Semana 25: Día 174: Un fondo de 50 km

El fin de semana corrimos en Tandil. No la pasamos muy bien. Pero le pusimos el pecho y corrimos. Levantamos el viaje, la carrera salió muy bien y volvimos a casa.

Pero me quedé mal. Pinchado. Me costaba pensar en el blog o en entrenar. Nunca me pasó, pero en tres años de Semana 52 era plausible que alguna vez me ocurriese.

Así estuve, envuelto en angustiosos temas personales que no quisiera tratar acá. Por suerte atravesé esta especie de “crisis” con mi relación con Vicky intacta. Nos apoyamos mutuamente y, de a poquito, fui dejando de lado los pensamientos negativos y empecé a escarbar para encontrar lo bueno.

No puedo decir que ya pasó todo y que mis problemas se resolvieron. Pero sí sé que un camino para encontrar una suerte de equilibrio es volver a la rutina, a esas cosas que definen tu vida. En mi caso fue entrenar otra vez pensando en la Ultra Buenos Aires. Germán, mi entrenador, me había adelantado que el jueves tocaba correr 50 km, así que ayer decidí hacer justamente eso.

Me compré una caja de geles en Farmacity, me armé un camelback de Vicky con agua y algo de frutas secas y gomitas. Dormí unas 5 horas, para tener tiempo de desayunar algo y estar a las 6 de la mañana saliendo de casa. A la mañana estaba ventoso y fresco, así que salí con una remera de manga larga y un pañuelo tipo “buff” en el cuello y otro en la cabeza.

Fue duro. Atravesé Libertador, todavía a media máquina. Mantenía un ritmo de 5:20 el kilómetro, pero el cerebro no dejaba de carburar. Tampoco estaba en mi pico máximo de entrenamiento, así que decidí poner a prueba la mente, principalmente. ¿Se puede sacar fuerzas y concentración donde aparentemente no la hay. Cuatro horas y 57 minutos (con unos lasitmosos últimos 7 km) dan cuenta de que sí, que se puede. Como pude sorteé los obstáculo, apreté los dientes, y en ros horas y cuarto llegué al Tigre. Nunca me imaginé que ir Colegiales hasta Tigre era algo que podía hacerse de pie. Menos que podía hacerse ida y vuelta.

Ahora estoy entero, con la satisfacción de una prueba difícil que pude superar. No hay mal que dure 100 años ni cuerpo que lo resista… pero hoy, sin entrenamiento propicio, ni el mejor equipo o en un estado de ánimo óptimo, comprobé que al menos mi cuerpo resiste 50 km sin parar.

Publicado el 21 marzo, 2013 en Entrenamiento, Reflexiones y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. 4 comentarios.

  1. Como has dicho no hay mal que dure cien años… Fuerza y nos vemos en la ultra

  2. iamafuckingrunner

    Buen entrenamiento! En cuanto a los problemas, enfocate en otra cosa, como correr, “corro luego existo”. Ya vendran tiempos mejores…

  3. Martin Me encanta seguir tu blog (con excepción del post del día de los inocentes, en que inocentemente he sido una de tus victimas…) Creo que de modo alguno, no tenés que sentir una carga en actualizarlo día a día o tener la coacción en hacerlo…, siento que lo haces porque disfrutas, haces catarsis, te conecta con tus propios pensamientos, o lo que sea…
    Cuando uno tiene algo en la cabeza que circunda una y otra vez, que no cierra, no se resuelve y hasta empeora, solo piensa en que se acabe ya! así uno puede retomar las riendas de su propia vida, pero sabes qué? todo al fin y al cabo termina resolviéndose per se. Lo peor que podemos hacer, es forzar las resoluciones.
    Te diría que lo mas importante y que tendrías que rescatar en estos momentos, es saber que podes contar con alguien que te ama y te acompaña.

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