Archivos Mensuales: julio 2013

Semana 44: Día 306: 128,39 km en un mes

¡Volvió a bajar mi promedio de kilómetros mensuales! Y no creo que haya entrenado menor cantidad de veces, pero me parece que los entrenamientos están siendo más cortos.

Corrí la maratón de Río de Janeiro, que es como un 25% de todo el kilometraje de julio. Y tanto antes como después con los Puma Runners intentamos cuidarnos y no sobrecargar al cuerpo. Ahora está pasando lo mismo con la Adventure Race de Pinamar, que la corremos este domingo. Estoy pensando si esto hizo que entrenásemos menos, o si me olvidé de anotar unos cuantos entrenos, o qué pasó. Desde que cuento mis kilómetros, este fue uno de los meses más bajos (no casualmente este también fue el mes en el que empecé el gimnasio):

2011
Octubre: 208,73
Noviembre: 173,43
Diciembre: 164,29

2012
Enero: 208,25
Febrero: 290,93
Marzo: 230,27
Abril: 194,35
Mayo: 258,79
Junio: 162,19
Julio: 211,81
Agosto: 169,05
Septiembre: 64,12 km

Octubre: 129,85 km
Noviembre:  169,48 km
Diciembre: 249,77 km

2013
Enero: 323,03 km
Febrero: 321,88 km
Marzo: 335,60 km
Abril: 163 km
Mayo: 157,26 km
Junio: 168,60 km
Julio: 128,39 km

Paradójicamente los meses de más calor son los de mayor carga, y a mitad de año empieza una caída. Espero que en agosto pueda subir, realmente extraño hacer fondos largos (pero también extrañaba entrenar en el gimnasio, y todo no se puede).

Quedan dos meses para la Espartatlón y 14 para que yo participe. ¿Llegaré?

Semana 44: Día 305: Una semana de gimnasio

Bueno, ayer me fue imposible actualizar el blog, así que hoy salen dos posts en el transcurso del día.

A continuación comparto dos fotos que me saqué, una el día en que empecé a ir al gimnasio, otra una semana después.

Foto del día 24-07-2013 a la(s) 11:16  Foto del día 31-07-2013 a la(s) 11:23

¿Ven la diferencia? ¿No? Yo tampoco.

Después de mirarlas detenidamente por 5 horas, noté que hay unas venas más marcadas en el pliegue del codo (¿se llama así?). No esperaba que haya un cambio, pero sí hay una verdadera diferencia, y tiene que ver con que ya me siento más cómodo con los ejercicios, ni tengo dolores en los días posteriores. Si me sacara la foto en el momento del entrenamiento, todo hinchado por las repeticiones y la sangre que infla los músculos, sería hacer trampa (porque el efecto no resiste más allá de cuando me ducho en el vestuario).

Vamos por más…

Semana 44: Día 304: Aventuras de un deportista vegano

Qué loco, hubo un tiempo en que jamás hubiese utilizado la palabra “deportista” para describirme. Y no hace tanto tampoco me imaginaba lo de “vegano”. Pero la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida.
Quizá me faltaría agregarle a la mezcla el término “extremo”. Cuando reservé mi vuelo a Río, sospeché que no me iban a dar un servicio vegano, así que fui preparado con frutas secas, que las terminé necesitando. Y mis viajes son así, con previsión y sin sorprenderme que no sepan que mi alimentación no solo excluye la carne, sino también el huevo y la leche.
En menos de tres semanas voy a viajar a Misiones para correr en Yaboty (la rodilla, misteriosamente, dejó de molestarme). El servicio de Salvaje Eventos incluye comida en el largo trayecto. Les pedí si podía ser vegana, aclarando que si no se podía no había problema, estoy acostumbrado a prepararme la vianda (reconozco que voy a contramano del mundo). La respuesta de Vía Bariloche fue “No hay problema, le damos comida vegetariana” (lo cual no me tranquiliza porque no es lo mismo que “vegano”).
Más arriba hice la aclaración de “extremo” porque ahora decidí abandonar las harinas blancas, el azúcar y el arroz blanco. También estoy mirando con desconfianza los productos con conservantes. El tema es que eso excluye el 90% de los alimentos que no sean frutas y verduras. Fui a deprimirme al supermercado y compré algunas cosas, como arroz integral, avena instantánea, pasas de uva y galletas integrales. En Hasbrot encontré pan 100% integral… o eso alegan ellos, porque un día después sigue blando como cuando lo compré.
El tema de dejar el azúcar me llevó a buscar un sustituto del Ades natural (que a su vez era mi reemplazo de la leche). El tema es que este producto tiene azúcar. En el Barrio Chino encontré una  bebida que solo tiene agua y soja, pero es espantosa. Por supuesto que la compré y estoy experimentando con stevia, pasas y trozos de fruta para que no sea tan amarga. Es prácticamente imposible no consumir NADA de azúcar, pero quiero intentar bajarla todo lo que pueda.
La colación post entrenamiento sigue siendo mi comida favorita del día. Dos rodajas de pan y tofu (a veces, yv poco de tomate). El terma, claro, está en que ahora estoy buscando panes integrales, que no tengan harina refinada. Pero esta colación me sirvió para ayudar a la formación de músculo.
De más joven lo me imaginaba corriendo y yendo todos los diras a un gimnasio. Pero me terminó llegando. Después no me imaginé volverme vegano (de hecho era el último que hubieses dicho que iga a dejar de comer carne). Pero me terminó llegando. Y luego no vi venir que iba a intentar una alimentación más sana… y extrema. Pero me terminó llegando.
Me pregunto qué otras cosas haré en el futuro que no me esté imaginando ahora mismo…

Semana 44: Día 303: Otra vez esa maldita rodilla

El miércoles de la semana pasada, terminando el entrenamiento, me empezó a doler la rodilla derecha. Es del lado de afuera, una molestia que, lamentablemente, ya la conozco. Cuando hacía fondos largos, de 50 km, lo sentía, y el profe de pilates me dijo que seguramente era por correr sobre superficies duras. Desde entonces siempre intenté entrenar sobre pasto y no descuidar el terma de la amortiguación.
El miércoles apareció esta sensación que es un calor intenso pero no impide correr. El jueves, por las dudas, no hice cinta en el gimnasio. Lo sentía si daba pasos largos. El viernes me animé e hice una entrada en calor de once minutos, a 5:20 el km. Esta vez la molestia se mitigaba con cada zancada.
Ayer, sábado, entrené un fondo de 16 km con progresiones. La molestia seguía, aunque a un volumen menor. Pensé en correr Pinamar y, a la vuelta, haceme ver. La carrera también era un termómetro, a ver cómo me sentía. Pero después recordé que en 2 semanas tengo los 90 km de Yaboty.
¿Qué hacer? ¿Me bajo por las dudas? Sin la Patagonia Run, es la única ultra en vista para este año… Y temo estar preocupándome por nada… Justamente estoy haciendo menos kilómetros que otros meses, así que no puedo culpar a un sobre esfuerzo o a fatiga. Cambié de calzado antes de que aparezca esto…
También podría ser que empecé el gimnasio e hice un movimiento que no debía. El sábado pude correr, bastante, y eso me hace más indeciso porque no estoy sintiendo un dolor que no me permita seguir avanzando…
Quizá solo esté sobredimensionando una de las tantas molestias que sentimos los corredores de fondo. Pero voy abriendo el paraguas, por si después de Pinamar me termino guardando un tiempo…

Semana 43: Día 301: La Patagonia Run que no será

patagonia_run_spring

La emoción de las carreras dura un tiempo. Si me preguntan hoy cuál es mi carrera favorita, seguramente elija alguna de las de este año, y en 2015 diré otra cosa. Me encantó la Maratón de Río de Janeiro, pero tengo muy fresca la Ultra Buenos Aires porque fue la primera vez que lloré al cruzar la meta. Sin embargo hay una competencia que sigue ahí, en mi top 5 virtual, que es la Patagonia Run.

Este ultra trail de montaña lo sufrí horrores en 2012, cuando hice 100 km con una pata al hombro. Este año, en abril, hice 63 km y si bien la distancia era menor creo que parí más el trayecto. Me jugó a favor la experiencia, y no estar haciéndola yo solo. Me acuerdo de estar en la charla técnica y cuando terminaron las proyecciones del recorrido y todas las indicaciones reglamentarias, tiraron una bomba: La Patagonia Run Spring. La misma edición, solo que el 30 de noviembre. Me emocionaba volver a hacerla. ¿Cambiaría el clima? ¿Sufriríamos menos el frío?

Aproveché y empecé a “venderla”. Hasta el día de hoy estaba queriendo convencer a gente que venga a correrla. Tenía a alguien apalabrado para que me acompañase (tuve que amenazar su integridad física si no lo hacía). Y hoy me entero de la bomba: se canceló. El mensaje de la organización dijo:

Razones internas y externas a nuestra Organización nos han llevado a tomar la decisión de postergar para el próximo año el lanzamiento de Patagonia Run Spring.
A partir de ahora, todas nuestras energías estarán volcadas a preparar Patagonia Run 2014, cita obligada para el próximo 12 de abril en San Martín de los Andes, donde volveremos a encontrarnos como ya es costumbre, para disfrutar de un evento que, les aseguramos, será maravilloso.

Algunos en el Facebook de la organización argumentaron que podría tener relación con otras carreras que le “tiraron” encima. Últimamente se viene dando esa horrible costumbre de salir a competir con competencias grossas con una o dos semanas de distancia (si no es el mismo día). No sé si será eso, pero por el nivel de profesionalismo que supo tener la organización de Patagonia Run, no me cabe duda de que no había forma de hacerla.

Para mí es una decepción muy grande, porque no solo venía embaladísimo, queriendo convencer a todo el mundo de que corra alguna de las distancias, sino que me había comprado un par extra de zapatillas, las Nightfox (que usé en la Patagonia Run de 2012), con la intención de llegar al 30 de noviembre y usarlas en montaña. No me consuela pensar que se hará el año que viene. Falta MUCHO para la primavera de 2014, de hecho no sé si no voy a haber corrido la Espartatlón, y estarán juntándome todavía con cucharita. Es una posibilidad.

Pero bueno, no va a poder ser. Quizá mi única opción sea averiguar si existe esa carrera que le tiraron encima, ver qué onda, y no desperdiciar ese hueco que le había hecho a mi agenda…

Semana 43: Día 300: ¡Zapatillas nuevas!

este_es_el_post_300

Ya venía mirando mis zapatillas, con cierta desconfianza. Después de la Maratón de Río noté que se estaban desgastando adelante, donde el metatarso pliega el pie. Hoy, con pavor, me di cuenta de que estaban agujereadas. Hubiese tirado un par de semanas más, sacándoles el máximo provecho, hasta que se desgastaran y solo necesitara solpar sus restos para que se lo llevase el viento. Pero en exactamente 10 días tengo una carrera… en Pinamar… en medio de los médanos… y lo que más he sufrido de esta Adventure Race ha sido cuando se me metió arena adentro de la zapatilla.

Enseguida llamé a mi entrenador para pedirle ayuda. Le conté que las Faas que me compré no me habían salido buenas. En verdad me amortiguaron y me bancaron varias competencias, pero se desgastaron demasiado rápido para mí (unos 410 km, cuando la revista Runners recomienda cambiar de calzado cada 1000 km, aunque otros aventuran unos 700). Fuimos a toda velocidad a la tienda de Puma donde nos consigue descuento, a ver los modelos. Estaban las Faas v02, que son la nueva sensación. Me las probé y no me enamoraron. Había un modelo híbrido de calle y aventura, las Puma Fox, que increíblemente estaban muy baratas. Me pareció que con esas iba a andar bien en Pinamar, ya que hay toda clase de terreno, siendo lo menos el asfalto y el pasto de la cancha de golf, a lo máximo que encontramos en el recorrido: el bosque y la arena. Y no pude resistirlo y me compré las Nightfox, que son un modelo que me funcionó muy bien, y que hice torta en Yaboty. Como en tres semanas estoy volviendo a la tierra colorada de Misiones para correr 90 km, me pareció oportuno volver a comprarlas. Así que a falta de calzado, me compré dos pares de zapatillas.

No suelo hacer esto, siempre ando con un par, y ahora quiero intentar usar dos para alternar entrenamientos con carreras. Para entrenar y para calle voy a usar las Fox, y las otras para “la hora de la verdad”. Así las Nightfox me van a durar más y las voy a poder calzar en la Patagonia Run Spring del 30 de noviembre (escurren bien si meto los pies en el agua).

¿Y qué hacer con las Faas agujereadas? Las voy a seguir usando, siguen bancándosela. Por ahí para alguna carrera corta de calle, donde prime la velocidad. Me da pena tirarlas. Pero me di cuenta de que la protección en la puntera es mucho más corta que otros modelos (incluso que la v02). Yo pensé que me iban a durar 1000 kilómetros, pero hubiese sido una locura usarlas para ir a Yaboty… así que no hay mal que por bien no venga. O no hay bien que por mal no venga. O no hay venga que por bien no… bueno, se entiende.

Semana 43: Día 299: Jugando en el gimnasio

Volví al gimnasio. Algo que subestimé muchas veces, y que con el tiempo se volvió parte inseparable de mi rutina.
No siento lo mismo hoy que ayer, cuando entrenaba por primera vez. Ahora me siento como cuando volví a estudiar, después de años de no hacer nada, y me devoré la carrera. Estoy actuando con un poco más de experiencia, que hace la diferencia.
Hubo algún cambio en mi rutina, a nivel general. Anoche vinieron mis amigos a conocer el departamento, y se sorprendieron de encontrarlo todo ordenado. Lavé los platos apenas terminamos de usarlos, y tenía la cama hecha. Como todos los días. Ya no limpio no acomodo la ropa porque vienen visitas, lo incorporé a mis costumbres diarias. Encontré que un minuto de guardar la ropa en su lugar es preferible al tedio de acomodar una pila que lleva dos semanas ahí.
Entrenar es un poco eso, acomodarse y dedicarse pequeños momentos para no arrancarse mechones de pelo con desesperación después. Me tomó varios años verlo así. Antes el gimnasio me aburría, ahora es el mejor momento del día, me hace levantarme temprano y aprovechar todo el día. Es una hora de escuchar la radio, respirar profundamente y ejercitar. Es muy distinto al entreno aeróbico, que lo hago rodeado de amigos, pero es tan distinto que es incomparable (para ser sincero, la musculación nunca va a estar por encima del running en mi lista de preferencias).
¿Durará esta sensación? Espero que sí… ¡Tengo el gimnasio pago por tres meses! Y a la salida aprovecho los negocios que recién abren donde puedo comprar frutas, verduras y comida vegana, algo que se complica más cerca de casa.
Recién hoy comencé a sentir los dolores de empezar a levantar peso. Mañana debería ser el peor día. Estoy intentando ir con calma, como cuando arranqué de cero. El error común (que cometí más de una vez) es creer que el tiempo no pasó y que puedo levantar la barra de pecho con 15 kg de cada lado. Paciencia y constancia. Hasta ahora eso siempre me funcionó.

Semana 43: Día 298: Las mujeres y yo

Me han llamado la atención en varias oportunidades respecto a mis comentarios sobre mujeres, o puntualmente sobre mi última relación. En realidad, más que por las cosas que escribí, fue por lo que se podía interpretar. Quizás haga falta hacer algo más directo para despejar dudas (o por ahí no hacía falta y la embarro más, veremos…).

Durante la mayor parte de mi vida creí que ser feliz era estar en pareja. Todavía tengo una sensación de que por ahí pasa la cosa, pero después de mucho tropezar con la misma piedra, empecé a considerar la posibilidad de que la felicidad está en encontrar el equilibrio interior, sin depender de otra persona. Sin embargo, nunca me pude salir del todo de ese esquema. Mi psicóloga, a quien no veo desde que me separé, decía que yo no tenía un tema con tal o cual chica, sino con el ideal de mujer. Varias veces me dijo que yo estaba “enamorado del amor”.

Cualquiera que lea este blog va a ver en mí a una persona que cree en la autosuperación. Bueno, eso tiene un costado poco sano, y es que durante mucho tiempo, mientras tenía la autoestima en niveles muy bajos, creía que yo era el mejor novio que podía existir. Ahí estaba, atrás de mujeres que no me daban bola, poniéndolas en un pedestal, metiéndome en la “zona de la amistad”, escuchando sus historias de los hombres que las maltrataban y no las escuchaban. Yo creía que tenía todas las cualidades para ser el novio ideal. ¿Y lo era? Claramente no, porque las relaciones que tuve, eventualmente, terminaron. Sería un necio si le echara la culpa a la otra persona; es probable que uno solo no pueda ponerse a una pareja al hombro, pero definitivamente mis historias terminaron por mérito compartido.

Mi relación con Vicky no terminó bien. Tuvimos un último mes de mucha tristeza. Yo me quería separar, pero no se lo dije nunca. Lo charlaba en terapia, lo charlé con un par de personas, pero no con la persona que tenía que saberlo. No fue un final que le haya hecho justicia a una relación que tuvo momentos maravillosos, donde compartimos carreras y muchas risas. Aprendí mucho de esa relación, cosas que pueden parecer poco trascendentes para algunos, como mantener el orden en mi propio departamento, cocinar… digamos, ser responsable. También tengo una cuestión, que es mantener el contacto con algunas ex. No es en todos los casos, y tampoco tiene tintes románticos. Simplemente que algunas veces he tenido rupturas consensuadas, o el paso del tiempo limó cualquier aspereza y esa relación se transformó en amistad. Me encantaría que así sea con Vicky, pero por ahí ahora es demasiado pronto para planteárselo.

Si encarara una relación nueva, intentaría aplicar lo que aprendí. El hombre es el único animal en tropezarse dos veces con la misma piedra. No hay límite, yo ya me he tropezado unas veintisiete veces, pero creo que lentamente algo estoy incorporando. Empezaría por intentar ser yo. Ya estoy cansado de jugar el papel de “novio perfecto”, creo que me inventé estándares que no voy a poder cumplir. Toda esa presión autoimpuesta no sirve de nada. Intentaría no resignar las cosas que me gustan, como entrenar. Esto se desprende de lo anterior, cosas que hago para que el otro me acepte o agradarle más. ¿Con qué sentido? Ni yo lo sé. Cuando uno no actúa como realmente es, decepciona al otro y a sí mismo. Es lo que siempre hice, y que estaría bueno dejar de hacer. No intentar ser “el mejor”, sino ser yo. Otra cosa que quisiera haber aprendido (pero no sé si estoy listo) es a no ser tan ansioso. Cada vez que conozco a una chica mis amigos me preguntan (en broma): “¿Cuándo te mudás con ella?”. Y es lo que siempre hice. Compromiso, planes de casamiento, mudanza… me gustaría conservar mi espacio, y no querer compartirlo de entrada. Tampoco meterme en el espacio de otra persona. Siempre que lo hice lo sentí sincero, pero la verdad es que cada vez me pesa más la edad. No puedo dejar de pensar que a mi edad mis padres tenían cuatro hijos, los menores (Santiago y yo) de 5 años y medio. Parece una tontería, uno cree que nunca va a querer vivir en la sombra de su padre y su madre, pero yo no puedo evitar compararme. Además también me pesa ser el único de la familia que no está en pareja. Sé que es una tontería y probablemente sea la primera vez en mi vida que no me estoy presionando con eso.

La vida es esta, y no hay que dejarla pasar. Por primera vez en mucho tiempo (quizá en toda mi vida) me siento bien. Cómodo donde estoy. ¿Qué me falta? Un caloventor, lámparas en el baño y una alacena para guardar platos y comida. Cosas materiales. No me siento solo, ni que el reloj avanza. Tengo mis proyectos, y por supuesto que consideraría “sumar” a alguien en mi vida, pero no me quita el sueño. No sé si salí de ese karma de estar en la sombra de las mujeres. Ojalá que sí. Pero no reniego de mi pasado, no me arrepiento de haberlo intentado, tuve momentos feos pero muchas veces sentí verdadera felicidad, y ahora me siento en control de mi vida. No quiero ponerle a otro la responsabilidad de hacerme feliz. Es algo de lo que me tengo que hacer cargo… y estoy en eso.

Semana 43: Día 297: Cubetera, ahí vamos

Otro día, otro post actualizado desde el celular. Si leen groserías es culpa del autocorrector.
Ahora que vivo solo, quise aprovechar y volver al gimnasio. Nadie me lo impedía, yo fui el que decidió acomodarse los días de una manera, y ahora me pinta hacerlo de otra. Extraño mucho empezar el día en un gimnasio, así que me puse en campaña y encontré uno muy bueno a 15 cuadras de mi actual departamento.
Quiero aprovechar también mi cercanía a la Reserva, y volver a entrenar fondos por mi cuenta. Esto es algo que solía hacer hacer,y estando en pareja (aclaro para que no parezca que me dejé de lado, simplemente el día no tiene suficientes horas). Mi objetivo es que en el próximo año de Semana 52 esté en mi pico máximo a nivel atlético, y eso empieza mañana. Hoy me inscribí, así que arranco el día bien temprano con musculación.
Imagino qué va a pasar. Me voy a entusiasmar y después me va a doler todo. Tengo que ser medido y pasar esa semana (o quincena) bastante penosa. Después será cuestión de mantener.
Hace un tiempo me dijeron que era imposible que tuviese los abdominales de Brad Pitt porque era vegetariano y no tenía buenas fuentes de proteínas. De hecho, logré demostrar lo contrario, a medias. Gané músculo (hasta un kilo por mes) con una dieta ovolactovegetariana. Estuve lejos de la cubetera de Brad Pitt, pero me faltó constancia y determinación. Ahora me siento motivado, y quiero darle el último ajuste a mi dieta, eliminando los alimentos que me van a restar. Adiós harinas blancas, alimentos refinados y el azúcar. Va a ser muy difícil, pero si fuese fácil no sería un desafío.
La cubetera se obtiene con dieta y cardio. Además me va a venir bien desarrollar la fuerza abdominal y ensanchar hombros. Giannis Kouros, campeón griego de la Espartatlón, tenía un tronco desarrollado, y posiblemente eso le ayudaba a impulsarse en cada paso.
Hoy, todo esto es una auto promesa. Mañana empiezo a hacerlo realidad.

Semana 43: Día 296: Los cinco venenos blancos

Estoy a punto de hacer un ajuste grande en mi dieta, básicamente consumir menos productos refinados y más integrales. Por un lado es más sano (creo que no tenemos noción de lo dañino que son los alimentos procesados versus los naturales), y por el otro voy en busca de la “cubetera”. No la tengo, nunca la tuve (quizá si hago mucha mucha mucha fuerza abdominal). Esto se logra con ejercicio aeróbico (esa parte está cubierta) y dieta. El cuerpo quema más calorías digiriendo alimentos integrales, por lo que “hacer dieta” en mi caso no quiere decir “comer menos”, sino “comer diferente”. Vamos a ver qué pasa.

Este artículo me llegó hace poco, y fue lo que me dejó pensando. Lo comparto y en unos días les cuento cómo me está yendo…

5 Venenos blancos que podrías estar comiendo todos los días.

En nuestra dieta existen alimentos que deberían ser llamados “veneno”, porque tienen poco valor nutricional y hasta pueden ser perjudiciales para nuestra salud. Conocidos como “venenos blancos”, el azúcar refinado, la sal y las harinas refinadas, entre otros, son causantes de diferentes enfermedades que son consideradas graves, pues son degenerativas, como la diabetes, la hipertensión arterial y hasta el cáncer.

1.-  La Sal de mesa refinada.

La industria decidió un día convertir la sal cristalina natural en simple cloruro sódico (la sal refinada de hoy), porque los científicos de la época afirmaron que los demás elementos que contenía (minerales esenciales y otros oligoelementos) eran innecesarios y bastaba el cloruro sódico para salar los alimentos. Desde entonces cualquier parecido entre la sal que ahora consumimos y la sal natural es inexistente. De un alimento que era “oro puro” porque proporcionaba al ser humano todos los elementos necesarios para su subsistencia en la proporción exacta que el organismo necesita se pasó a consumir un producto que es “veneno puro”, como bien saben los investigadores y médicos.
A la toxicidad del cloruro sódico hay que añadir la del yodo y el flúor, minerales que hoy se agregan artificialmente a la sal. El yodo (tóxico cuando se sobrepasa el mínimo necesario) se añade porque se supone que mejora la función de la tiroides; y el flúor (uno de los elementos más radioactivos que existen) porque afirman que este veneno evita la caries. Un sarcasmo. La sal cristalina natural, tanto la que procede del mar (sal marina), como de las montañas, contiene los 84 elementos que compone el cuerpo humano en su proporción exacta. Poca gente sabe que la composición de la sangre humana es prácticamente idéntica al agua salina del “mar primario”, es decir, una solución con la misma concentración de elementos que tenía el mar hace millones de años.
La comida chatarra se encuentra llena de sal refinada, que aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, consumir este tipo de sal equivale entre 8 y 20 veces más que la que debiera comer. Pues con la finalidad de que el sodio y el potasio encuentren un equilibrio, se debe consumir de 1,500 miligramos por día, pero si no se respeta, es cuando aparecen enfermedades referentes al corazón.
Ver Beneficios de la Sal Marina AQUÍ

2.- Azúcar refinada.

El azúcar blanca no se puede considerar como un alimento, ya que es una sustancia química pura, extraída de fuentes vegetales como la caña de azúcar o la remolacha,  a las cuales se les extrae el jugo eliminando toda la fibra y las proteínas que forman el 90% de dichas plantas.
Para dejar limpio el líquido que contiene el azúcar, se añade cal viva y es ahí donde esa reacción alcalina mata casi todas las vitaminas, luego se añade dióxido de carbono para acelerar la cal,  este líquido azucarado pasa por tubos que lo separan de las impurezas.  Luego viene otro tratamiento con sulfato de calcio y ácido sulfúrico para decolorar y dejar casi blanco.
El azúcar refinada no tiene proteínas, ni vitaminas, no tiene minerales no tiene enzimas, no tiene micro elementos, no tiene fibra,  no tiene grasas y no es de ningún beneficio en la alimentación humana.

No es buena porque no aporta ningún nutriente, aporta energía, pero nada más. Esta se conforma de glucosa y fructuosa. El problema es la manera en que la consumimos, porque las frutas y verduras, por sí mismas, ya contienen azúcar. Las azúcares refinadas son causantes de obesidad, de un desequilibrio nutritivo, caries y más. Los edulcorantes químicos también son dañinos, pues aumentan el riesgo de cáncer, como el aspartame, la sacarina y ciclamatos, que podemos encontrar en productos como el refresco light.
Ver La verdad detrás del Azúcar: el dulce ladrón de la vida AQUÍ

3) Harina refinada.

Como se ilustra en The Daily Mail, con los años la calidad del pan se ha vuelto mucho peor en lugar de mejorar. En 1911, la sal, las grasas baratas, el alumbre, la cal en polvo y el blanqueador eran los ingredientes “malos” del pan. Actualmente, hay que lidiar con ingredientes nuevos que dañan la salud y que se pueden encontrar en la tienda en donde compra el pan. La harina blanca producida es casi puro almidón, y ahora contiene una pequeña fracción de los nutrientes del grano original. Además, los tratamientos químicos en el grano dan como resultado la formación de un subproducto llamado aloxano –un veneno utilizado en la industria de la investigación médica para producir diabetes en ratones sanos. El aloxano causa diabetes al hacer girar enormes cantidades de radicales libres en la células pancreáticas beta, destruyéndolas. Las células beta son las células primarias de las zonas del páncreas llamadas islotes de Langerhans y producen insulina; así que si son destruidas, se desarrolla la diabetes.

Teniendo en cuenta el rango epidémico de la diabetes y otras enfermedades crónicas, no es buena idea tener una toxina como esta en su pan, incluso si es en pequeñas cantidades.
Cuando más fina y blanca es la harina, menos fibra, vitaminas y minerales contiene. El pan blanco, el pan de salvado, los panes de bollería, no contienen vitaminas ni minerales, mientras que favorecen las caries, el cáncer, el colesterol y la diabetes. Los panes más recomendables son el pan de centeno y el pan integral.
Ver  Los riesgos de salud al comer pan blanco AQUÍ

4) Arroz refinado.

Según los investigadores de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos, el arroz blanco causa aumentos bruscos en los niveles de glucosa en la sangre, lo cual es un riesgo de diabetes.Aunque el arroz se ha consumido durante siglos en muchos países, fue sólo en el siglo 20 que comenzó a refinarse y consumirse como arroz blanco.
Para producir el arroz blanco el grano integral es sometido a un proceso de refinado con el cual se le retira la capa exterior y el germen. Y básicamente lo que queda es el endospermo, que consiste principalmente de almidón. El estudio analizó los datos de tres grandes estudios llevados a cabo con cerca de 40.000 hombres y 157.500 mujeres sobre el consumo de arroz y el riesgo de diabetes. Los científicos descubrieron que quienes consumían cinco o más porciones de arroz blanco a la semana tenían 17% más riesgo de diabetes que quienes consumían menos de una porción al mes.
Desde el punto de vista de la salud pública, debería recomendarse el reemplazo de granos refinados como el arroz blanco por granos integrales, incluido el arroz integral para facilitar la prevención de la diabetes tipo 2

5) Leche de vaca pasteurizada.

La pasteurización de la leche destruye las bacterias beneficiosas, junto con las malas y destruye las enzimas esenciales para la absorción de nutrientes. La Pasteurización de la leche destruye toda su fosfatasa, lo que es esencial para la absorción del calcio y el calcio trabaja con la vitamina D, no sólo está disponible a través del sol, pero es un nutriente esencial en la nata cruda. Calentar cualquier alimento crudo destruye las enzimas activas, por lo que la lipasa (una enzima única de la leche y se necesita para completar la digestión de las grasas) es lanzada junto con muchos otros nutrientes esenciales que la pasteurización destruye.
Se considera que es la principal causa de alergias en los niños, según la Academia de Alergia, Asma e Inmunología de Estados Unidos. Y es que la leche, además es rica en grasas saturadas y colesterol. Algunos estudios, incluso la relacionan con la diabetes y hasta con la osteoporosis, porque debido a ser baja en magnesio, no deja que los huesos absorban el calcio.
Ver más en ¿Por qué tomar leche vegetal y no leche de vaca pasteurizada? Algunas recetas de leches vegetales AQUÍ

Fuentes: http://www.sincebolla.com, http://www.espanol.mercola.com, http://www.bbc.co.uk

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