Semana 51: Día 356: Cita con la nutricionista

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¡Qué día que tuve hoy! Lejos, uno de los mejores de este año. Tantas cosas buenas me pasaron que voy a separarlas en tres entradas, ¿o cómo creen que se puede llenar un blog de running a lo largo de 3 años? No es quemando todos los cartuchos de una.

Voy a empezar por orden cronológico, y fue para mi cita con la nutricionista. Me levanté temprano para trabajar un ratito porque sabía que el resto del día lo iba a tener ocupado. Tomé agua (como todas las mañanas), desayuné avena con pasas y leche de soja, preparé la mochila, los libros que le prometí a Romina que le iba a prestar (le devolví Born to Run y le llevé Nutrición y Peso Óptimo, además del de los jugos), y partí rumbo a la terminal de trenes de Retiro.

Milagrosamente la línea en la que viajaba yo funcionó de maravilla, mientras que otras dos estaban de paro. No me preocupaba la vuelta, solo necesitaba llegar. Un hecho inédito fue que arribé a la oficina de la nutricionista perfecto, casi en punto. Cuando me atendió hablamos de mis carreras (no nos veíamos desde julio), básicamente Yaboty y la media maratón. Me pasó un video GENIAL que voy a compartir al final de este post, en el que compara el estado físico de los gurúes que arman dietas basadas en bajos carbohidratos contra los que promueven la alimentación vegetariana y de alimentos enteros (¿cuáles creen que se ven más delgados y saludables?).

La gran duda que tenía Romina era por mis jugos, que vienen siendo mis colaciones de todos los días. Lo que le preocupaba era la cantidad de azúcares, más allá de que fuesen sanos. Aproveché para contarle que estuve yendo al gimnasio con mucha frecuencia y que estaba intentando comer porciones de vegetales con todas las comidas. Supuse que las mediciones me iban a dar muy bien.

Me preparé para la medición antropométrica, que básicamente es quedar en medias y en calzoncillos (tiene unos pantaloncitos para que se pongan los pudorosos, pero no es mi caso). Empezó a medir mis longitudes, luego los perímetros, y con un calibre los pliegues cutáneos. Mientras ingresaba los datos en la computadora me fue adelantando que estaban muy bien. Cuando llegamos a la balanza, me dijo que de peso estaba prácticamente igual que el 11 de julio, día de mi última medición. “Hay que ver cuánto es de grasa y cuánto de músculo”, le dije, cancherísimo. Y mientras me vestía ella leía los resultados en la pantalla. “¡Te tengo que felicitar!”, me dijo. “Bueno, felicitame”.

Mi peso al día de hoy es de 68,5 kg, solo 200 gramos menos que la vez anterior. Pero mi composición dice que tengo 1,8 kg menos de masa adiposa, y 1,5 más de músculo. Todos mis diámetros bajaron, excepto a la altura del pecho que creció 2 cm. Los perímetros del tren superior aumentaron y los del tren inferior bajaron (o sea, gané músculo de la cintura para arriba, en especial en los bíceps, y perdí en las piernas). Los pliegues bajaron bastante, en especial en el abdomen y en los muslos.

En mi evolución corporal, ¡tengo la tasa de masa muscular más alta de mi vida! Cuando empecé el 31 de agosto de 2010 tenía 31,2 kg de músculo y con el enternamiento lo fui bajando. La idea era que estuviese siempre arriba de 30, pero lo andaba rondando y casi siempre por debajo. Hoy los números me dan 31,4 kg. En cuanto a grasa, tengo 16,3 kg, que no es mi récord histórico de 15,8 kg (4 de mayo de 2011) pero está muy cerca, y apostaría que voy a acercarme en los próximos meses.  Yo sabía que las mediciones me iban a dar bien. Mis amigos me cargan porque vieron mis fotos sin remera de la media maratón y me decían “Parecés re grosso”. ¡No parezco! ¡Ni que fuera una ilusión óptica!

Las conclusiones fueron seguir haciendo lo que sea que esté haciendo. O sea, los jugos evidentemente tienen buen resultado en mí (después de todo, si hay un exceso de azúcar, aunque sea buena, con mi nivel de actividad física lo estoy utilizando). Además, en “Nutrición y peso óptimo” recomendaban hacer ejercicios de musculación, ya que el músculo y la grasa tienen una suerte de relación, y cuando aumenta uno el otro índice baja. Quedamos en que la próxima cita sea en diciembre, y la agenda quiso que sea el 17, día de mi cumpleaños.

Me fui muy contento. En la puerta del consultorio me comí unas galletas de arroz y una banana. Guardé el pantalón largo y el rompeviento en la mochila, puse la botella de agua a mano, y encendí el GPS del reloj. Mi entrenamiento del día iba a ser unir San Isidro con Retiro, corriendo. Pero eso quedará para el post de mañana…

Este es el video que me mostró Romina. Está en inglés, pero se entiende: “Fat” es gordo, “Lean” es delgado, y marca las diferencias físicas de los gurúes que recomiendan dietas bajas en carbohidratos contra los que pregonan por la alimentación vegetal. Deberíamos suponer que estos especialistas siguen las mismas dietas que recomiendan, ¿no?

Publicado el 19 septiembre, 2013 en Alimentación, Entrenamiento, Reflexiones. Añade a favoritos el enlace permanente. 8 comentarios.

  1. Que bueno Martin! te felicito.

  2. Felicitaciones! Se ve que el gimnasio da resultado

  3. El video es maravilloso. Tu six pack fantástico Martín. Me parece que después de mi próxima media empiezo a copiarte. Abzo. Juanca.

  4. Como va Martin?? Como es el autor del libro Nutricion y Peso Optimo??’

    Un Abrazo !

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