo pensé demasiado, pero quizás el viaje tuvo algo que ver: abrir la cabeza, buscar nuevas experiencias…
Me gustan las situaciones cíclicas, y creo que este viaje lo voy a disfrutar más que nunca. Ahora quiero ser como esos corredores que me impresionaron en su momento, haciendo un sprint al costado del Támesis.
Siendo que ya confirmé pasajes y estadía, comienza la cuenta regresiva.

Publicado el 18 octubre, 2013 en Espartatlón III semana 3, Europa, http://schemas.google.com/blogger/2008/kind#post, running, viaje. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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