Semana 40: Día 276: 168,60 km en un mes

Sigo contando mi kilometraje mensual. No sé por qué, nunca me parece suficiente, y ahora que no tengo más reloj me cuesta mucho contarlo. Calculo los recorridos que ya medí muchas veces y me sé de memoria, me engancho con alguno que tenga GPS y no me le despego… y así voy entrenando.

Por falta de tiempo, mas no de ganas, no estuve corriendo por el barrio. El tema del viaje a Brasil, como no podía ser de otra manera, me obligó a adelantar trabajo para estar tranquilo esa semanita. CREO que tengo todo bajo control. Los próximos dos días son asesinos, tengo que firmar contrato para el nuevo departamento, cumplir con un par de compromisos laborales, y dejar todo listo para mi ausencia. El miércoles a la noche iremos a entrnar, aunque es una forma de decir porque no haremos nada, y de ahí vamos a hacer tiempo hasta las 2:30 AM, cuando una combi nos viene a buscar y nos lleva al aeropuerto de Ezeiza.

Pero eso corresponde a lo que haré durante julio. En junio estuve en una distancia promedio, pero lejos de las marcas de los primeros tres meses del año, cuando corría casi el doble. No sé si el calor ayudaba, pero tenía esos fondos descomunales de los fines de semana, cuando sumaba entre 50 y 80 km. Ah… qué tiempos aquellos…

Me vendría bien reponer ese reloj con GPS, ya que ahora que voy a tener a la Reserva Ecológica cerca pretendo volver a disfrutar de los domingos allí, buscando expandir los límites. El otro día hablaba con Lean, compañero de los Puma Runners, mientras entrenábamos esos kilómetros que hoy estoy declarando. En un arranque de sinceridad le conté cómo en los primeros años de este blog yo me esforzaba por romper marcas y ser más rápido, y la gran diferencia que fue cuando decidí hacer la Espartatlón. Ahí me di cuenta que no tenía que ganar en velocidad, sino en resistencia. En los últimos tiempos dejé de preocuparme tanto por vencer al reloj, y todo se convirtió en kilometraje a sumar para lograr resistencia. Por eso es que últimamente se me dio por inscribirme en carreras y acompañar. Creo que esas velocidades que antes confundía con lentitud son las que tengo que mantener en una ultramaratón. De nada sirve apurarse cuando se superan los 50 km. Yo nunca voy a poder ser el más rápido, pero siento que aspirar a ser el que más lejos llegue es una posibilidad no tan lejana.

Son dos cosas completamente distintas, velocidad versus resistencia. Quizá una me preocupaba en una etapa más inmadura deportivamente, y la otra coincide con una etapa reflexiva. Pero ya volverán esos fondazos de más de cuatro horas. Siempre me causó más orgullo hacer grandes distancias que bajar 15 minutos a mi marca anterior. Y quiero volver a sentir ese orgullo de las largas horas corriendo en solitario. Ese será mi objetivo para los próximos meses.

Pero antes… ¡la maratón de Río de Janeiro! Faltan solo 6 días…

Publicado el 1 julio, 2013 en Entrenamiento, Reflexiones y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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