Semana 2: Día 12: Sueños maratonianos

Es sorprendente cómo pasa el tiempo. Me fascina mirar hacia atrás y ver el recorrido que hice.
Empecé este blog sin haber corrido nunca una maratón. Me intrigaba esta prueba, tanto que escribí sobre ella en forma obsesiva. Sabía mucho sobre el temido “muro”, el esfuerzo que era hacerlo, pero me parecía algo lejano, que iba a hacer eventualmente. Gracias a Dios, mi amigo Yayo se cruzó en mi vida y me desafió a hacerla. ¿Para qué esperar? Él me pagó la inscripción, y un 10 de octubre largamos juntos, hace ya tres años. Fue la mejor experiencia de mi vida, de esas imborrables.
Haber conquistado los 42 km con 195 metros no significó el fin de esta distancia para mí. Diez meses después lo volví a hacer, pero esta vez en Grecia, corriendo al costado de la ruta, intentando seguir el recorrido oficial. Hice una crónica en video de este otro hito en mi carrera deportiva, y temo que por haberlo subido en fin de semana, haya alguno que se lo haya perdido. Para mí, no tiene desperdicio (y eso que dejé 40 videos afuera).
Hoy estoy a poquísimos días de correr la maratón por quinta vez, cuidando mi alimentación, y soñando con mantenerme por debajo de las tres horas y media. Es mi único objetivo, después de llegar. Creo que voy a andar bien, superé esa distancia muchas veces en ultratrails, o en entrenamientos largos, yendo a Tigre ida y vuelta, o bordeando los caminos de la Reserva Ecológica. Aunque mis sueños se posaron en la Espartaltón, que equivale a cinco maratones seguidas, los 42 km siguen apasionándome. Nunca pasaron a ser algo sencillo, para hacer “de taquito”, y quizá por eso es que me sigue entusiasmando y generando esta ansiedad.
Para esta edición tengo muchos amigos que hacen su debut. Están a punto de desembarcarse en un viaje de ida, una experiencia que cuesta mucho describir. Conozco pocos esfuerzos tan descomunales que no te matan, sino que te fortalecen. El día de la carrera se ven atletas de todas las formas y colores compitiendo contra ellos mismos. Algunos se queman y abandonan, otros le dan para adelante y no dejan que nada los detenga. Todos compartimos el sueño de llegar, de sentirse Filípides cayendo rendido en Atenas.
Todos son, en gran medida, héroes. Van a buscar vencer al oponente más difícil, uno mismo. La gran mayoría lo va a lograr. Algunos se darán contra el muro y volverán a intentarlo en otra oportunidad. La maratón siempre da revancha, dependiendo de la determinación y la paciencia de cada uno. Allan Lawrence citaba en su libro “Autoentrenamiento para corredores” la frase “Termina una maratón y jamás morirás del corazón”. Tanto es el esfuerzo por hacer que inevitablemente reditúa en salud cardiovascular. Pero más que pensar en la salud física, se me ocurre parafrasear esa cita y decir “Termina un maratón y vivirás para siempre”. Porque la gloria está ahí, al alcance de cualquiera con determinación y entrenamiento.

Publicado el 9 octubre, 2013 en determinación, esfuerzo, Espartatlón III semana 2X maratón, http://schemas.google.com/blogger/2008/kind#post, running. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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