Semana 1: Día 3: Una historia de colados

Wilson Kipsang Kipotrich puede no sonarle a mucha gente, pero a partir de su hazaña del fin de semana, ha pasado a la historia. Este keniata, nacido en 1982, rompió el récord mundial en la Maratón de Berlín con la asombrosa marca de 2 horas, 3 minutos y 23 segundos, desplazando a su compatriota Patrick Makau.
La historia atlética de Wilson comienza hace 10 años, cuando sin haber entrenado se coló en unas pruebas policiales que se celebraban en su ciudad. “Era una carrera de 5 kilómetros y yo no tenía reloj ni zapatillas de correr ni nada, iba con zapatos de cuero”, recordó el atleta para la revista Letsrun.com, en marzo pasado. “Gané esa prueba de selección y me ofrecieron representar a la Policía en otras competiciones”. Un colado con suerte.
En el colegio era un atleta destacado, pero dejó el atletismo para dedicarse a la familia y a pequeños negocios. Sus amigos lo incentivaban para que corriese, pero no se lo planteó hasta que llegó esa prueba de la policía. En octubre de 2011, en la Maratón de Frankfurt, completó los 42 km en 2 horas, 3 minutos y 42 segundos, quedando por muy poco detrás de Makau. En los Juegos Olímpicos de Londres 2012 arrancó con todo la competencia, un error estratégico que le costó el triunfo.

Berlín fue su desquite, y ya antes de cruzar la meta los comentaristas aventuraban que se venía un nuevo récord mundial. En efecto, Wilson estaba acariciando el sueño de gloria, a poquísimos metros… hasta que un imbécil ubicado justo delante del arco empezó a correr y cortó la cinta de llegada dos segundos antes que él. El nombre de este estúpido es Mark Milde, a quien atraparon inmediatamente después de su bochornosa actuación y lo entregaron a la policía. El joven de 35 años (un grandote boludo) ya había intentado lograr protagonismo cuando la semana pasada irrumpió en un partido de la Bundesliga en Hannover. A pesar de los mil policías en todo el recorrido que cuidaban la integridad física de los 41 mil corredores, ninguno previó que un estúpido quisiera saltar a la fama arrebatándole la foto del triunfo a un verdadero atleta.

Wilson, en la llegada, no entendía nada. Se lo veía confundido, mirando para todos lados. Después se envolvió con la bandera de Kenia y celebró su récord mundial. Pero, seguramente, recordó que su carrera también había empezado de colado…

Publicado el 30 septiembre, 2013 en Berlín, colado, Espartatlón III semana 1, maratón, récord mundial, Wilson Kipsang Kipotrich. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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