Semana 30: Día 207: Desgarrando mi pierna

2013-04-23 09.17.11

La kinesióloga me lo dijo el viernes pasado, en nuestra primera cita. “Voy a tener que desgarrarte la pierna”. No tengo buena memoria, después transcribo las cosas y me olvido ciertos términos técnicos, o temo contar mal las cosas. Por eso ni lo mencioné. Como es de otro país, supuse que se refería a otra cosa, o que yo estaba recordando lo que me había dicho en forma incorrecta.

Hoy volví al centro kinesiológico con un sobreturno. El día de ayer había ido, con mi pierna afeitada, y por falta de luz no me pudieron tratar. Llegué con la idea de que tarden un montón por todos los pacientes que iban a venir a recuperar su sesión, y resultó que pasé de una. Creo que la kinesióloga, al ver que le había hecho caso afeitándome, decidió tratarme más afectuosamente. Además le dije que había dejado el diclofenac (y que eso había hecho que volviese el dolor), por lo cual también me felicitó. Necesitaba que no se enmascarase el dolor para cuando me desgarrase. De nuevo esa palabra.

Le pregunté cuánto tiempo necesitaban estas lesiones para curarse. Un estimativo. General. No un pronóstico. Ella se reía. Me dijo que no podía saberse, que variaba de persona a persona, dependiendo de su estado y contextura física. Primero tenía que hacerme un estudio y meter mano para saberlo en mi caso. Había algunos que solo requerían un día, otros mucho más. ¿Podría yo ser de la clase más privilegiada?

Me conectó a la misma máquina anterior (la de la electroanalgesia), solo que esta vez seleccionó otra función. En mi tobillo sentí una breve vibración. Subió el dial. De pronto sentí como si tuviese pegado dos brasas al rojo vivo. Los conectores en mi gemelo no estaban funcionando. “¿Sientes esto?”, me preguntó. La verdad era que no sentía nada. Subió el dial. Inmediatamente solté un grito entre dientes, sentía que me cortaban la pierna en dos con un serrucho. Bajó el dial. “¿Ahora?”. Solo sentía un cosquilleo en el tobillo. “¿Y ahora?”. Grito de dolor. Así estuvimos haciendo un ping pong de dolores hasta que llegó a un punto en que todo me dolía por igual. Pero me lo aguantaba.

Pasaron unos quince minutos así, en los que saqué fotos para subir al blog. Pero el empapelado no ayuda, parece que estoy en un hotel de mala muerte, y no le hace justicia al centro kinesiológico.

La doctora de acento indescifrable para mí pero que decidí decirle “cubana” volvió y apagó la máquina. Sacó unas cremas y me empezó a masajear la pierna, desde la rodilla hasta los dedos. Iba, recorría y apretaba. En un momento me clavó el pulgar por la cara externa de la pierna izquierda y empezó como a acomodar cosas. Sentí un dolor terrible… pero estaba lejos del tibial hinchado. Algo hizo “clac” adentro mío.

“Ahí está, ¿has visto? Te he acomodado el tendón rotuliano que lo tenías fuera de lugar”. No entendía nada. La rodilla no me dolía… hasta que ella metió mano. Repitió la operación… solo que esta vez casi no hubo dolor. Siguió recorriendo, apretando y exprimiendo. Yo iba soltando algún que otro grito, y a veces me reía, no sé si de nervios o de masoquista. Probablemente toda esta operación de apretar, frotar y tironear era para lo que ella necesitaba que yo tuviese la pierna afeitada.

Me preguntó si dolía menos. La verdad era que sí. “Listo, ya está. Ya te desgarré todo”, me dijo (y se sintió como que me destrozaba la pierna con sus manos). Y lo que siguió me sorprendió enormemente: “No era tan grave, no llegó a ser un trauma. Hoy no corras, creo que podrías hacer actividad física el fin de semana”. No lo podía creer. ¿Realmente eso era todo? ¿Meter los dedos, acomodar y ya? Al parecer sí. Con el correr de las horas, todos esos dolores que sentí el día anterior se atenuaron muchísimo. No podría decir que desaparecieron, pero bajaron en intensidad. La doctora me aclaró que ahora mis músculos estaban “en cero”, y que era muy pronto para que corriese, pero con las dos sesiones que me quedan esta semana ya iba a poder volver a entrenar.

¿Será cierto? ¿Podré estar este sábado corriendo?

Publicado el 23 abril, 2013 en Reflexiones y etiquetado en , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 8 comentarios.

  1. Que grande la sargenta castrista!! Las ex gimnastas devenidas en corredoras la tienen re clara! 😉

  2. Carla Grisolia

    Me impresionó lo de q tenías el tendón fuera de lugar!!! Ojalá el sábado puedas correr!

  3. martin siegel

    qué bueno Martin¡¡ deditos mágicos los de la changa¡¡

  4. iamafuckingrunner

    Welcome back, Commander!

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