Semana 45: Día 311: Después de correr la Adventure Race Pinamar

Como no podía ser de otra manera, ahora me toca hablar un poco de las consecuencias de correr 27 km en la arena. Dolor, mucho dolor. Y cansancio también.
Lo curioso es cómo aparecen estas cosas tiempo después. No podría decir que ayer no me sentía agotado, pero cumplí mi promesa de no dormirme en el viaje de vuelta. Me sentía un poco duro, puro en dental estaba bien. El tema, claro, fue hoy al levantarme de la cama. O debería decir al intentar levantarme. Las piernas entumecidas, dolor de la cintura para abajo… Hombros contracturados… Ni siquiera atiné a ir al gimnasio, y cuando pasé por debajo de la barra para hacer dominadas, que tengo instalada en el marco de la puerta del baño, no pude evitar reírme: ni siquiera tenía energía para imaginarme haciendo una sola.
Pero son consecuencias lógicas. No me sentí tan roto el año pasado, y creo que tuvo que ver con que está vez me esforcé mucho más. Antes de arrancar pensaba lo bueno que estaría llegar entre los 100 primeros de la general. Eso te asegura encontrar fácilmente fotos de tu llegada y, con algo de suerte, un video. Mientras intentaba avanzar por las aplastantes dunas, mis expectativas bajaron a conformarme con estar entre los primeros 500 (en mi imaginación éramos 2500 corredores, así que me conformaba con ser parte del primer 20%).
Como en el trayecto me sentí mucho mejor, apreté y me esforcé mucho, y me imaginé que podía estar entre los primeros 300 (además es un número espartano). Resultó que mi clasificación en la general fue el puesto 50. Cuando lo vi, no lo podía creer.
¿Cambia en algo saber ese dato? Tampoco es pares agrandarme, estoy y seguiré estando lejos de los punteros. Es solo un indico que me permite compararme con otros desempeños anteriores. Creo que es claro que si me siento peor que el año pasado es porque me esforcé mucho más.
Hoy, que duele todo, decidí descansar. Así que no fui a entrenar. Dije “al diablo con todo, me quedo viendo The Walking Dead”. Y mientras se acercaba la hora de partir, me iba poniendo nervioso. “¿Salgo o no?”, pensaba. En tren estaba con demoras, y tenía planes más tentadores…
Pero ahora estoy escribiendo esta entrada desde ese demorado tren, porque la mejorforma de recuperarse de una carrera muy dura es justamente entrenar. No quedarse quieto.
Hoy prima el dolor y el cansancio. Estoy seguro de que todos mis compañeros de Puma Runners se sienten igual. Pero también sospecho que a ninguno nos preocupes demasiado, porque debajo se eso también sentimos mucho orgullo. Todos arrancamos la Adventure Race de Pinamar con miedos, expectativas, y hoy, aunque estemos duros, podemos sentirnos orgullosos de haberla terminado.

Publicado el 5 agosto, 2013 en Carrera, Reflexiones y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. te felicito viejo, entrar 50 esta mas que bien,supongo que con varias carreras a cuesta la experiencia ya te juega a favor.suerte para lo que viene.abrazos.

  2. Carla Grisolia

    El dolor post carrera es el mejor. Se siente dolor con una sonrisa. Recuerdo luego de la Patagonia, bautizamos a San Martín de los Andes, la ciudad de los rengos… y que también recuerdo lo bien que me sentía al día siguiente cuando no podía estirar la pierna para bajar las escaleras jajajaa

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