Semana 39: Día 269: Mi lugar en el mundo

Cuando empecé terapia, hace ocho mil años, el tema que llevé era que no encontraba mi lugar en el mundo. Vivía en la casa de mis padres, no tenía trabajo ni estudiaba. Ni siquiera mi pieza se sentía mía.
Mi otro gran tema de terapia eran las mujeres. No porque ellas fueran malas ni nada por el estilo, sino porque yo no sabía cómo tratarlas. Vivía creyéndome el mejor partido, pero que nadie parecía notar. Era un cóctel de depresión de un adolescente tardío. Y mi psicóloga me dijo algo que me quedó grabado: “Estás atravesado por tu apellido” (Casanova, para los que recién se enteran).
En ese momento creía que el equilibrio estaba en tener mi propio espacio, una novia y hacer esas cosas que hacen los adultos (conducir un automóvil, tener una caja de ahorro). Esto fue promediando el 2000. Hoy, por suerte, veo las cosas diferente. En el camino encontré mi vocación y descubrí que algo que odiaba como el running me iba a gustar mucho. Aprendí que el lugar en el mundo que buscaba no era un espacio físico, y si bien dejé terapia, las mujeres siguen siendo un misterio para mí. Pero estoy bien, conforme con mis decisiones y con proyectos. Creo que lo que no tenía antes, que me angustiaba, era eso: me faltaban metas, perspectivas. Todo me parecía chato y que nunca iba a cambiar (claro, era yo el que tenía que cambiar).
Hoy estoy viviendo temporalmente en lo de mi prima Vero. Me costó, pero me sentí cómodo. Estaba cerca del entrenamiento, con espacio para trabajar. Y casualmente, cuando me relajé y no seguí considerando un problema no tener un lugar propio donde vivir, la mamá de Vero me consiguió un departamento. Chico, pero bien ubicado. Cerca de Retiro, para tomar el tren al entrenamiento con los Puma Runners, y a pocas cuadras de la Reserva Ecológica. Un lugar que podría funcionar.
Creo que las cosas se terminan de acomodar si uno tiene paciencia (y colabora). Está podría ser mi oportunidad.
Y si no lo es, ya habrá otras. Porque mi lugar en el mundo ya lo encontré. Solo necesito cuatro paredes para guardar mis cosas y tirarme todas las noches a dormir.

Publicado el 24 junio, 2013 en Reflexiones y etiquetado en , . Guarda el enlace permanente. 4 comentarios.

  1. Una alegría estés saliendo de esta curva y veas la próxima recta amigo. Pero recuerda que en tu camino de la vida vuelven las curvas y deberás estar atentos para doblar lo mejor posible. Abrazo a la mamá de Vero…se a ocupado y preocupado. Y a Vero por solidaria. Vamos campeón a tranquear. Abrazo Juanca.

  2. Querido Martín, se que hay momentos en la vida en los cuales a veces se hacen difíciles, pero al mismo tiempo, esos momentos tienen algo grandioso si le prestamos atención… Nos hacen mas fuertes…
    Hay cosas que muchas veces no pensamos que nos pueden pasar a nosotros, sin embargo, nos pasan, y con el tiempo, sigo aprendiendo que detrás de todo siempre hay una hermosa lección, que no sólo nos enriquecen, sino que con esas experiencias, las podemos aportar para poder compartir y de seguro ser de ayuda a otros.
    Me alegra que estés mejorando y te felicito por tu entrenamiento y recorrer esos 42 Km, admirable!… Eso demuestras, que encontraste un buen camino y ese camino te lleva a tus propias metas…
    Por otro lado… Las mujeres siempre serán un misterio para nosotros, jejejeje…
    Un viejo amigo una vez me digo, no pierdas el tiempo en entenderlas, Amalas en cada rol que desempeñen en la vida, como madre, hijas, hermanas, amigas o compañeras de vida…

    Un gran abrazo…

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