Semana 28: Día 193: Desprenderse de lo material

SUD_6359

Quizá este empiece a ser uno de los últimos posts relacionados con la Ultra Buenos Aires. Este es medio periférico, pero bueno, perdón a quien el tema le haya empezado a saturar (creo que podría tirar un mes de blog con esto, pero no quiero abusar). Algo que suele atraernos de las carreras es lo que viene en el kit del corredor. ¿Qué tal es la remera? ¿Viene con algo de regalo? ¿Hay medalla de finisher? En la Ultra había poco, de hecho se promocionó como un evento no competitivo, de muy bajo costo, pero si hubiesen regalado una remera dry-fit y unas medallas, quizá la concurrencia hubiese sido mayor. Esto es puramente especulativo, pero suele interesarnos lo material por encima de la experiencia.

Antes de que crean que me quiero vender como una persona súper espiritual a la que no le interesan los objetos, debo confesar que soy un acumulador. Guardo hasta los dorsales arrugados y manchados de las carreras, todavía con los broches de aguja oxidados, colgando de sus puntas. Tengo una vitrina con todas mis medallas, y hasta hace poco mis zapatillas guardadas. Colecciono estatuitas de superhéroes que ya no sé ni dónde guardar, no me gusta tirar nada, y tengo cajas de “recuerdos” que nunca he vuelto a mirar. No me importa la plata, pero sí tengo que reconocer que soy bastante materialista.

Sin embargo, soy más nostálgico que otra cosa. Me da lástima tirar recuerdos a la basura, pero porque asocio los momentos a los objetos. Ni siquiera borro los mails viejos. Así y todo, reconozco que no hay que apegarse a lo material.

Aprendí que regalar es mucho más valioso que recibir. Como empezó a ser costumbre en los Puma Runners, a fin de año regalé remeras de carreras a otros compañeros. En lugar de elegir las que menos me gustaban, fui por las que realmente apreciaba. No me pude desprender de las de la maratón de la Ciudad (ténganme paciencia, necesito tiempo), pero así cedí la de mi primera Merrell, las de la Energizer que me parecía la más linda, la de la Salvaje Night Race, y la de mis primeros 100 km en montaña, en la Patagonia Run de 2012. Sabiendo que a Vicky le gustaba una de mis remeras o que estaba fascinada con un silbato que me había comprado en Europa, elegí estos eventos para hacerle creer que se los iba a dar a otro para terminar pasándoselos a ella.

Y llegó este lamentable hecho que nos pegó hondo a todos. El Servicio Meteorológico dio su habitual alerta por tormentas (que al ser tan frecuentes, aprendimos a ignorar), y a la mañana siguiente el noticiero daba cuenta de todos los autos que se había llevado la corriente, los pasos bajo nivel inundados, las casas sin luz. Subestimé la noticia como cualquiera, y creo que pasó un día entero hasta que me enteré de que en la ciudad de La Plata la habían pasado muy pero muy mal.

Afortunadamente esto despertó la generosidad en muchísima gente, y en nuestro edificio empezaron a juntar material para donar a los damnificados. No lo quise pensar mucho, y le propuse a Vicky regalar nuestras zapatillas (las que no estábamos usando). Probablemente no sirvan para correr porque su suela perdió elasticidad, o porque ya se empezaron a desgastar, pero ¿cómo no le iban a servir a alguien que necesitase abrigo, o simplemente poder caminar sin mojarse los pies? Vicky tenía un par en desuso, y yo tenía una pila de recuerdos de los que desprenderme.

Estaban las Puma Faas con las que corrí la mejor maratón de mi vida. También las Asics con las que corrí en Grecia, entre Atenas y Maratón. Como si fuera poco, las Nightfox, que estaban desgastadas por dentro pero que todavía conservaban su malla metálica interna que permitía escurrir mejor el agua. Y como broche de oro, las Quechua con las que hice 110 km en La Misión 2012. Todas esas zapatillas representaban pedacitos de mi historia como atleta, y les tenía mucho apego. Pero aquel sábado en que un voluntario las llevó a La Plata para poder ayudar, se convirtieron en otra cosa. Una ayuda, por mínima que fuese. Ahora ya sabemos que en La Plata no necesitan más ropa, sino agua, elementos de limpieza y comida.

Como dije en otra oportunidad, se puede ayudar con muy poco… Y los recuerdos materiales… bueno, son reemplazables. Las oportunidades de ayudar, no las podemos dejar pasar.

Publicado el 9 abril, 2013 en Reflexiones y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Darío Biselli

    Tremenda acción la tuya Martín!!! no hay nada más preciado para un runner que sus zapatillas, son “el alma” de todos nosotros!!!
    me reconozco exactamente igual a vos en muchos aspectos, y en el de recordar mediante los objetos, también!!! guardo absolutamente todo lo referido a carreras pasadas. . .estuviste genial y viste qué bien se siente uno al ayudar, por más ínfimo que parezca???
    Comentario: el 12 de mayo se corren los 21 de adidas acá en Rosario y cambió el recorrido, ahora continúa por toda la costa de la ciudad, no sé que estarás preparando para esa fecha, pero estaría buena por el lugar. .
    te esperamos!!!
    Darío Biselli de Rosario.-

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: