Semana 35: Día 244: Adiós Colegiales

2013-05-29 14.26.23

Estos dos últimos días fueron de muchos cambios, pero no de esos que terminan y te dejan asentado, sino de los que recién empiezan y no sabés a dónde te van a llevar.

El lunes por la noche, después de un período de enfriamiento, decidimos separarnos con Vicky. Esto era algo que, visto a la distancia, se veía venir. Pero puertas adentro. Hacia afuera, muchos se sorprendieron, y aunque yo buscaba departamento y trataba de averiguar dónde dejar todas mis cosas, algunos decían “¿Es definitivo? ¡Seguro se van a arreglar!”. Hace casi dos años, al princpio de nuestra relación y al poco tiempo de que volví de hacer el Camino del Inca, nos habíamos separado, y cuando hice un post alusivo, Vicky se enojó mucho. Esta vez tuve la deferencia de dejar pasar un par de días, preocuparme por establecerme en algún lado, pero no podía dejar de hacerlo. Me guardo los motivos porque sí son personales, pero yo sé que es definitivo.

Las mudanzas son traumáticas, y en mi caso todavía no se terminó. Empecé guardando mis cosas el martes adentro de cajas. Hice un recorrido estratégico: empecé por la habitación, territorio de Vicky, seguí por la zona neutral del baño, pasillo, living, cocina, y terminé en mi estudio. Así pude evitar roces y tener que cruzarnos en situaciones incómodas. A veces no es tan sencillo definir qué es tuyo y qué del otro, siempre hay cosas que son de uso común. Mi criterio fue llevarme las cosas que realmente usaba, como mi shampoo, sin importar quién lo compró. Pero no creo haber sido del todo justo. Me quise llevar libros, por ejemplo “Nacidos para correr”, que lo compramos en España. Ella consideró que le pertenecía y se lo devolví. Acto seguido, en lugar de repartir los individuales mitad para cada uno, me los llevé todos porque los había pagado yo.

Las separaciones y peleas sacan lo peor de cada uno. Probablemente yo no haya sido la excepción. Pero intento no ser duro conmigo mismo, porque embalé y guardé mis cosas sin tener un lugar a dónde ir. De hecho, todavía no lo tengo. Mucha gente me ofreció su casa para dormir y poder trabajar, pero nadie podía ofrecerme lo que realmente necesitaba: un lugar donde llevar mis 15 cajas, muebles, ropa, etc., porque el espacio necesario era mucho. Mientras descartaba avisos en internet, el tiempo pasaba y sentía la presión de irme. Lo resolví el martes a la medianoche (porque las separaciones me pegan así, trasnochador), con lo único que se me ocurrió: contratar una baulera donde llevar toda mi vida material, así me armaba una mochila de ropa y llevaba la compu a la casa de mi hermano Lucas, donde ahora estoy parando.

Ayer contraté un flete, en el mismo día (me considero afortunado), y en poquito más de dos horas teníamos todo guardado en una jaula, que tiene un candado del cual solo yo tengo la llave. Quise sacarle una foto para recordar qué objetos me definían, pero salió oscura y confusa (¿como mi presente?). Me sorprendió la cantidad de libros y revistas que tengo. Debían ser 10 cajas, pero grandes, como de 30 cm de alto. De esas que te pulverizan la espalda cuando las querés levantar. Mientras veía mis cosas ahí, en esa jaula, me acordaba de esos programas del cable como “¿Quién da má$?”, donde abren bauleras sin dueño (seguramente porque se atrasaron en el alquiler), las subastan, abren para ver qué compraron, y después las venden, intentando generar ganancia. Pensaba en mis cómics, en mis muñecos de He-Man originales, y sentía que dejaba una enorme fortuna ahí. Pero en el depósito me aseguraron que esas crueldades solo ocurren en Estados Unidos.

Me gustaría decir que ahora estoy mejor, pero la verdad es que tengo un quilombo impresionante. Me saqué la presión de dónde llevar mis cosas, pero por ejemplo no me aparté ropa para salir, solo para correr. Y ayer, en mi primera noche de no vivir más en el departamento de Colegiales, salí a cenar… así que de camino, con mi remera corrida y desgastada de la Adventure Race Tandil y mis pantalones de joggin, tuve que comprarme algo medianamente elegante. Porque tampoco quiero ir a dar pena por ahí.

Eso, odio dar pena. Odio eso de tener que blanquear que me separé y que la gente se preocupe por mí. Pero también agradezco mucho haberme sentido contenido y que tantos me ofrezcan ayuda. Es una incógnita dónde voy a vivir, me gustaría que sea en algún lugar donde me quede cómodo ir a entrenar a Acassuso. Ni siquiera descarto mudarme a zona norte. Pero en los dos días de búsqueda, solo vi un departamento, en Palermo, enorme y muy barato. Esa combinación equivale a un lugar que se cae a pedazos. Así que esto recién empieza…

Publicado el 30 mayo, 2013 en Reflexiones y etiquetado en , . Guarda el enlace permanente. 14 comentarios.

  1. Lo siento mucho, todo pasa… y Oso Rulo?????

  2. Facundo Serra Castro

    Fuerza Martin, lo mejor esta por venir. Nada mas hay que pasar el muro! Un abrazo gigante.

  3. iamafuckingrunner

    Uff, que bajon chabon! A concentrarse en las cosas buenas y dejar que el tiempo ayude. Abrazo maratoniano!

  4. Bueno amigo te dejo un abrazo. Lo mejor para voLes y para Vicky también. Lo importante a veces es un mínimo de cordialidad en estas circunstancias. Levantando los dos la cabeza, mirando al frente el nuevo horizonte. Mirando atrás lo bueno que significó y olvidando un momento las diferencias o los errores. Piedad mutua y los mejores deseos para los dos. Abrazo Juanca.

  5. Sin lugar a dudas re afirmando y añadiendome de colado en tus pensamientos ideales y hasta materiales: no hay separación que se transite de buenas maneras. Sobre todo en el aspecto sentimental. Será porque sobre todo te descolocan y te transladan del lugar “cómodo” en donde habitabas a un lugar incierto, en donde no se sabe que pasará.

    Lo que si sabrás como buen sabio que sos, es que a futuro no será más que una anecdota que tal vez ni valga la pena contar de vez en cuando a alguien.

    Como han dicho, y estoy seguro: lo mejor está por venir!

  6. Si te sirve:
    En una de mis mudanzas tuve mis cosas (embaladas a los apurones) un verano en el living de mis viejos. Como no lo soportaba, dormía en casa de amigas y me fui con dos mangos al sur sola con una de las valijas que había embalado tal como estaba, tenía cualquier cosa adentro (ropa y cosas del baño, de la cocina,…). Ya no podía desarmar nada más por esos días.
    Y desde que estamos juntos de nuevo, tu hermano y yo, tenemos nuestras cosas de solteros en cajas hace 5 años!!! Sabemos que en cualquier momento nos volveremos a mudar, por eso vivimos con las cosas materiales que hay a mano. Son cosas que otros eligieron, pero lo importante está en la vida!!

    • ¡Gracias por escribir, Nat! Empecé a leer esto sin saber quién eras, y me sorprendió cuando hablaste de “tu hermano”. No sé si es el momento de hacer un viaje, pero coincido en que uno es más que sus cosas materiales. De hecho, no tenerlas no hace que dejes de vivir. ¡Beso!

  7. Martin…vos sabes… esto también forma parte de la vida… y de esto antes o después… también se sale!
    Creo que tocaste, justamente, el punto central, el que mas agota y desgasta… en esos momentos sale lo peor de cada uno, hasta tímidamente… y sin querer…uno lastima y destruye…
    Creo que lo de Juanca es lo mejor que se puede decir en estos momentos: “Piedad mutua”.
    Seguramente cada uno de Uds. encontraran por su lado, … “paz interior”. Beso a ambos!

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