Semana 2: Día 9: Preparándose para la maratón

Falta una semana para la Maratón de la Ciudad de Buenos Aires. Obviamente que ahora solo resta esperar, porque lo que no hicimos hasta acá, no lo podremos hacer en estos siete días. ¿Zapatillas nuevas? Tarde para ablandarlas. ¿Plantillas nuevas? Ídem. ¿Fondos largos? Para la próxima. Es hora de descansar, elongar y cuidar que no nos lesionemos.
Mentalmente, esta semana es la más dura. Tenemos ansiedad y mucho entusiasmo, pero nos lo tenemos que reservar para el día de la largada. La paciencia es una virtud, hay que guardarse para los 42 kilómetros e ir dosificándose para no quemarse de entrada. Partidos de fútbol, entrenamientos de fondo… ¿para qué? No nos conviene exponernos y vamos a lograr prácticamente nada.
Lo que sí podemos hacer es cuidarnos con las comidas. Ya sabemos que el cuerpo acumula hasta 2 mil calorías, y que ese glucógeno estará disponible para que lo quememos durante la carrera. Pero una alimentación descuidada o deficiente nos puede influenciar y tirar para abajo. Yo soy de los que creen que la determinación es lo más importante, y que si desayuno con un kilo de manzanas, por más que tenga dolorosos gases durante la competencia, voy a poder llegar a la meta. Sin embargo, no es la idea. Hay que optimizarlo todo al máximo para poder disfrutar de una de las experiencias deportivas más espectaculares a las que se puede someter un ser humano. Por eso, en estos siete días conviene huirle a las grasas, al alcohol y, de a poco, a las fibras (para eliminarlas por completo a partir del jueves). La idea es prevenir molestias intestinales y tener las reservas de energía hasta el tope. Arroz, papa, pastas, cous cous… las fuentes de hidratos de carbono con bajos niveles de grasa son muy abundantes. Además, cuidarnos con las comidas y tomar mucha agua compensan esa meseta en el entrenamiento, dándonos algo en lo que ocupar la cabeza. Aquí sí hay algo que se puede hacer para lograr una diferencia.
La parte más difícil, para mí, es la de descansar lo suficiente. Viviendo a las corridas, con los segundos contados, se complica llegar a dormir las idealizadas 8 horas. También el destino y mi imprevisión me han llevado a hacer largas caminatas o a estar mucho tiempo parado el día anterior a la maratón. ¿Afecta esto negativamente en mi desempeño? Es difícil saberlo, yo diría que no, que hay que disfrutar y tenerse confianza. Pero, ¿podría haberme ido mejor si me cuidaba más? No existe forma de saberlo. Lo mejor que se puede hacer, a mi juicio, es no descuidar nada. Prefiero llegar a la línea de largada sintiendo que hice todo lo que estaba a mi alcance, para que cuando cruce a la meta sienta que di todo lo que tenía y no me quede con la duda de que pude rendir más.

Publicado el 6 octubre, 2013 en Alimentación, Carrera, Espartatlón III semana 2, http://schemas.google.com/blogger/2008/kind#post, maratón, nutrición, running. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: