Semana 47: Día 327: Lo que Yaboty nos dejó

Cuando terminé mis 9 horas y media de ultra trail, pegué inmediatamente onda con los muchachos que atendían el stand de agua misionera en Yaboty. Me ofrecieron algo de tomar y una silla. Ahí mismo me preguntaron de la carrera, el clima, e intercambiamos anécdotas de esfuerzos descomunales (uno había caminado de Liniers a Luján y me prometió que nunca lo volvería a hacer).

El clima esa distendido y todos estábamos conformes. O casi.

Mi saldo de Yaboty, aunque no hayan sido 90 km (sino 79) es más que positivo. La sufrí mucho, pero el placer de cruzar la meta a pie es incomparable. Sin embargo, cuando llegué al albergue se armó  una mini cumbre de corredores indignados. Me sentí minoría por lo que me limité a escuchar.

Mi propia crítica, que no la dije en voz alta, fue que el agua fuese baja en sodio. Pero como ya la pasé mal en otras carreras, aprendí a no depender de nadie (o de hacerlo lo mínimo indispensable). Otros corredores no fueron tan previsores y estaban indignados por la poca comida de los puestos. Al parecer era menos abundante que el año pasado, pero me parece demasiado jugado suponer que las organización va a darnos todo lo que necesitemos. Otros se quejaron de que habían prometido Coca Cola en al menos cuatro puestos (solo había en dos). Quienes me leen saben mi opinión sobre esta horrorosa bebida, así que ni lo noté, pero todos coincidimos en que ese cañaveral abierto a machetazos era un peligro. Yo, sin ir más lejos, me corté las piernas y las manos en una misma caída. Pero no sé si da para molestarse con la organización por algo así. Nadie busca un circuito fácil, que no represente un desafío. Obviamente que en ese momento me acordé de toda la familia de Fede Lausi, pero ahora me quedan las anécdotas y el orgullo de haberlo superado.

Otra queja en la que muchos coincidían es que casi todos se quedaron sin hidratación entre el puesto cuatro y cinco, en la mitad de la carrera. Quizá haya tenido que ver con que el circuito era nuevo, y es algo que tendrán que pulir. Cuando se me vació mi mochila hidratadora me puse a buscar un arroyo donde beber, el sol pegaba tan fuerte y tenía boca tan seca que empecé a juntar ánimo para tomar unos sorbos de charco embarrado. Por suerte no tuve que recurrir a las lecciones de Bear Grylls y en el puesto cinco cargué todo el Powerade que mi espalda podía soportar.

Todos los corredores somos perfeccionistas, o eventualmente tendemos a eso. Yo quisiera mejorar mi desempeño, al punto que me estuve preguntando si no era mejor ponerme contento con mi logro y pasar al próximo.

No me cabe duda que Yaboty puede mejorar (de hecho lo ha estado haciendo), pero sería un necio si no reconociera que en casi todos los aspectos funciona a la perfección. Entonces, ¿qué nos dejó Yaboty? Experiencia, anécdotas, y cosas a mejorar. No sé si se puede pedir más…

Publicado el 21 agosto, 2013 en Entrenamiento y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. 6 comentarios.

  1. No conozco la gente de Yaboty pero tengo un pensamiento sobre los organizaciones y organizadores de carreras. Te dejo el link Maestro. Abrazo Juanca.
    http://juancaminapensamientos.blogspot.com/2013/02/organizaciones-y-organizadores-de.html

  2. corro hace años y percibo que cada año hay menos corredores de “aventura” en las carreras de aventura. no quieren pisar barro, hacen fila para cruzar un arroyito por un tronco en lugar de saltar o vadear, ahora quieren coca cola en los puestos? en fin…

  3. Hola, Martín. Fue mi primer Yaboty pero no mi primer carrera de aventura. Creo que si, la organización tiene mucho por mejorar todavía, aunque también es cierto que mientras mas km corremos y mas difícil es el terreno y recorrido nuestra tolerancia cae y nos quejamos mucho mas de cualquier cosa, aunque de todas las que escuche son con razón. El tramo del PC4 al PC5 casi me pone en la lista de “abandonos”. Fue un tramo muy largo, ya veníamos de 40km a nuestras espaldas, el cansancio se hacia sentir. Fue un tramo al rayo del sol en su mayoría y en horas del mediodía. Lo que desconcertó a todos, y que era el comentario entre los que llegábamos al PC5 junto con guardaparques y personas q se encontraban ahí, era la confución que nos había generado a todos una persona de la organización que varios km antes nos había asegurado que faltaban “3km” para el próximo puesto de hidratación cuando en realidad faltaban mas de 10. Eso hizo que se acabe el agua del camel a mas de uno, a mi inclusive, y eso que venia con mucho resto. Pero nadie le puede negar un trago de agua a un compañero que corre a tu lado (y en ese tramo fueron como 3 y mas de una vez a cada uno). Ese error se sufrió y mucho. Abrazo!

    • Por experiencia intento no preguntarle a los banderilleros y la gente de los puestos cuánto faltan, porque sinceramente no tienen ni idea. A veces creen que te motivan si te dicen que falta menos de lo que falta, y no se dan cuenta que en el camino se te cae la moral al piso. Lo mejor es no preguntar, apretar los dientes, y darle para adelante. También debe servir algo que jamás pude hacer, que es memorizar la ubicación de los puestos. Lo bueno es que siempre hay solidaridad entre los ultramaratonistas, a nadie se le va a negar un sorbo de agua. ¡Saludos!

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