Semana 32: Día 224: Derribando el mito de la leche

A mí no me espanta decir que la leche no le hace bien a nuestro organismo. Pero sé que soy un bicho raro, que quedo como uno de esos conspiranoicos que insisten en que el hombre jamás llegó a la Luna y que la vacuna contra la varicela en realidad inocula un dispositivo de control mental del gobierno. Pero hasta hoy, todos los que despotricábamos contra los lácteos éramos tildados de locos.

No es para menos, siempre se asoció a la leche con la nutrición. Lo explicaba el Dr. Campbell en su libro “The China Study”, en donde sus primeros esfuerzos por tratar a niños desnutridos en Asia comenzaba por darles lácteos. Porque, ¿quién cuestionaría a uno de los pilares de la pirámide nutricional? Si prentemos la tele, podemos ver cómo existen yogures que nos aseguran que necesitamos una exagerada cantidad de alimentos para obtener el calcio necesario, pero con uno o dos yogures podemos obtener todo lo que necesitamos (además de “huesos fuertes”). Mensajes publicitarios como ese aparecen a cada hora, todos los días, en las pantallas de todo el mundo.

Hace poco, en mi Facebook, debatí sobre los dichos de la presidente y la diabetes como una enfermedad de “ricos” y planteé la relación entre la Diabetes tipo 1 y el destete temprano de los niños seguido por el reemplazo de la leche materna por la de vaca (dato que tomé también de “The China Study”). Por poco y me tratan de demente. Hasta ahora, solo osados investigadores, tildados de locos, se atrevían a asegurar que el consumo de lácteos debilitaba nuestros huesos. Hasta que, finalmente, una prestigiosa universidad norteamericana decidió apoyar esta teoría. ¿Se vendrán tiempos de cambio en las próximas décadas?

Hace tiempo que se decidió reemplazar la conocida pirámide nutricional por el “Healthy Eating Plate”, que grafica las porciones recomendadas en un plato. La Escuela de Harvard de Salud Pública eliminó la leche de su guía de alimentación saludable, sustituyéndola por agua, preferentemente. Con esto, Harvard envió un mensaje fuerte al USDA (Departamento de Agricultura de los Estados Unidos) y expertos en todo el mundo.

Los expertos en nutrición e investigadores de la universidad realizaron el Healthy Eating Plate basado en una nutrición sana, libre de la presión política y grupos de la industria que podrían verse afectados. La mayor prueba de ello es la ausencia total de productos lácteos, debido a que “un alto consumo de estos alimentos aumenta significativamente los riesgos de padecer cáncer de próstata y cáncer de ovario” (el Dr. Campbell agregaría unas cuantas enfermedades a esta breve lista). En su guía  también mencionó que los altos niveles de grasas saturadas en la mayoría de los productos lácteos y los componentes químicos de su producción les hace un alimento para evitar, y que deben ser sustituidos por hortalizas como lechuga, coliflor, brócoli, entre otros, y granos de diversas especies, para producir el calcio necesario y de calidad.

La leche animal (de vaca, cabra u otra hembra) no es un alimento natural y no hay razón para tomar lácteos de otra especie en ninguna etapa de nuestras vidas. La industria lechera invierte miles de millones de dólares en producción y marketing, y es lógico que no quieran abandonar su negocio a esta altura. Dejando de lado las condiciones inhumanas a las que someten a las vacas en los tambos, parte de esa producción se logra a través de hormonas que se transmiten a los consumidores. Por otro lado, instituciones respetables como el Comité de Médicos por una Medicina Responsable en los Estados Unidos y la Universidad de Leeds en el Reino Unido ya desmitificaron el consumo de productos lácteos para prevenir la osteoporosis, ya que en realidad acidifican la sangre. El organismo, como mecanismo de compensación, termina perdiendo calcio.

Para no parecer locos que repiten teorías conspiranoicas de otros chiflados, vamos a datos concretos: Kendrin Sonneville, de la Universidad de Harvard, redactó un estudio que evaluó las tasas de fractura en 6.712 adolescentes. Los resultados mostraron que los niños activos que consumían las mayores cantidades de leche en realidad tenía más fracturas óseas que aquellos que consumían menos. El Estudio de Enfermeras de Harvard’s Health siguió a más de 72.000 mujeres durante 18 años: la investigación no mostró un efecto protector del consumo de leche aumento en el riesgo de fractura. Quienes consumían la mayor cantidad de leche eran más propensas a sufrir una fractura de cadera que aquellas que la evitaban. Otro estudio de Harvard de 20.885 hombres, publicado en 2001, mostró que quienes consumían 2 porciones y media de productos lácteos al día tenían un 34 por ciento más de riesgo de contraer cáncer de próstata, en comparación con los que consumían pocos o ningún producto lácteo.

Ahora… ¿qué hacemos? ¿Salimos corriendo, desesperados, a tirar la manteca, el queso y la leche de la heladera? Quizá el cambio de mentalidad tome varias generaciones. Pero para nada tenemos que entrar en pánico. Yo creo que es esperanzador que la ciencia realmente esté estudiando el efecto de nuestros alimentos en la salud. Lo que siga de acá en más será en pos de que vivamos una vida plena, con menos enfermedades y con huesos… realmente fuertes.

Publicado el 10 mayo, 2013 en Alimentación y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: