Semana 51: Día 351: Ganando músculo

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Es más fácil ganar grasa que ganar músculo, y es más difícil perder grasa que perder músculo. Lo dijo (en forma más elocuente) el maestro Murakami, aunque al parecer era un cartel que estaba colgado en su gimnasio. Como sea, es una de las duras reglas del atletismo. Todo lo bueno cuesta mucho, todo lo malo es muy fácil y está al alcance de cualquiera.

No me pasó, en estos tres años de blog, de “desbandarme” y perder todo lo que obtuve, pero mirando para atrás puedo ver esos momentos en los que estaba más o menos entrenado, y cuándo tuve una masa muscular más satisfactoria (para mi inconformista y lapidaria visión… o sea nunca). Con esta experiencia a cuestas puedo confirmar la aseveración con la que abrí el post de hoy, y reconocer que cuanto más cuidé mi alimentación y más entrené, mejores resultados obtuve, tanto a nivel de desarrollo físico como deportivo. Hoy estoy en un buen momento,  quizás el mejor en los últimos dos años. Y no casualmente estoy comiendo mejor (vegano, encima) y entrenando con constancia y compromiso.

Hoy hizo un fresco importante. Probablemente el concreto de la Ciudad no me permitió notarlo cuando salí a las 8 de la mañana a tomarme el tren. Cuando, una hora después, me bajé en Acassuso, tuve un flashback a mi ascenso al Cerro Colorado, a las 5 de la mañana, en la Patagonia Run 2011. Es cierto, en el sur hacía más frío, pero estaba mejor abrigado. Por suerte, ante la amenaza de lluvia, me había llevado una campera de lluvia que además actúa de rompeviento.

El frío juega un papel muy importante en mi satisfacción con los entrenamientos. Básicamente hace que la gran mayoría de las personas decida quedarse en su casa, y solo unos valientes estábamos dándole vueltas al Hipódromo. Sí, soy un insociable, odio correr esquivando ciclistas, señoras caminando del brazo y chicas en rollers que te pasan finito. Las multitudes las acepto en las carreras, de mil amores.

Esa soledad de los corredores de fondo que tanto me gusta también vino bien para aprovechar los aparatos de ejercicios que hay en esa suerte de plaza de la calle Dardo Rocha, junto al Hipódromo. Al igual que los que están cada 200 metros en la playa de Copacabana (creo que tengo una foto por ahí dando vueltas que bien podría ilustrar este post), en San Isidro colocaron unas estructuras para colgarse y trabajar el tren superior. Yo estoy a punto de subir un escalón con el entrenamiento de musculación, y si vieron los videos que compartí ayer, se trata de algo que va por ese lado. Hoy charlábamos de eso con Germán, mi entrenador, y creo que me tengo que olvidar de buscar un físico como esos guerreros veganos (todos en el grupo cuestionaban que hayan obtenido esa musculatura en forma vegana). Pero es un camino y me resulta un desafío muy interesante.

La idea va a ser buscar un equilibrio entre entrenamientos de fondo largos y musculación. Me voy a colgar y usar mi peso corporal. Es mucho más difícil que levantar unas pesas, pero el objetivo, además de ganar masa muscular, es desarrollar el equilibrio y la postura. Hoy estuve probando algunos ejercicios y me salen mejor de lo que pensaba. Seguramente el trabajo de estos últimos dos meses en el gimnasio dieron sus frutos. Puedo no tener todavía el físico que me gustaría, pero noto más fuerza y autocontrol. La incógnita de cuánta masa muscular ya gané la voy a resolver el próximo jueves, cuando visite a mi nutricionista.

Me gustaría que para la próxima temporada de Semana 52 pueda sostener esto del ejercicio constante, y ver qué cambios puedo lograr en mi cuerpo. Ganar músculo no es netamente una cuestión estética, sino que me va a servir para superar los terrenos más difíciles de la Espartatlón 2014…

Publicado el 14 septiembre, 2013 en Entrenamiento, Reflexiones y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. 6 comentarios.

  1. Yo todos los meses estoy esperando que me llegue una carta de agradecimiento de Megatlon: hace diez años que pago la cuota religiosamente con un débito automático en mi tarjeta de crédito, y paso largas temporadas sin darme ni una vuelta por el gimnasio. Lo peor que me anoté en la sucursal del Alto Palermo porque prometía (y solo cumplió por un tiempo) que iba a estar abierta las 24 horas los 365 días del año. Pero bueno: después de haber leído este post el lunes retomo por enésima vez. Me gustaría que llegue el día en que, como le pasa a un flaco en el comercial de Coca – Cola, reciba un aplauso porque pagué el gimnasio y además lo uso. Felicitaciones por la constancia. Saludos!

    • Jaja, veo que no vivís contando las moneda para llegar a fin de mes como yo. Me alegro de inspirarte para volver. No desaproveches el gimnasio, es un excelente complemento para el running, no solo para fortalecer las piernas y ganar potencia, sino que ser más magro permite un mejor rendimiento. Además el tren superior ayuda para avanzar en terrenos elevados. ¡Es un camino de ida a correr mejor!
      No esperes el aplauso de esa bebida que se usa para aflojar tuercas oxidadas, ¡aplaudite vos mismo cada vez que vayas!

  2. Voy a comentar la parte de correr en soledad. Salí Jueves y Viernes a la noche dónde, por frío y una garúa tenebrosa digna de afrontar, me encontré casi solo. Y es increíble. Mismo esa garúa que tanto asustaba se convirtió, pese al frío, en una aliada para pasarla bien.
    Las personas que van caminando ocupando toda la vereda, sin al menos estar atentos a la zancada, son bastante insoportables. Uno aprende a quererlos, y un poco a odiarlos.

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